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Archive for 31 mayo 2012

Interés en los cultivos de cobertura

Julia Capurro en un lote de soja sin cultivos de cobertura

La intensificación productiva, sin las rotaciones adecuadas, ha generado procesos degradatorios de suelos con disminución de su calidad. En este contexto, la inclusión de cultivos de cobertura invernales intercalados entre cultivos de verano, aparece como una de las opciones viables para la conservación de los suelos agrícolas.

Así es como, en el sur de las provincias de Santa Fe y Córdoba y el norte de de Buenos Aires, regiones en donde el monocultivo de soja ha ocupado gran espacio, los productores comienzan a visualizar la falta de cobertura como una limitante de los rendimientos y se interesan en la incorporación de esta alternativa tecnológica. “Los lotes sometidos a monocultivo de soja permanecen gran parte del año sin la cobertura necesaria y esto se traduce en la disminución de su fertilidad, en la menor capacidad de captar el agua de las lluvias de primavera y verano, y, en consecuencia, en la pérdida progresiva de su productividad”, destacó Julia Capurro, técnica del Inta Cañada de Gómez.

“Las plantas de soja emergen en suelos prácticamente descubiertos, condición que favorece los procesos erosivos en áreas onduladas, y como consecuencia de éstos se pierde el escaso rastrojo remanente y buena parte del agua de lluvia que necesitamos para producir granos”, sostuvo.

Los cultivos de cobertura consumen parte de las reservas hídricas del perfil del suelo durante el invierno, en cantidades variables según la especie utilizada y la cantidad de material vegetal que se produzca.

Pero a partir de la supresión de su crecimiento, las precipitaciones que necesitamos para iniciar la siembra de soja, van a ser mejor utilizadas, por la disminución del escurrimiento hacia las zonas más bajas de los lotes, el aumento de la infiltración del agua en el perfil del suelo y las menores pérdidas por evaporación desde la superficie. Además, la temperatura de los suelos debajo de la cubierta vegetal es menor que en suelos descubiertos, en el período de más elevadas temperaturas del año.

Las especies recomendadas como cultivos de cobertura en la región pampeana son los cereales de invierno (trigo, avena y centeno), raigrás, triticale y leguminosas como Vicia sativa, Vicia villosa y tréboles. En el norte del país se emplean varias especies de Crotalaria, Vigna, lupinos y trébol blanco.

Ante estos beneficios de los cultivos de cobertura, Capurro destacó que vienen desarrollando propuestas para la utilización de cultivos de cobertura mezclando especies gramíneas y leguminosas para sistemas de soja continua.

“El objetivo es sumar los beneficios de un mayor aporte de carbono por parte de la gramínea a los beneficios de la incorporación de nitrógeno por parte de la leguminosa”, señaló.

En las experiencias, conducidas desde 2006, se comprobó que el rendimiento del cultivo de soja no fue afectado por el consumo de agua de los cultivos de cobertura y sólo tuvo un fuerte efecto del año, caracterizado por las lluvias y temperaturas registradas a partir de la implantación de la soja. Las semillas de los cultivos de cobertura se mezclan para luego implantarse en la misma línea de siembra.

Los costos para el productor se basan en el trabajo de implantación y el costo de la semilla, con densidades de 30 kg/ ha de vicia más 30 kg/ha. Capurro destacó la competencia por agua, luz y nutrientes que los cultivos de cobertura presentan a las malezas que emergen durante el invierno y luego de la supresión del crecimiento, durante primavera y verano, por el efecto de sombreado de la cubierta vegetal.

La vicia en el maíz.

En sistemas de producción que incluyen maíz, la incorporación de vicia como cultivo antecesor permite aportar parte del nitrógeno requerido por el cereal.

“La fertilización con urea y la inclusión de vicia son perfectamente complementarias y esta especie permitiría reemplazar parte del fertilizante requerido”,indicó.

La vicia produce entre 3.000 y 4.000 kg/ ha/MS, alcanzando producciones de más de 5.000 kg/ha, con contenidos de 3 y hasta más de 4% de nitrógeno en sus tejidos.

“Hay que considerar la cantidad de nitrógeno que podemos incorporar con un buen manejo de esta práctica, ya que en general no se aplican las dosis de fertilizantes requeridas para maíces de alta producción”, sostuvo.

No obstante, si queremos lograr altas producciones de materia seca de vicia, debemos aprovechar el desarrollo que se obtiene con la llegada de las mayores temperaturas de septiembre. De esta forma se traslada la siembra del maíz al mes de octubre, dependiendo de la ocurrencia de precipitaciones oportunas.

“Hemos evaluado maíces implantados sobre vicia en siembras de diciembre, que llegaron a floración durante el mes de febrero. Las lluvias registradas en ese momento permitieron obtener excelentes rendimientos y elevada respuesta al nitrógeno aportado por el cultivo de cobertura”, finalizó.

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Garbanzomanía: una tendencia en aumento

Aliaga siembra alrededor de 1500 ha de garbanzo

Ante la caída de la siembra de trigo, las alternativas invernales continúan ganando terreno en los campos argentinos.

Así es como el garbanzo es uno de los cultivos que se está expandiendo por distintas zonas del país. En este contexto, el Ing. Benjamín Aliaga, responsable técnico, y Andrés Sammartinno, administrador de lo producido, hace cinco años incorporaron el garbanzo en su paleta de cultivos en el centro de Córdoba y ahora van por más. Desde hace dos años comenzaron a producir la legumbre en el sur de la provincia de Buenos Aires, y este año también incursionarán en Santiago del Estero. En total esta campaña sembrará alrededor de 1.500 ha.

“Una de las prioridades es la diversificación de riesgos, sobre todo climáticos. Esta práctica la desarrollamos para todos los cultivos, no solamente para el garbanzo, a pesar que la estructura sea una de las complicaciones”, destacó Aliaga, quien hace quince años que junto a Sammartinno viene produciendo cultivos extensivos, todos en campos arrendados.

Esta campaña le dedicarán 1.500 ha al garbanzo y 1.000 ha a la cebada y al trigo.“Sumamos más hectáreas de garbanzo en desmedro del área de los cereales”, sostuvo.En cebada, hacen una parte bajo contrato para maltería y la otra parte es forrajera.

“Nunca sembramos mucho trigo, ya que las zonas productivas donde trabajamos no son las zonas características del cereal”, afirmó. La particularidad de estos emprendedores es que hace dos años comenzaron con la producción de garbanzo en el sur de la provincia de Buenos Aires, específicamente en la zona de Tres Arroyos y Necochea, donde esta legumbre representa un “cultivo nuevo” para la zona por la poca experiencia, y, en consecuencia, la acotada información en el manejo.

Comenzaron con 50 hectáreas para ajustar el manejo, para después poder aumentar la superficie. Aliaga destacó que comenzaron a sembrar la legumbre en el sur de Buenos Aires porque las condiciones climáticas son muy favorables.

“En esta zona hay una mejor distribución de las precipitaciones”, informó. En enero hay menos probabilidad de lluvias, en el momento de la cosecha, ya que las precipitaciones durante la cosecha son una de las problemáticas dañando la calidad del producto. Además en esta campaña agregan hectáreas en el cultivo al norte de Bandera, Santiago del Estero, sumando la superficie que vienen desarrollando en el centro de Córdoba hace cinco años. De esta manera, se adaptan a las condiciones particulares de cada zona y ajustan diferentes manejos al garbanzo. El paquete tecnológico del garbanzo es parecido en todas las regiones, pero hay distintas adaptaciones.

Las diferencias en el manejo entre las tres zonas se basan en la fecha óptima de siembra, la fertilización y el aspecto sanitario. En Santiago del Estero y Córdoba, la fecha de siembra es del 10 de mayo hasta los primeros días de junio, mientras que en el sur bonaerense es a fines de julio y principios de agosto.

La densidad varía muy poco en esas zonas, en donde implanta aproximadamente 280.000 y 300.000 semillas/ha.

“En el sur achicamos la distancia entre hileras a 42 y a 21cm para que el cultivo cierre el surco antes y tenga mejor competencia con las malezas”, indicó. Esto corresponde a que se aplica herbicidas residuales en el momento de la siembra y los mismos van perdiendo residualidad hacia el fin del ciclo del cultivo. En Córdoba y en Santiago del Estero, Aliaga implanta a 52 cm, pero en la provincia cordobesa comenzaron con siembras a 35 cm. El manejo del inoculante en general es fundamental, ya que en distintas experiencias, donde el producto no actuó bien o por haberlo realizado de forma incorrecta, los rindes caen estrepitosamente.

“No usamos la clásica inoculación que se utiliza en la soja con el carro tolva de semilla con equipo inoculador; sino que lo hacemos en mezcladoras aptas para curar semillas bolsa a bolsa para dosificar exactamente la cantidad”, subrayó. El otro punto importante que cambia entre las regiones es la fertilización, ya que en el sur bonaerense hay un déficit de fósforo, donde a través de análisis, agregan fosfato diamónico (DAP) para compensar la falta en los suelos. En esta región también cambia el aspecto sanitario, ya que al ser una zona más húmeda, hay un mayor desarrollo de patógenos.

Con respecto a los rendimientos, Aliaga informó que de Tres Arroyos para el oeste, los rindes son de 13 a 15 qq/ha, mientras que de Tres Arroyos acercándose a Necochea, los mismos son de 18 a 22 qq/ha. En córdoba la media es de 15 qq/ha y en Santiago del Estero, losrindes son de 12 qq/ha. “Hemos tenido resultados variables, desde muy malos a muy buenos”, indicó.

Por otra parte, la comercialización del garbanzo es uno de los temas centrales en el cultivo. Aliaga rescató que hay que comprender los tiempos de comercialización del garbanzo, ya que la venta es más lenta.

“No es como los commodities que se entregan y uno puede cobrarlos pronto, sino que hay que procesarla, dividirla por calibre, embolsarla, y esto lleva tiempo”, destacó. Así es como Aliaga y Sammartinno están realizando un canal de comercialización propio donde exportan el producto.

El precio medio del garbanzo ronda los 500 u$s/t, según el calibre y la calidad. Además informó que están haciendo convenios con productores donde aportan insumos y luego reciben la mercadería para poder comercializarla.

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Consejos en el manejo de la arveja

Gabriel Prieto, técnico del Inta Arroyo seco

Ya comenzada la campaña fina, los cultivos alternativos invernales continúan ganando terreno en los campos de los productores. Así es como Gabriel Prieto, del Inta Arroyo Seco, da un panorama del cultivo de arveja y claves del manejo.

En el Inase hay más de 56 variedades inscriptas como comerciales, la gran mayoría de origen e s tadounidens e (34%), holandés (15%) e italiana (13%), todas ellas con características diferenciales, que van desde el color de la semilla (verdes y amarillas), textura del grano (lisas y rugosas), característica de la planta (foliosas y semiáfilas o zarcillosas), y con pesos de 1.000 semillas que van de los 150 gramos hasta más de 300 gramos.

“De esto último se desprende que la densidad de siembra para lograr un stand de entre 70 y 100 plantas por metro cuadrado puede ser desde 170 a más de 300 kg/ha de semilla”, informó.

La característica del tipo de planta como foliosa o semiáfila tiene importancia desde varios puntos de vista, destacándose las semiáfilas por favorecer ambientes menos propicios para el desarrollo de enfermedades, y por otro lado, el hecho de permanecer más erecta al momento de cosecha, lo cual lleva a reducir significativamente las pérdidas en la recolección.

Como cultivo antecesor de la arveja, Prieto señaló que hay varias alternativas. El maíz presenta un alto nivel de cobertura, que favorece el impacto del frío, la menor eficiencia de implantación por el alto volumen de rastrojos, que puede subsanarse incrementando la densidad y la probabilidad de que en cosecha se levanten espigas del suelo, lo que deteriora la calidad comercial de la arveja.

“El antecesor trigo/soja de 2ª suele presentar mejores condiciones de humedad para la siembra, pero en caso de fuertes heladas, debido a la cobertura de suelo, el impacto es mayor, daño que se atenúa en la medida de que las condiciones de humedad sean óptimas”, sostuvo.

 Finalmente, lo más común es que el antecesor sea soja de 1ª, con lo que se maximizan las eficiencias de implantación, y por el bajo nivel de cobertura, los efectos adversos de las heladas se ven disminuidos.

 “La desventaja de este antecesor está en el hecho de que ambos cultivos dejan escaso nivel de cobertura”, destacó.

Para lo cual el maíz de segunda como cultivo subsiguiente es una excelente opción. La fecha de siembra es desde principios de julio y hasta mediados de agosto como fecha límite, ya que son variedades de arvejas cultivadas de ciclo corto.

“La arveja es muy sensible a las bajas temperaturas en la etapa de germinación, por lo que es recomendable evitar sembrar con pronóstico cercano de lluvias y excesivo frío”, subrayó.

Para evitar inconvenientes en el establecimiento del cultivo, el técnico del Inta destacó que es clave tratar las semillas con fungicidas a base de metalaxil más fludioxonil, los que aseguran la emergencia de las plantas, aun en condiciones adversas.

 “Una vez emergida, tolera el frío, aun con temperaturas de 0°C. En el caso de suelos con alto nivel de cobertura, las fuertes heladas suelen afectar a las hojas más tiernas, pero luego rebrotan normalmente”, afirmó.

En cuanto a la nutrición del cultivo, Prieto destacó que como es una especie que produce granos con un alto valor proteico (20 al 24 %), es exigente en nitrógeno, siguiéndole en importancia cuantitativa el potasio, luego el magnesio y en menor medida fósforo y azufre.

“La capacidad de fijación de nitrógeno por parte de la arveja suele ser muy alta. Se han medido aportes de hasta 185 kg/ha por esta vía. De aquí que es la fuente de nitrógeno más económica para el productor”, sostiene.

Hubo experiencias en AFA Salto Grande, donde la inoculación permitió duplicar el rendimiento de arveja en suelos sin antecedentes de este cultivo (lo que implica que no había bacterias naturalizadas). En general, las respuestas a la inoculación en suelos con historia de legumbres se ubican en un rango que puede alcanzar los 400 kg/ha. En cambio, en suelos sin antecedentes de legumbres en el corto plazo, esas diferencias pueden magnificarse.

Prieto señaló que la arveja presenta como ventaja, respecto de las gramíneas de invierno, que está consumiendo entre 250 a 300 mm de agua útil, con eficiencias de uso de alrededor de 10 a 12 kg de grano/ mm de agua consumido.

“Esto implica que deja en el perfil de suelo un remanente de agua que es bien aprovechado por los cultivos de verano posteriores y libera el lote 15 o 20 días antes”, informó.

Pero, por otro lado, ese menor consumo se debe a que en suelos argiudoles vérticos, el sistema radicular de arveja no explora más allá de los 90 a 100 cm de profundidad. Para la protección del cultivo, Prieto señaló que las plagas que afectan el cultivo de arveja pueden citarse por el impacto que tienen sobre el rendimiento, a los pulgones de la arveja (Acyrthosiphon pisum) y el pulgón verde del duraznero (Myzus persicae). “

Las primeras colonias aparecen previo a la floración, y si bien no hay en el país umbrales para esta especie en arveja, es necesario monitorear semanalmente”, indicó.

Ante la aparición de las primeras colonias, el técnico del Inta subrayó que hay que controlar, dado que en general la evolución de la población en la primavera es rápida, pudiendo producir mermas importantes en la productividad, especialmente en estados reproductivos y bajo condiciones ambientales desfavorables para arveja. Por el lado de las enfermedades, las más importantes son el marchitamiento producido por Fusarium oxysporum, que produce clorosis en hojas inferiores y desarrolla a las superiores.

En el cuello y raíz produce decoloración, pudiendo llevar incluso a la muerte de las plantas en casos severos. Otra enfermedad es la Podredumbre de cuello y raíz, producida por diversos agentes como Fusarium solani pisi, y el complejo de hongos causante del Damping off (Pythium sp y Rhizoctonia sp).

“Para estas enfermedades, las alternativas de control pasan por el tratamiento de semillas, la rotación de cultivos y el uso de variedades tolerantes a estas enfermedades”, destacó.

Por último, Prieto señaló que para la cosecha en situaciones de enmalezamiento, o bien por problemas de uniformidad en la madurez, se recurre al desecado del cultivo mediante el uso de paraquat, lo que permite uniformar el lote y, en algunos casos, adelantar unos días la cosecha

Categorías:Producción

La tecnología, clave en el negocio del tomate

se producen 1 millón de toneladas en el país

 

El tomate es una de las hortalizas que más se consume en la mesa de los argentinos, ya sea fresco o industrializado (como tomate natural y puré).

Según fuentes del sector, se estima que se siembran 16.000 hectáreas/año con una producción total de 1 millón de toneladas, donde 10.000 hectáreas corresponden a tomate fresco tipo redondo, perita y cherry para consumo interno, y las 6.000 restantes son tomates peritas destinados para la industria.

Si bien las hectáreas bajaron durante los últimos 4 años, pasando de 20.000 ha totales (industria más fresco) a 16.000 en el 2011, la producción se viene manteniendo en el mismo nivel debido a que año tras año mejora la tecnología de producción, lográndose mayores rendimientos por hectárea.

En este contexto, se desarrollaron las I JornadasNacionales de Tomate Fresco en la Estación Experimental de Gorina, donde diferentes especialistas disertaron ante más de 200 personas que asistieron durante los 3 días.

Néstor Mezquiriz, director de la Estación Experimental de Gorina, informó que La Plata es una de las zonas hortícolas más importantes del país, donde hay 3.000 hectáreas bajo plástico, y el tomate es la hortaliza más destacada.

“Esta jornada sirve para conocer cómo avanzar en la producción a través de un buen manejo y las tecnologías con que el productor puede contar”, resaltó. Además, en la jornada se basaron en los problemas de comercialización que se vienen dando en los últimos tiempos.

El director de la Estación Experimental de Gorina destacó que la tecnología en el tomate desde la década del 90 hasta la época ha sido fundamental para aumentar la producción. Uno de los avances fue el riego a goteo, resultando fundamental para producir en invernáculos.

“En ese momento era una novedad el riego a goteo, ya que en los invernáculos, al ser techados, se prescinde de las lluvias”, sostuvo.

Otra tecnología fue el tomate larga vida, consiguiendo rendimientos muy por encima de las producciones anteriores. También esta tecnología tiene la ventaja de que la hortaliza dura 2 meses después de cosecha, beneficiando a los productores de las zonas cercanas al Mercado Central, ya que pueden esperar a vender los cajones a un mejor precio, y a los productores de zonas lejanas, debido a que puedan comercializar la hortaliza en los principales mercados.

“Y la otra aparición que modificó la forma de producir fueron los tomates híbridos”, sentenció.

Otro de los exponentes de la jornada fue Claudio Baron, jefe de la División Calidad del Mercado Central, quien destacó que el manejo de la producción del país está en las mismas condiciones que los principales países productores de tomate, como Estados Unidos y la Unión Europea.

“Control integrado de plagas para la disminución de agroquímicos en los invernáculos, riego por goteo, fertilización, cultivos en sustratos, injertos para cubrir las enfermedades a nivel de raíces”, señaló Baron refiriéndose a las tecnologías que el productor ha integrado en su manejo.

De esta manera, Baron destacó que durante los últimos años se ha llegado a producir 1 millón de toneladas, donde 650.000 toneladas son de tomate fresco y 350.000 toneladas son para industria, en una superficie de 16.000 hectáreas, donde 10.000 pertenecen al tomate fresco producido en invernaderos y el resto las producen las empresas a cielo abierto para industrializar.

Las principales zonas productivas de tomate son Cuyo, con 310 mil toneladas; NOA, con 260 mil; el NEA, con 70 mil, y en La Plata, 5 mil. Sólo en esta última hay 3.000 hectáreas de invernaderos y más de 2.500 productores, en su mayoría pymes familiares (ver recuadro). Así el tomate es una de las hortalizas que más se consume en la Argentina.

Baron destacó que el consumo entre las hortalizas se sitúa en segundo término con 27,5 kg/persona/año (15 kg de tomate fresco más 12,5 kg de tomate procesado) después de la papa, que representa 48 kg/persona/año. Con respecto a la comercialización, hay varias maneras de vender el tomate fresco. El productor puede vender directamente de su campo a una persona que quiera embalarlo y venderlo. O si el productor es mediano o grande, puede embalarlo en su campo, generar sus propios cajones y llevarlos a los distintos mercados mayorista en los que se comercializa el tomate.

El principal mercado es el Mercado Central de Buenos Aires, donde en 2011 ingresaron 110 mil toneladas de tomate, cuyas principales zonas introductoras fueron: Buenos Aires con 39 mil toneladas, siendo el 35,7% originario del cinturón verde de Buenos Aires-La Plata y el 3,1% de Mar del Plata; Corrientes con 24 mil toneladas; Salta con 19 mil, seguidos por Jujuy y Mendoza.

“Hay tres tipos de tomate: redondo, perita y cherry, que se cosechan a mano, se embalan en los cajones y se venden”, destacó

Los precios mayoristas de referencia son los publicados por el Mercado Central y varían semana a semana de acuerdo con los ingresos que se registren en cada período. Las empresas que industrializan el tomate, ya sea para puré o tomate natural, son Molto, Sica, Canale, La Campagnola, entre otras, y están ubicadas en la región de Cuyo, Mendoza, San Juán y parte del Valle de Río Negro.

Cada firma tiene su propia producción a campo, donde cultivan su propia materia prima para abastecerse. El tomate para industria es el perita, de un tamaño no muy grande, para que entre dentro de la lata.

“Son tomates seleccionados para ser cosechados con máquinas, maduran todos al mismo tiempo, tienen altos contenidos de sólidos solubles, y de grados brix para ser más consistente la pasta cuando se realice el puré”, indicó Baron.

Estas producciones a campo son en extensiones más grandes que la producción en invernáculos. La exportación de tomate es mínima por parte de empresas con volumen suficiente para cubrir necesidades de clientes externos a países limítrofes, como Paraguay y Uruguay.

Inversiones para introducirse al mercado.

Para ingresar en la producción de tomate, la inversión que necesita un productor es muy importante, no por el costo de la semilla, sino por el alto valor del invernáculo y de la mano de obra.

“La infraestructura cuesta alrededor de $250.000/ha y hay que sumarle los insumos y la mano de obra”, resaltó Baron.

La semilla es el insumo más barato, ya que de cada semilla sale una planta. De la producción a campo, se obtiene 70 toneladas/ha y en invernáculos, 100 toneladas/ha. El precio del cajón de tomate (de 20 kg) varia entre $40 y $80 según la madurez, calidad y tamaño.

“El productor al final de la cosecha puede perder, empatar o ganar”, resumió. Mezquiriz agregó que se pueden hacer coberturas de madera, que son más económicas que las metálicas.

“Son inversiones altas, porque los plásticos duran 2 o 3 años y los tenés que cambiar. El productor de tomate tiene que reinvertir todo el tiempo para ir agrandando su estructura de producción”, informó el director.

De esta manera, el tomate es sabroso, nutritivo y con propiedades antioxidantes. Además, aportan fibra, minerales y vitaminas. Así es como los tomates son una de las hortalizas preferidas y cada vez más solicitadas por los argentinos. Se trata de uno de los cultivos hortícolas con mayor nivel de tecnología aplicada con el desafío de una producción sustentable sin contaminación y el desarrollo de tecnologías que minimicen

Categorías:Economías regionales

Invertirán $60 M en una granja de porcinos

La firma Tierra Greda SA ya invirtió $17 M en la primera etapa de 500 madres con el objetivo de llegar a las 2.048 madres. Este emprendimiento se suma a la producción aviar que desarrolla la firma desde hace 6 años atrás, donde producen 220.000 pollos/año.

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Ricardo Benedetti, de la firma Tierra Greda S.A

El agregado de valor a la producción de materias primas es una de las premisas para el productor, con el propósito de crecer y ser  más competitivos en los mercados. Con esta consigna, la firma entreriana Tierra Greda Agroalimentos comenzó con la política de intensificar la producción, diversificar los riesgos (no depender solamente del clima) y darle valor a los granos.

Así es como la empresa, que arrienda alrededor de 20.000 ha en el sur de Entre Ríos, posee un molino de alimentos balanceados y produce 220.200 pollos/año, ahora suma un a granja porcina. Por este motivo, la firma invertirá $60 M en la producción porcina en el emprendimiento en Larroque, provincia de Entre Ríos, para llegar a una producción final de 2.048 madres ($30.000 por madre).

El proyecto final se realizará en tres etapas, donde en la primera será de 512 madres, una segunda etapa de 1.024 madres, hasta llegar a la última, de 2.048 madres. Atilio Benedetti, presidente de la firma, destacó que en la primera etapa se invirtieron 17 M de pesos en infraestructura, como accesos, tratamiento de efluentes, provisión de energía eléctrica, sistema de agua potable en el establecimiento, que cuenta con 110 hectáreas. “Buscamos un nivel sanitario y tecnológico que nos permita tener resultados altamente competitivos”, destacó. La genética es de una empresa internacional con sede en el norte de Brasil. “En este primera etapa trajimos 580 madres y 20 machos”, destacó.

También la firma invirtió en comederos de origen canadiense, controles de ambientes israelíes, extractores holandeses y paneles evaporativos americanos. “Desde que comenzó la empresa, en 1980, hemos invertido todas nuestras utilidades y recurrimos al crédito bancario”, señaló el empresario, quien además actúa en política como diputado nacional. En este sentido, en el establecimiento se está terminando un sistema de lagunas sanitarias aeróbicas y anaérobicas para un tratamiento de efluentes adecuado.

“El cuidado del ambiente es una de las prioridades de la empresa”, subrayó.

La comercialización de la producción total, que será de 6.000 toneladas anuales, será para faena como capón terminado al Frigorífico Carnes del Interior (donde la empresa es accionista).

“Si la producción nuestra sobrepasa la capacidad del frigorífico, buscaremos otra alternativa”, destacó Ricardo Benedetti, responsable de Proyectos e Infraestructura de la firma. En la parte de producción, la empresa tiene como objetivo obtener un mínimo de 25 lechones al año por madre, lo que da una producción total de más de 50.000 cerdos/año. El planteo de ciclos de engorde para faena es de 25 semanas, donde el animal llegará a los 120 kilos.

“El promedio de engorde es de 700 gramos por día”, destacó. Esto se resume en 3.000 kg/cerdo/ año, lo que da un total de alrededor de 6.000 toneladas/año. A su vez, este emprendimiento generará entre 40 y 45 nuevos puestos de trabajo calificado, con personal de diversos grados de capacitación. Para alcanzar estos números, se consumirán aproximadamente unas 18.000 toneladas/año de alimentos balanceados de producción propia (una vez que se haya completado y logrado estabilizar la población).

“El alimento lo producimos nosotros, soja y maíz en su gran mayoría con núcleos vitamínicos y minerales que se agregan para compensar las deficiencias del cereal y oleaginosa”, expresó. En el molino de alimentos balanceados, que está ubicado a pocos kilómetros del establecimiento, tuvieron que ampliar sus instalaciones. En la actualidad, tienen una capacidad de producción de 15.000 kg/h.

Categorías:Agronegocios

La cebada, cultivo estratégico en los campos

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Se estima que el área llegará a las 1,7 M de hectáreas

Ya finalizando la cosecha de granos gruesos, los productores comienzan a planificar una nueva campaña fina. En este sentido, el trigo bajará en superficie sembrada por los problemas de comercialización y la baja rentabilidad, por lo que la implantación de cultivos de invierno alternativos crecerá.
Uno de los cultivos que más se sembrará es la cebada. Según el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca, en la campaña 2011/12 se implantaron 1.160.000 hectáreas (lo que marcó un récord) y una producción de cerca de las 4.080.000 toneladas, con un rinde promedio de 35 qq/ha.
Y para este año, diferentes sectores afirman que el aumento de la cebada, tanto cervecera como forrajera, estará entre un 30 y 50%, lo que llegaría a 1,7 M de hectáreas.
Así es como los productores, ante el excedente que se generará con respecto al año anterior, exportarán como cebada forrajera a países del norte de África y como cebada cervecera a Brasil y países de la
región. Además, se estima que los feedloteros demandarán más cebada forrajera para la alimentación de
los animales utilizando menos maíz en la dieta, por lo que crecerá el saldo exportable de este cultivo.
En este contexto, Infocampo consultó a algunos técnicos para conocer más en detalle.
Carlos Pouiller, socio de Globaltecnos SA, señaló que aún no hay estimaciones oficiales en cuanto al aumento de la superficie, pero estima que el crecimiento será entre un 30 y 50% con respecto a la campaña anterior. Ante este estimación del aumento del área, la producción total de toneladas estaría entre 5 y 6 M.
“La demanda de las malterías alcanza alrededor de 1,1 M de toneladas, pero no puede absorber más la producción porque es la capacidad que disponen”, destacó Pouiller.
Hay que mencionar que la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA) tiene el proyecto de instalar una maltería en Necochea, lo que subiría la demanda interna en un futuro.
De esta manera, habrá un excedente importante del cereal, por lo que el mercado de exportación crecerá de manera marcada.
Según datos del Minister io de Agricultura, en 2011 se destinó al mercado externo cerca de 2,1 millones
de toneladas, mientras que este año desde el Ministerio consideraron que será posible exportar 3,3 Mt de cebada.
Arabia Saudita se ha convertido en el principal importador de cebada forrajera, ya que en el 2011 compró en total cerca de 410.880 toneladas. Sin embargo, en el primer bimestre de este año, el mismo país ya importó 779.243 toneladas, casi duplicando lo importado en un año.
Otro jugador importante para el país es Brasil, donde exportó 327.000 toneladas de cebada cervecera. Los principales  compradores de la cebada son las malterías Pampa, Cargill y Quilmes, y las principales exportadores son Toepfer, Cargill, ACA, Noble, Bunge y AGD, entre otros.
Pouiller señaló que los precios en el mercado internacional son dispares dependiendo del origen de la cebada. “Podemos esperar un valor FOB cercano a lo que pude ser la cebada de origen ucraniano, entre 250 y 280 dólares. De todas maneras, la Argentina tendría que salir con un precio más bajo”, destacó.
En el último ciclo, destacó el socio de Globaltecnos, el negocio de la cebada fue de bueno a muy bueno, por dos motivos.
“Primero, muy buenos rindes en general, y segundo, muy buenos precios, que en meses cercanos a la cosecha promediaron los 200 dólares por tonelada, contra 150/180 para el trigo, pero con las conocidas dificultades de venta”, informó.
Por otra parte, en el mercado interno se estima que absorberá entre 400 y 500.000 toneladas para la alimentación de ganado, como sustituto del maíz.
Así lo explicó Antonio López Da Silva, titular del feedlot Don Corral y director de Nowet Nutrición Animal, quien destacó que “se utilizará más cebada en reemplazo del maíz como alimento ya que tiene un contenido energético similar (entre 90 y 95 %), mayor contenido proteico (2-3 puntos más) y muy buena calidad (contenido de aminoácidos)”.
“El único inconveniente es tener la maquinaria para procesarlas, no sirven los rolos de maíz, ya quese necesitan rolos para cereales finos(sorgo-cebada) o molinos a martillo”, informó.
Ante esta sustitución del maíz por el cereal, Martín Fraguío, director ejecutivo de Maizar, destacó que el aumento de la cebada, en especial la forrajera, crecerá el saldo exportable “Algo parecido esta ocurriendo con el trigo y con el sorgo”, subrayó.
La producción de maíz para este año sería alrededor de 20 millones de toneladas y para consumo interno se utilizan alrededor de 8 millones de toneladas “Este año se podría usar 7 millones o menos según las sustituciones de maíz por sorgo, cebada, trigo

Categorías:Producción