Archivo

Archive for 20 julio 2012

Los maíces tardíos juegan en primera

En algunas zonas se siembra 50% maiz de primera y 50% tardío para diversificar riesgos

El fenómeno de La Niña amargó a todos los productores, ya que la sequía hizo estragos en algunas zonas productivas.

En el caso del maíz, según datos del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca, en la campaña 2011/12 se sembraron 5 M de hectáreas y la producción alcanzaría las 20 M de toneladas, un 15% menos que el año anterior, donde se produjeron 23 M de toneladas. Pero la superficie implantada fue de 4,5 M de hectáreas, un 11% menos que la campaña antecesora.

En este contexto es como los maíces tardíos se hicieron fuertes y empezaron a jugar en primera. Alfredo Cirilo, técnico del Inta Pergamino, indicó que la última campaña es un claro ejemplo de cuándo las siembras tardías son una ventaja, ya que las siembras demoradas, comparadas con las tradicionales que se siembran en septiembre/octubre, desplazan el momento más crítico del cultivo que es la floración, hacia el momento del año donde el balance de lluvias y la demanda es menos desfavorable.

“Esto asegura una estabilidad del rendimiento más alta que los maíces tempranos, en años donde hay riesgo climático”, resaltó. Hay otro riesgo , informó el técnico, que en esta última campaña también se hizo presente, que es el de temperaturas altas.

“Las siembras tardías colocan esa etapa sensible donde los riesgos de golpe climático de calor son menos severos. Ambas causas hacen que las siembras tardías tengan una estabilidad mayor”, indicó. Pero aclaró que en años de buena disponibilidad hídrica el potencial ambiental es mayor para siembras tempranas.

“Lo conveniente es compartir riesgos”, sostuvo. En la parte de manejo, Cirilo explicó que teniendo en cuenta que el productor al momento de la siembra sólo tiene probabilidades, tanto en siembras tardías como en tempranas, lo conveniente es no pasarse en la cantidad de plantas que se va a sembrar.

“La densidad, depende de cada ambiente, eso es muy variable, la recomendación es que cuando uno prevé que la condición de floración sea la peor, hay que ser precavido y no pasarse en plantas, sino al contrario, deberían tratar de bajar la densidad”, ejemplificó.

Para conocer más en detalle sobre el manejo de los maíces de segunda, dialogamos con cuatro productores/asesores de diferentes zonas productivas.

El primero de ellos, Francisco Bauza, productor de Teodelina, Santa Fe, obtuvo rendimientos de 85 hasta 95 qq/ha, mientras que en los de primera logró rindes de 50 qq/ha.

“Las lluvias fueron variables, por lo que en el ciclo de los de primera fueron de 220 mm y el agua acumulada en los de segunda fueron de 430 mm”, especificó.

La fecha de siembra fue 27 de noviembre y utilizó materiales de Nidera, en su mayoría AX 886. La fertilización que utilizó fue entre 150 y 200 kilos de urea, 40 a 60 kilos de sulfato de amonio y 120 kilos de fosfato monoamónico.

Por su parte, Álvaro Rinaudo, encargado de campo de la zona de Río Cuarto, destacó que le empresa hace tres años que en el sudoeste de Córdoba y sudeste de San Luis viene sembrando el 50% de la producción de maíz en diciembre.

“Anduvimos muy bien obteniendo rindes promedios de 75 qq/ha”, informó. Los maíces de primera se quemaron y los rindes fueron de 26 qq/ha.

Con respecto al manejo, la siembra fue la primera quincena de diciembre y utilizaron materiales DK 190 y DK 670. La fertilización fue con Solvex y MicroEssentials S10 y luego refertilizó el cultivo con uan. “Además los costos productivos son menores, ya que se agrega menos fertilizantes y se siembra una menor cantidad de plantas”, indicó.

Asimismo, Diego Cervera, técnico de Fullagro SRL, de la localidad de Trenque Lauquen, señaló que tanto en las gramíneas de primera como tardíos o de segunda, los productores tuvieron una producción muy buena.

“Los milímetros acumulados rondaron entre 800 y 1.000 durante este año, y el promedio anual es de 750 mm”, resaltó.

Los maíces tardíos, sembrados a partir del 25 de noviembre, tuvieron una media de 85 qq/ha. Los de segunda, después de cebada o de trigo, tuvieron un promedio de 75 y 80 qq/ha, mientras que en los de primera, se lograron rindes de 65 y 70 qq/ha.

“Las mermas no fueron por falta de agua sino por estrés térmico”, indicó.

Además, Cervera, continuando la línea de los precios, resaltó que el maíz tardío tiene un costo productivo de 10 y 15% menos que el de primera. “En este momento, en la zona se siembra un 50% de primera y un 50% de segunda”, resaltó. Por último, Germnan Triunfeti, de Grupo Agroempresa, de Sinsacate, al norte de Córdoba, señaló que en esa zona los rindes estuvieron entre 65 y 75 qq/ha, y en campos puntuales los rendimientos alcanzaron 90 qq/ha.

“Es el cultivo que salvó a los productores, ya que la producción de soja fue muy mala”, destacó. En las últimas tres campañas, informó Triunfeti, hubo más hectáreas sembradas en diciembre que los de primera. “El clima nos ha sorprendido, está lloviendo más en verano que en primavera”, relató.

En cuanto a esta última tendencia, señaló que el productor siembra cuando tiene humedad, pero de ser posible produce maíces de primera.

Categorías:Agricultura Etiquetas: , , , ,

En Monte Cristo, el trigo suma tecnología

La planta de acopio de Plantaflor tiene una capacidad para 3.000 toneladas

Ante los problemas para la comercialización del trigo, los productores se abstuvieron esta campaña de sembrarlo, reemplazándolo por cultivos alternativos como cebada, legumbres y colza.

Según la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, la siembra alcanzará 3,7 millones de hectáreas, un 20% menos con respecto a la campaña en la cual se implantaron 4,6 M/ha.

En este sentido, los productores buscan alternativas productivas y comerciales para poder continuar con el cereal. Así es como la empresa Plantaflor, del Grupo Florensa, ubicada en Monte Cristo, Córdoba, continúa apostando en su paleta de cultivo al trigo, buscando materiales de calidad y rendimiento.

Además, la firma invirtió en tres equipos de riego para asegurar la cosecha e incorporaron una planta de acopio (4 silos de 750 toneladas) para poder comercializarlo oportunamente.

A su vez, la empresa siembra alrededor de 3.400 ha propias (en 2002 había comenzado con 700 ha) en distintas zonas de Córdoba, en la cual implanta 50% de gramíneas y 50% de soja en secano y bajo riego, donde hacen una rotación de trigo/ soja, soja/sorgo.

Con respecto a la producción de trigo, Gabriel Florensa, de Plantaflor, destacó que continúan sembrando a pesar de las dificultades, en la cual buscan materiales de punta. “Incorporamos tres equipos de riego en diferentes campos que tenemos en Córdoba para mantener los rendimientos”, resaltó.

La empresa dejó de cultivar trigo en secano por la falta de agua en los últimos tiempos. “Como es riego complementario, siempre necesitás una base y eso lo podés potenciar, pero no podés remplazar el 100% de lluvias reales”, indicó.

Florensa rescató que en el 2010 hubo un 30% menos de lluvias que en el 2009, y la campaña pasada las precipitaciones fueron un 30% menos que en el 2011, lo que significa un 60% menos de precipitaciones a la media anual de la zona.

Por este motivo, en las dos últimas campañas no obtuvieron los mejores rendimientos a pesar de aplicar toda la tecnología posible, por la marcada falta de precipitaciones que hubo en la zona. “El efecto de los equipos de riego no lo podemos decir; aún no sabemos cuál es el rendimiento real, no lo podemos asegurar”, destacó.

Con respecto a la planta de acopio, esta inversión ayuda a la empresa a guardar el cereal y luego venderlo a la molinería cuando hay buenos precios. En un comienzo compraron dos silos de 750 t cada uno y al año siguiente, incorporaron 2 silos más con la misma capacidad, de 750 t cada uno.

“Vendemos el trigo del año pasado en esta época, cuando Brasil comienza a comprar”, sostuvo. El precio que vendió el cereal fue entre u$s170 y 180.

Florensa destacó que en este momento está casi vacía, porque ante la merma en la cosecha de granos tuvieron que entregar la mercadería para cumplir los respectivos contratos.

“Utilizamos la planta para nuestra producción, no ofrecemos servicio a terceros”, especificó. En cuanto al manejo agrícola, los materiales de trigo que utilizó la empresa son ACA 303 y Kein Gavilán de ciclo largo/intermedio, y la siembra fue a fines de mayo. La fertilización depende de los análisis de suelo, pero agregan entre 120 a 170 kg/ha y 70 kg/ha de PDA.

En cuanto rendimientos en los últimos dos años, no fueron los que esperaba la firma, por la falta de lluvias.

Otro de los cultivos invernales que maneja la empresa es la cebada, en la cual también agregan toda la tecnología disponible en el mercado. Al cereal la comercializan con la multinacional Cargill, bajo contrato.

La variedad que siembran es Scarlett y la sembraron a principios de junio. La fertilización que aplican en el cereal es 100 kg/ha de urea y 60 kg/ha de PDA.

 No todos son granos

En esta unidad de la empresa realizan producción de semillas hortícolas, como acelga, achicoria, perejil, zanahoria y zapallito, en una superficie de 150 hectáreas donde para mantener la calidad varietal donde multiplican líneas puras para lo cual disponen de invernáculos y túneles y/o siembran en regiones más apropiadas.

Además, Plantaflor agregó la producción de plantines hortícolas para agregar valor a la producción de semillas hortícolas y para introducir semillas de mayor valor comercial. Además agregaron la producción de césped para comercializarlo en rollo. “Arrancamos con cuatro hectáreas y en este momento, sembramos 80. Somos la empresa líder en la provincia de Córdoba”, especificó.

Por último, incursionaron en plantas ornamentales y en una empresa para reducir, recuperar y reutilizar restos de poda y residuos industriales orgánicos. “En la nueva empresa del Grupo Florensa seremos los primeros en utilizar las tres ‘R’ que proclama el mundo desarrollado”, resaltó.

En Chaco, el algodón capeó a la sequía y le ganó a la soja

La cosecha de granos gruesos está llegando a su fin, y los resultados no son los esperados por los productores. Así es como en Chaco, en una campaña marcada por el fenómeno de la Niña, el algodón fue uno de los cultivos que capeó la seca y fue más rentable que la soja. Y los números lo marcan.

Las hectáreas sembradas de algodón en la provincia fue de 260.000 en la campaña 2011/12, que está finalizando, de las cuales alrededor de 26.000 se perdieron y la producción total alcanzaría las 422.000 toneladas.

En cambio, la superficie sembrada con soja fue de 687.950 hectáreas, tanto de primera como de segunda, y la producción sería de 343.000 toneladas.

“Cuando hay períodos de seca, el algodón es más seguro y te garantizás que vas a cosechar, e independientemente del precio tanto del algodón como de la soja”, resaltó. Oscar Marcón, asesor privado, y del Grupo La Tambora (que reúne a 16 productores).

El algodón tiene características intrínsecas xerofíticas que le proporcionan capacidad de usar el agua disponible de una manera eficiente ante períodos de déficit hídrico como ocurrieron en estas campañas

. Además especificó que a pesar de que el manejo de la soja es más sencillo, los productores se están volcando a producir algodón.

Las precipitaciones normales son de 700 a 800 mm, pero la campaña pasada las lluvias fueron menos de la mitad. “Se sembró con muy buena humedad, pero entre febrero y marzo no hubo precipitaciones”, informó.

Con respecto a la rentabilidad de ambos cultivos, Marcón resaltó que la tonelada de fibra se comercializa a $9.700, dependiendo de la calidad de la misma y los costos productivos difieren entre 400 y 450 kilos de fibra/ha, lo que significaría 1.200 kg/ha de algodón en bruto. Y los rindes en la provincia variaron entre 800 a 2.200 kg/ha,dependiendo de la zona.

A su vez, la comercialización de la soja es de aproximadamente u$s550 y los costos oscilan entre 250 y 300 u$s/ha. Los rindes de la oleaginosa fueron de 500 a 1.400 kg/ha, una cifra que no escapa a la realidad que le tocó vivir al cultivo en todo el territorio nacional.

Por otra parte, Marcón señaló que la producción de algodón en la provincia se divide en dos: se encuentra el oeste, donde se caracterizan por suelos “nuevos” por aplicar mayor tecnología y los productores del centro-este, donde los suelos tienen muchos años de agricultura. Por este motivo, los rindes fueron variables.

En la primera zona, los productores continúan con la trilla de algodón, ya que la fecha de siembra es en diciembre. Además, en mayo se registraron algunas lluvias de más de 100 mm, lo que retrasó las labores. El promedio de la zona es de 1.700 kg/ha de fibra (2.200 kg/ha en bruto).

Por su parte, los rindes de la oleaginosa rondaron los 1.400 kg/ha, en la cual los rendimientos normales oscilan los 2.400 kg/ha. En el centro/este, la siembra de algodón se realiza más temprano

Y los rindes fueron variables de acuerdo a las precipitaciones, que fueron muy bajas y erráticas, donde algunos lotes rindieron alrededor de 800 a 1.800 kg/ha con un 35% de fibra.

“Las lluvias fueron localizadas, y las diferencias entre lote y lote fueron muy marcadas”, resaltó. Asimismo, la soja varió entre 500 a 800 kg/ha. Infocampo dialogó con un productor de la zona centro/este para conocer más en detalle.

Raúl Marcón (hermano de Oscar), productor del centro de Chaco, específicamente en el Departamento 25 de Mayo, indicó que esta campaña fue el año donde se resaltaron más las diferencias de rendimiento entre ambos cultivos.

En su caso particular, en algodón obtuvo 1.500 kg/ha en bruto y 500 kg/ha de fibra. La fecha de siembra fue desde el 1 al 30 de noviembre.

La fertilización fue foliar, agregando sulfato de amonio después de una lluvia. Se le aplica otra si las condiciones de humedad son óptimas.

“En este caso no agregamos una segunda aplicación”, indicó.

Además, el productor subrayó que hizo control contra el picudo con trampas y riego de desborde. En cambio, los rendimientos de la soja fueron malos, donde alcanzó entre 500 y 650 kg/ha, y en algunos lotes no pudieron cosechar.

“No voy a seguir haciendo soja si las condiciones no son normales y si se pronostica falta de agua”, especificó.

Por último, Marcelo Paytas, del Inta Reconquista, al norte de Santa Fe, recalcó que en esta campaña, el que hizo algodón en vez de soja, ganó.

“A pesar de ser una campaña bastante extrema en términos ambientales y con precios que fueron cayendo con el correr de los meses”, destacó.

Sin dudas, insistió el técnico del Inta, en años Niña son favorables para la producción de algodón y no de soja.

Así es como productores, ante estos resultados, comenzarán a planear mejor la producción de cultivos antes de ir directamente la oleaginosa.

Categorías:Agricultura Etiquetas: , , ,