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Archive for 12 julio 2013

Roya común y tizón foliar: dos enfermedades para tener en cuenta en el maíz

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El maíz es uno de los cultivos que en la campaña 2013/14 aumentarían. Y como es sabido, es uno de los cultivos más caros de producir.

Por eso, maximizar los rindes es clave para los productores. En este sentido, Lucrecia Couretot, fitopatóloga del Inta Pergamino, destacó dos enfermedades típicas del maíz y su manejo respectivo.

“Las principales enfermedades foliares del maíz en la zona núcleo son la roya común (Puccinia sorghi) y el tizón foliar (Exserohilum turcicum) que se presentan todos los años con diferentes niveles de severidad según las condiciones climáticas, el material genético sembrado y los biotipos de los patógenos presentes”, afirmó.

En esta línea, para el control de la roya común, Couretot destacó que el uso de híbridos resistentes es una de las principales herramientas, pero aseguró que algunos híbridos que se destacan por su potencial de rendimiento y son susceptibles a esta enfermedad, la aplicación de fungicidas foliares se transforma en una alternativa válida para reducir las pérdidas de rendimiento causadas por esta enfermedad.

“El control óptimo sería en los estadíos V8-V10 en hojas que rodean la espiga. Cuando las condiciones climáticas son predisponentes, la disminución del área foliar verde genera madurez anticipada y menor peso de los granos”, indicó.

Couretot destacó que en la campaña 2011/12, en la fecha de siembra de octubre se determinaron respuestas positivas en rendimiento con aplicaciones de fungicidas para el control de híbridos susceptibles.

En siembras tardías, informó, en la campaña 2010/11 en la EEA Pergamino, el 50% de los híbridos presentaron valores inferiores al 5% de severidad de roya y el 47% de los híbridos alcanzaron valores entre 5-10%.

Asimismo, en la campaña 2011/12 en Colón (Prov. de Bs. As.), para maíces sembrados en setiembre, el 57% de los híbridos no superaba el 5% de severidad. Mientras que en el mismo sitio en las campaña 2009/10 y 10/11, los máximos valores de severidad de roya común fueron de 25 y 20%, respectivamente.

Por otra parte, el tizón foliar causado por Exserohilum turcicum es una enfermedad foliar que se destacada por su alta prevalencia e intensidad en las últimas campañas en maíces de siembra tardía (diciembre/enero).

“Las condiciones predisponentes para este hongo son temperaturas entre 17 y 27°C. El tiempo de mojado foliar que requiere para infectar al hospedante es térmicamente dependiente. A 25°C, una hora de mojado foliar es suficiente para causar la infección, y a esta temperatura sólo requiere 14 horas de mojado foliar para esporular”, declaró.

Para caracterizar esta enfermedad, la fitopatóloga indicó que las primeras lesiones se detectan en las hojas inferiores y son manchas aisladas de color pajizo que se van expandiendo y confluyendo con el tiempo.

“La enfermedad avanza desde hojas inferiores hacia las hojas superiores”, dijo.

Couretot remarcó que factores como el aumento de la superficie en siembra directa, los cambios y la ampliación de la fecha de siembra, lluvias intensas y frecuentes durante los meses de verano serían los principales factores que influyen en el incremento de esta enfermedad.

Para ejemplificar, durante la campaña 2009/10 en ensayos comparativos de rendimiento (ECR) y en lotes de producción de maíces de siembra tardía y de segunda los altos niveles de tizón permitieron caracterizar híbridos con diferente comportamiento.

“De los híbridos evaluados el 50% alcanzó niveles de severidad entre 45-60%, mientras que el otro 50% fueron bajos y moderados, entre 5 a 25%. En la campaña 2011/12 en maíces de siembra tardía el 78% de los cultivares presentaron severidades de tizón iguales o menores a 4% y el 22% de los materiales fue mayor al 4,1%”.

Ante esta enfermedad, la profesional relató que una de las principales herramientas para el manejo es la resistencia genética.

Asimismo, la aplicación de fungicidas foliares, especificó, es una herramienta para el control de esta enfermedad en híbridos susceptibles.

Pero destacó que los momentos óptimos de aplicación de fungicidas dependen de las condiciones ambientales, la intensidad de la enfermedad, el perfil sanitario y el estado del cultivo.

“Respuestas positivas en rendimiento, entre 8 y 25%, se han obtenido con aplicaciones en estadíos vegetativos y reproductivos con mezclas de triazoles y estrobilurinas”, sostuvo. De los híbridos evaluados el 50% alcanzó niveles de severidad entre 45- 60%, mientras que el otro 50% fueron bajos y moderados, entre 5 a 25%. “En la campaña 2011/12 en maíces de siembra tardía el 78% de los cultivares presentó severidades de tizón iguales o menores a 4% y el 22% de los materiales fueron mayores al 4,1%”, indicó.

Además, subrayó que en las últimas dos campañas se observaron, con distintos niveles de severidad, según híbridos, lesiones foliares de origen bacteriano y particularmente en esta última campaña

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Una manera de fertilizar los campos

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Una de las cualidades que se destaca en los productores es la incorporación de tecnología a sus campos para una producción sustentable.

Uno de ellos es Luis Urdangarín, un productor de Carlos Tejedor, al noroeste de la provincia de Buenos Aires, quien está invirtiendo en un biodigestor en su campo de 258 hectáreas, donde su actividad principal es el engorde a corral.

Al principio, relató, comenzó a ver que la fertilidad de los suelos disminuía considerablemente.

“En nuestros campos teníamos 20 ppm y en la actualidad nos encontramos con 7, 8 y en algunos casos alcanza hasta 10 ppm”, relató.

Así, destacó que comenzó a preocuparse (como todos los productores) por el estado de sus campos, ya que se está extrayendo más nutrientes de los que se repone.

“En una exposición me encontré con la empresa Biogás Argentina, donde me comentaron sobre el proyecto que comenzará a funcionar dentro de 3 o 4 meses”, explicó.

Además, señaló que a partir de este proyecto, también integrarán la comercialización de energía eléctrica: “Es otra de las patas que podemos explotar con el biodigestor”.

Pero para dar más precisiones de su manejo productivo, Urdangarín tiene dividido el campo en tercios, de los cuales un tercio son suelos buenos, el otro tercio regulares, y el último, malos.

“Esta zona no es buena para la actividad agrícola Es para hacerla complementaria a la ganadería. Muchas años vienen muy secos y otros muy húmedos. La campaña pasada tuvimos dos meses con inundación y, acto seguido, meses de sequía”, explicó.

En esta línea, subrayó que toda la producción granaria la transforma en carne. Los cultivos que produce son sorgo para pastoreo y para cosecha, maíz, y va rotando con cebada para hacer silos. Este año sembrará soja para diversificar la rotación.

“Tengo entre 600 y 700 animales encerrados o caminando en el campo”, relató. En este sentido, destacó que en los campos propios hace recría y realiza la terminación de los animales. En campos arrendados, indicó, tiene vacas de cría y también compra animales de invernada a productores de la zona.

“Hago ciclo completo en varios campos”, contó.

El año pasado comercializó alrededor de 700 animales a un promedio de 333 kilos. Con esta estructura, Urdangarín comenzó a invertir en un biodigestor para aprovechar los recursos disponibles en el campo.

Así, detalló que en una exposición se encontró con técnicos de Biogás Argentina, y luego de varias reuniones, le realizaron un proyecto para su campo.

“Me interesó al principio por la parte de fertilización de mi campo, pero también queremos explotar la parte de la generación de energía eléctrica”, sostuvo.

Así es como empezó a construir una platea de hormigón de 1.600 metros cuadrados para 500 animales (alrededor de 3 metros cuadrados por animal).

“Se hace un lavado periódico de los corrales para que el estiércol fluya a una cámara de carga, y una vez que está el estiércol en esa cámara de carga, se incorpora al biodigestor a través de una bomba. Allí, en la parte superior, que es anaeróbica (sin presencia de oxígeno), trabajan las bacterias, produciéndose la fermentación de toda la bosta”, indicó.

Esa fermentación genera un gas que se almacena en la parte superior. Mientras que en la parte inferior, con la fermentación del estiércol y el trabajo de las bacterias sale un fertilizante de muy buena calidad. La inversión total de este emprendimiento es alrededor de $1,3 millón contando la obra, la platea, los corrales, el digestor y el generador eléctrico.

En cuanto a la inversión, Urdangarín destacó que es muy importante, porque, según el productor, apuesta a actividades con mucho futuro, como la ganadería. Además señaló que por el lado de los fertilizantes es cada vez más caro y más escaso, al igual que para la energía.

Cebada: la relación entre la genética y el área

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La cebada es uno de los cultivos que más ha crecido en los últimos años. En la campaña 2010/11 el área sembrada era de 800.000, mientras que en la campaña pasada el área se duplicó, alcanzando 1,6 millón de hectáreas, según el Ministerio de Agricultura.

Sin embargo, este año, según la cartera agropecuaria, las hectáreas sembradas con el cereal alcanzarán 1,49 M, mientras que la Bolsa de Cereales de Buenos Aires estima un área menor, cercana a las 1,3 M de hectáreas.

En primer lugar, Jorge González Montaner, del Crea Mar y Sierras, señaló que ha disminuido la superficie en todos los lugares donde el año pasado fue un fracaso y no tenían historia con este cereal. “Bajó en Entre Ríos, y norte y oeste de Buenos Aires, como ejemplo”, indicó.

Asimismo, destacó que se mantuvo en la zona centro de Tandil y Azul, donde hay más historia con el cultivo y ha habido muy buenos resultados.

“En general hay zonas que se volvieron al trigo. Hubo reequilibrio (Necochea y Tres Arroyos). En la zona serrana no cambiaron tanto las proporciones”, afirmó. En cuanto al mal desempeño que tuvo la Scarlett el año pasado, Montaner destacó que todos los productores tratan de cambiar la variedad, pero indicó que no se puede cambiar de un año hacia el otro.

“La principal razón es que muchos tienen la semilla, y es la variedad que todos compran para forrajera, y sobre todo para maltería. Tenés las dos opciones”, sostuvo. En el resto de las variedades, informó, están atados a algún convenio particular. “Si elegís Andreia, eso va a Quilmes y no se pude vender a Cargill o Toepfer”, especificó como ejemplo.

En esta línea, Alejandro Vejrup, de Global Tecnos, aseguró que este año la variedad Scarlett seguirá siendo la que más se siembre, pero por debajo del 87% (fuente Mario Cattaneo, de SABMiller) que representó durante la última campaña.

“Esto es porque han ingresado nuevas variedades en las últimas campañas y además muchos productores buscan diversificar variedades de cebada”, relató.

En esta línea, en las últimas dos campañas ha sufrido por las condiciones adversas disminuyendo considerablemente los rindes y calidad.

“Con otros materiales se están obteniendo mejores resultados”, dijo.

En este sentido, destacó que hay otras ofertas varietales, como Andreia, Shakira, Explorer y Bambina, pero recalcó que es todo bajo contrato.

De todos modos, subrayó que Scarlett sigue siendo la más sembrada, porque ha funcionado muy bien, y también al ser la más usada en las últimas campañas es de la que más disponibilidad de semilla hay en el mercado.

“Es vendida por todos. Diría que es el ‘commoditie’ en lo que se refiere a semilla de cebada en Argentina”, afirmó.

Otro de los temas que abarcó Vejrup es la suba de los costos de laboreo. Informó que, en promedio, los costos aumentaron entre un 5 y 10%, destacando que lo que más aumentó fueron las labores, los herbicidas y la semilla.

“La siembra aumentó entre un 20 y 25% de la mano de la suba del gasoil. Van a aumentar los costos de la cosecha y los fletes un porcentaje similar a la siembra”, sostuvo.

Asimismo, destacó que tanto la Urea como el PDA bajaron entre un 10 y 15% respecto del año pasado.

El precio acá y allá. Vejrup indicó que los valores forward de la cebada cervecera para exportación rondan los 190 y 210 u$s/t, dependiendo el puerto y el mes de entrega. El forward de la forrajera cotiza 165 u$s/t. Mientras que la cebada en el MATba cotiza a 176 u$s/t.

“Si el puerto de destino es Necochea, la diferencia entre el futuro y el forward hace interesante vender a través del MATba”, dijo.

Si bien a nivel mundial, destacó, habrá más producción en los principales países exportadores que el año pasado.

“Es interesante ver que los saldos exportables no aumentan en dichos países, con lo cual no pareciera que vaya a haber una oferta desbocada”, afirmó.

Según el último informe del Usda, para la campaña 2013/14 la producción mundial de cebada alcanzará las 138 M de toneladas, ubicándose 8,1 M de toneladas por encima del año pasado.

“El ritmo de las cotizaciones de cebada a nivel mundial seguirá muy de cerca los movimientos de precios del maíz y del trigo debido a que más del 75% de la cebada del mundo es forrajera”, sostuvo.

Sin embargo, Vejrup, en el último informe que realizó, destacó que no hay que dejar de lado los fundamentos propios del cultivo y los bajos stocks mundiales de la mayoría de los forrajeros, ya que cualquier problema climático puede generar que los stocks no se recuperen al nivel que hoy indica el Usda.