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Caso productivo en Pergamino: Los maíces de segunda rinden de primera

Los maíces de segunda tuvieron picos de 10.330 kg/ha

Los maíces de segunda tuvieron picos de 10.330 kg/ha

Una de las virtudes de los productores es saber barajar y dar de nuevo. En este caso específico es el ejemplo de “La Angelita”, un fideicomiso que explota 300 hectáreas (entre propias y alquiladas) en la zona de Pergamino.

La virtud de la firma fue el cambio de fechas de los cultivos durante la rotación, dejando de lado el maíz sembrado en fechas tempranas para intensificar la agricultura y agregar un cultivo invernal (arveja) seguido de un maíz de segunda. Y esta modificación la ratifican los resultados: obtuvieron más de 100 qq/ha en la gramínea.

En este sentido, Héctor Michetti, asesor de este fideicomiso, explicó que esta intensificación de los suelos se debe a dos motivos: económico y técnico.

En primer lugar, destacó que le da liquidez a fin de año y, por el otro lado, le permite realizar una rotación sustentable. “Hoy por hoy, tras más de 40 años de agricultura en esta zona, los suelos están degradados, por lo que hay que agregar carbono para mantener los niveles de materia orgánica (MO) e incrementar los rindes”, expresó.

Continuando con esta explicación, el asesor señaló que querían incorporar gramíneas en la rotación a pesar de los costos de implantación y las irregularidades en el mercado, por lo que decidieron explotar la arveja para poder sembrar una gramínea estival (maíz) y además agregaron la cebada en invierno.

“Hoy la genética y la tecnología van en ascendencia, donde cada año los cultivos ganan 1,5% de rinde, por lo que los productores deben estar a la altura de la circunstancia. Pero tenemos problemas con los recursos”, indicó.

Siguiendo esta línea sobre los aspectos técnicos de intensificar la agricultura, Michetti retrotrajo los dichos de Rodolfo Gil, especialista en suelos del Inta Castelar, quien aseguró que no hay que dejar descansar al suelo. Así es como la firma decidió modificar la estrategia productiva cambiando el manejo agronómico.

Y agregó que al dejar afuera de la rotación a los maíces de primera e ir a los de segunda, estos últimos le dieron más estabilidad de rendimiento.

“En las gramíneas sembradas de forma tardía, generalmente el shock de altas temperaturas se dan en floración, específicamente en el mes de febrero, donde el riesgo es menor en comparación con los de primera, cuya momento crítico se da en diciembre”, sostuvo.

Y sintetizó: “La posibilidad de tener un fracaso es más alta en los de primera que en los de segunda”.

Con respecto al manejo en sí, Michetti destacó que la rotación ideal sería arveja/maíz de segunda, soja de primera y cebada/soja de segunda. Pero aclaró que en “la práctica”, la empresa difiere por problemas climáticos o económicos y alterna con arveja/maíz de segunda, soja de primera y luego vuelve a la oleaginosa.

“El año pasado, a la cebada y a la arveja les fue mal por las abundantes lluvias y se perdió gran parte de la producción”, expresó.

Sin embargo, Michetti aseguró con énfasis que la empresa nunca produce maíz de segunda detrás de cebada. “Esta secuencia de gramínea sobre gramínea me hace ruido por el balance nutricional y del agua”, dijo.

En este sentido, explicó que la cebada retiene mucho carbono y nitrógeno, y esto trae consecuencias negativas al maíz. Por otro lado, la cebada consume más agua que la arveja, alrededor de 400 mm vs una arveja que necesita 250 mm.

“Estos 100 mm de diferencia se traducen en una pérdida para el maíz de aproximadamente 1.000 / 1.500 kg de rinde”, indicó.

De todas maneras, sostuvo que hay muchos productores de la zona que hacen esta secuencia. Con respecto al manejo de cada cultivo, el asesor de “La Angelita” destacó que el cultivar de arveja que utilizaron la campaña pasada fue Viper (250 kg/ha) y que se siembra alrededor del 20 de julio.

“La nutrición es en base a 80 kg/ha de un arrancador (mezcla de nitrógeno, fósforo y azufre). Luego hicieron un tratamiento en prefloración, aplicaron insecticidas para controlar pulgón, y más tarde, en floración, realizaron otra aplicación. “En esta legumbre no agregamos nitrógeno porque inoculamos la semilla a la siembra”, expresó.

Para cosechar, Michetti destacó que en la cosecha se agregaron un desecante (gramoxone 2 litros/ha). Con este manejo obtuvieron 2.000 kg/ha, pero cabe destacar que las abundantes lluvias le jugaron una mala pasada no sólo a la arveja, sino a las legumbres y cereales de invierno en general.

En cuanto a la comercialización, informó que ellos vienen trabajando con Agricultores Federados Argentinos.

Héctor Michetti, asesor de "La Angelita", en un lote de arveja

Héctor Michetti, asesor de “La Angelita”, en un lote de arveja

En el caso del maíz de segunda, Michetti informó que utilizan híbridos que sean de ciclo intermedio, con rápida velocidad de secado. La fecha de siembra de la gramínea es a partir del 20 de noviembre hasta el 15 de diciembre.

“La fertilización de arranque que usamos es la de productor (como se dice normalmente), donde complementa los nutrientes que se extraen del suelo”, relató.

En general, es de 60 kg hasta 150 kg de arrancador, y después hace una fertilización nitrogenada con líquido (Solmix chorreado) en enero. Si no, la otra opción que utiliza es aplicar urea incorporada.

La campaña pasada, los rindes fueron más que auspiciosos: obtuvo un promedio de 95 qq/ha, con picos de 10.330 kg/ ha.

En el caso de la soja, utiliza dos grupos de madurez diferenciadas: variedades de grupo IV larga o V corta y III larga o IV corta.

“La fecha de siembra en los de primera son del 25 de octubre al 15 de noviembre y en fechas de segunda, después del 20 de noviembre (tras la cosecha de cebada)

También utilizan tecnología de punta: inoculación, promotores de crecimiento más 100 kg de fertilizante (mezcla de fósforo y azufre), pero los techos de rindes, aseguró Michetti, podrían ser más altos: obtiene 35 qq/ha en los de primera y 28 qq/ha en los de segunda.

“Con el manejo y los suelos tendríamos que estar por encima. En suelos no tan degradados, los rindes son más altos en promedio. Tenemos compactación del suelo, lo que genera limitantes a la productividad que tiran los rindes para abajo”, indicó.

En esta línea, volviendo a los suelos degradados, destacó que hay falencias en los análisis de suelo, ya que se realizan cada tres o cuatro años.

“Aquí deberíamos ajustar el manejo y hacerlos cada dos años, tanto físicos como químicos”, aclaró.

Pero señaló que hay veces que por problemas de costo no se pueden llevar a cabo. “Hay situaciones donde en lotes no hay problemas químicos (por ejemplo hay 20 ppm de fósforo), pero no hay respuestas de los cultivos.

Esto se debe a que las raíces no pueden crecer por los problemas de compactación”, sostuvo.

Por último, hablando del cuarto cultivo que entra en la rotación, la cebada, señaló que utilizan la variedad Scarlett y la siembran a partir del 20 al 30 de junio. “La nutrición es similar al trigo, se fertiliza de arranque y se refertiliza con Solmix en macollaje”, concluyó.

Con este rinde merecen un premio

La Asociación de Ingenieros Agrónomos de la zona Norte de la provincia de Buenos Aires (Aianba) realizó un concurso sobre los máximos rendimientos de maíz de segunda.
En este sentido, “La Angelita” obtuvo el primer premio con un rinde de 10.330 kg/ha en uno de los lotes inscriptos. El híbrido de maíz era un Nidera 882 MG, sembrado el 15 de diciembre a 52 cm, con 72.000 pl/ha, con 80 kg de arrancador a la siembra, y 180 kg/ha de Solmix 80/20 (nitrógeno + azufre).

“Se cosechó el primero de julio, con un rinde de 10.330 kg/ha y una humedad de 17,5%”, destacó Héctor Michetti.

El cultivo antecesor fue arveja, la variedad Viper (250 kg/ha), con fertilización del productor (mezcla física 80 kg/ha) sembrada el 20/7; el rendimiento fue de 2.000 kg/ha, luego de un invierno muy perjudicial por el exceso de lluvias.

Fertilizantes foliares en trigo: tecnología para mejorar calidad en el grano

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Uno de los principales problemas que viene atravesando el trigo fue la falta de precipitaciones durante el ciclo del cultivo, lo que ya se es- tima en pérdidas de rendimiento.

Pero ante las últimas lluvias, Fernando Mousegne, coordinador del Proyecto Agrícola, destacó que los cultivos pueden recuperarse, aun los que han sufrido algún estrés hídrico durante su desarrollo.

En este sentido, recalcó los beneficios de aplicar fertilizantes foliares durante este periodo del trigo para aumentar los rindes y mejorar la calidad del grano. Como característica principal de esta tecnología, el técnico del Inta de San Antonio de Areco aseguró que la aplicación se hace junto con la agregado de herbicidas o fungicidas (en cualquiera de los dos casos hay respuestas).

“Ahora sólo queda agregar los fertilizantes foliares junto con el agregado de fungicidas”, informó.

En este contexto, el técnico del Inta señaló que “esta tecnología cobra valor durante esta campaña ya que sirven no sólo para que el trigo reaccione mejor ante el estrés hídrico que sufrieron durante su desarrollo, sino que prepara al cultivo para esté en mejores condiciones cuando el clima se revierta”, indicó.

Mousegne estuvo realizando ensayos en el Inta durante varios años y si bien continúan estudiando las respuestas de rinde, señaló que “podríamos decir que van desde un 8% hasta un 15%. Sin embargo, hay que tener en cuenta que en todas las situaciones no aumentan de rendimiento”.

En este sentido aclaró que esta técnica no reemplaza la fertilización de suelo, sino que simplemente sirve para complementar una situación adversa. “La fertilización foliar es un golpe más pero no suplanta ni la fertilización nitrogenada, fosforada o azufrada necesaria para el cultivo de trigo”, recalcó.

En este sentido, señaló que la fertilización foliar es una técnica que en los últimos años empezó a avanzar entre los productores. “No está generalizada en el sistema productivo pero es un pequeño escalón más para mejorar el rendimiento, sobre todo los productores de punta”.

En cuanto al costo/beneficio, uno de los principales puntos para el productor, destacó que los productos foliares no tienen un alto valor, y al sumarle respuestas de rendimiento del cultivo que van desde entre un 8 a 15% de rendimiento, la relación es buena.

“Además la parte operativa se hace con otra aplicación de otro producto, como herbicidas y fungicidas”.

En este último punto se explayó el técnico del Inta de San Antonio de Areco. En la época de macollaje, por ejemplo, el productor realiza la aplicación de algún herbicida, junto con el fertilizante foliar mejorando el metabolismo de la planta permitiendo que la misma intercepte más radiación y, en consecuencia, generando más biomasa.

Y otro momento oportuno, según Mousegne, es cuando el cultivo está en floración y el productor comienza con las respectivas aplicaciones de fungicidas para controlar las enfermedades En este momento puede mejorar la fijación de números de granos o la calidad .

“Esto depende de la cantidad de nutrientes que tenga el fertilizante”, expresó.

Pero durante esta campaña, Mousegne señaló que los productores se atrasaron durante la aplicación de fuentes nitrogenadas en el suelo por falta de humedad.

En esta línea, los productores deben poner el foco en esta situación, y si las condiciones climáticas favorecen (días de sol) el productor podría pensar en la fertilización foliar.

Maíz: mejor dividir la dosis de nitrógeno

Una nueva campaña maicera ya se largó, y una de las claves para aumentar los techos de rendimiento del cultivo es la fertilización.

En este sentido, tres técnicos detallaron la mejor estrategia para nutrir el maíz con fuentes nitrogenadas, tanto para los maíces de primera como los denominados tardíos.

En primer lugar, Mirta Toribio, del departamento Planeamiento y Márketing de Profertil, destacó que en general el criterio que debería seguir el productor para fertilizar con nitrogenados en función del régimen de precipitaciones es nutrir siempre con una buena condición de humedad del suelo, es decir sin excesos ni déficit hídrico.

“El nitrógeno es un nutriente muy móvil en el suelo; si aplicamos cuando hay excesos hídricos aumentan las pérdidas del nutriente por lavado y lixiviado. Y cuando falta agua se volatiliza y pasa a estado gaseoso y, por ende, también aumentan las pérdidas”.

En esta línea, la técnica aseguró que la situación ideal es que el suelo esté con un mínimo de 50% de agua útil.

Por otra parte, una de las claves para agregar los fertilizantes nitrogenados es el momento de la aplicación. En este sentido, Toribio señaló que la técnica de fertilización ideal es aportar el nutriente en el momento que la planta lo necesite.

“En función de esto se recomienda aportar una parte del fertilizante en el momento de la siembra y el resto de la dosis en estado de V6, momento en el que el cultivo comienza a elongar el tallo y sus necesidades nutricionales son muy fuertes”, expresó.

Toribio explicó que se calcula que desde la siembra a V6 el cultivo consume 2 kg/ ha/día, y desde V6 hasta polinización es el mayor consumo de nitrógeno, con 4 kg/ha/día. Y luego de la misma, el consumo es de 1 kg/ha/día y es por removilización de N desde el tallo a la espiga.

“Por eso, el productor debería contar con unos 60 kg de N/ha a la siembra y luego agregar la dosis necesaria según requerimientos (22 kg N/t grano producida) para alcanzar el potencial de cultivo. Además hay que tener en cuenta el N que aporta la materia orgánica en zonas con buen porcentaje de la misma”.

En este sentido, recalcó que el N es muy dependiente del agua y necesita de ella para tener respuesta.

“Por eso, en años neutros y con un manejo de números tan ajustados como éste, debemos ser eficientes con el uso del agua y los nutrientes. La mejor estrategia es la división de dosis siendo conservadores y lo más eficientes posibles con el uso de los insumos”, sentenció.

En este línea, Luis Ventimiglia, técnico del Inta 9 de Julio, también recomendó aplicar las fuentes nitrogenadas al menos en dos momentos: una parte a la siembra y otra entre V4 a V6 (4 a 6 hojas desarrolladas con lígula visible).

“Si se analiza desde el punto de vista de la fisiología de la planta, lo ideal sería aplicar N de forma paulatina a partir de que la misma va evolucionando”, explicó.

Pero aclaró que este proceso es difícil de llevarlo a cabo por varios motivos: “No tenemos la seguridad de que pueda incorporarse al suelo (cuando se aplica al voleo) y la planta lo pueda tomar en tiempo oportuno; tiene costos adicionales (por mayores aplicaciones) y el productor tiene otros tipos de trabajos que no puede descuidar, lo que limitaría este tipo de operatoria”.

Asimismo, Ventimiglia aseguró que es importante que cuando el productor refertilice, no aplique tarde (V7 o V8). “Si se trabaja el fertilizante en cobertura total sin incorporación y no hay lluvia, la planta no lo va a poder absorber a una tasa de captación máxima”, dijo.

En cuanto a la nutrición del maíz tardío, una alternativa de siembra que ha crecido en los últimos años, Toribio indicó que la estrategia es distinta porque el aporte por mineralización de la MO es mayor y se debería fertilizar con una dosis mas baja de N, buscando fuentes más eficientes.

“En general tienen una ciclo más corto impuesto por las condiciones meteorológicas que los gobierna. Por lo tanto el rendimiento es menor y como consecuencia, sus requerimientos nu- tricionales”, destacó Toribio.

Así las aplicaciones deberían ser en un solo momento (a la siembra o en V2 – V3) ya que el crecimiento del cultivo es muy rápido y son de ciclo más corto. “También hay que tener muy en cuenta la disponibilidad de agua para dichas aplicaciones”, indicó.

Por otra parte, Ventimiglia hizo hincapié en los restantes nutrientes necesarios para el maíz. “La fertilización fosforada es fundamental para que el productor luego pueda ser eficiente con los demás nutrientes”.

Así, aseguró que se puede aplicar en cobertura total al voleo, donde el sistema esté bien conformado y la física del suelo sea la correcta. “Una alternativa adecuada sería: trabajar con 80-90% del total de fertilizante fosforado al voleo y el 10 y 20% restante, agregarlo en la línea”, sostuvo.

Y agregó que en los casos que haya suelos compactados o con problemas de porosidad, la aplicación en la banda de siembra puede llegar a ser más efectiva.

Otro de los nutrientes necesarios es el azufre, que según el técnico de Inta de 9 de Julio viene día a día cobrando mayor importancia, porque se observan carencias en la mayoría de las zonas productivas. En este sentido, se puede aplicar en co- bertura total al igual que el nitrógeno.

“La diferencia es que este nutriente se lava menos, y principalmente no se volatiliza” Por último, señaló que hay que tener en cuenta y observar qué sucede con algunos micronutrientes, sobre todo con zinc y boro.

Fórmulas para fertilizar con N.

Daniel Miralles, docente e investigador de la Facultad de Agronomía de la UBA (Fauba), destacó que hay modelos de aplicación para agregar las fuentes nitrogenadas similares tanto para el maíz como para el trigo.

“El modelo más sencillo es el de balance. El productor tiene que saber cuánto el cultivo va a absorber de nitrógeno y cuánto tiene que ofrecerle, y luego le restan el N que ya contiene el suelo”, explicó.

Además, destacó, hay otros modelos más complejos, como es el Maicero. “Contempla la variabilidad interanual que hay en el maíz, ya sea el contenido de agua, enfermedades, etc., y con todos estos datos se puede tomar una decisión. Este sistema está diseñado por Crea, la Facultad de Agronomía y Profertil”.