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El yuyo colorado avanza a paso acelerado

Amaranthus Quitensis

Amaranthus Quitensis

Como viene ocurriendo en el último tiempo, las malezas continúan ganando terreno en los campos argentinos. Y el sur de Córdoba no escapa a esta realidad.

 La principal preocupación está dado por el yuyo colorado (tanto Amaranthus palmeri y Amaranthus quitensis), donde se estima que la campaña pasada había 250 mil hectáreas de soja infectadas con esta maleza, mientras que en la actualidad, se proyecta que haya alcanzado alrededor de 700 mil a un millón de hectáreas.

En este contexto, Darío Moyano, titular de la empresa Pampaseeds Argentina, de Vicuña Mackenna, al sur de la provincia de Córdoba, viene trabajando hace tiempo con esta problemática.

“En esta zona eran muy pocos los productores que veían este aumento de malezas”, explicó. Así, los mismos tomaron recaudos para esta campaña realizando barbechos tempranos, usaron herbicidas residuales en presiembra o en algunos casos preemergentes residuales.

“Si bien sigue habiendo infecciones de yuyo colorado, tendrán una buena cosecha”, afirmó.

Otros productores ya han disminuido su rinde por la presión de la maleza y han tomado precauciones, pero no la cantidad necesaria (uso de herbicidas residuales).

“Hubo otros que no tenían hasta el momento y no tomaron los recaudos necesarios y hoy están perdiendo la producción”, especificó.

En esta línea, Moyano aclaró que las pérdidas de rendimiento de la campaña pasada fueron de 7 a 8 qq/ha en campos buenos.

“En la actualidad, se han perdido varias hectáreas por yuyo colorado y hay lotes que se resembraron”, indicó. En este contexto, sintetizó que en algunos se cosechará yuyo colorado con soja.

“Hemos hecho un manejo irracional del glifosato en los últimos 15 años”, reconoció Moyano. Además, el ingeniero subrayó que en campos propios subieron considerablemente los costos de producción, alcanzando los 18 quintales.

“Hay productores que en campos alquilados infectados con la maleza están por dejarlos y no se sabe si lo sembrarán aunque se los presten”, relató.

En cuanta a las alternativas de manejo para controlar el yuyo colorado, Moyano graficó que no hay una receta única sino que son un conjunto de alternativas: sembrar cultivos de cobertura, usar herbicidas residuales, retrasar fecha de siembra con acortamiento de entre líneas en la siembra de soja y aumentar grupos de madurez en variedades de soja.

“El yuyo colorado nace con la soja, en la última semana de octubre, cuando el cultivo estaba en formación de cotiledones”, informó.

Y otro dato importante: “Hay que obtener conocimiento para aplicar herbicidas residuales, ya que la soja podría sufrir fitotoxicidad. Además en el sur de Córdoba los suelos son arenosos, por lo que hay que saber cuál usar”, destacó.

Más zonas afectadas

Martín Marzetti, gerente de la Red de Conocimientos de Malezas Resistentes, destacó que todos los años se incrementa la cantidad de malezas que preocupan en el sector productivo.

En este caso, no sólo el yuyo colorado está afectando el sur de Córdoba, sino también el sur de Santa Fe y el norte de La Pampa. Marzetti especificó que esta maleza produce mucha semilla y va a crecer en superficie año tras año.

“Los productores deben tener cuidado durante la cosecha, porque la máquina es la principal vía de contagio”, sostuvo. Continuando con la línea de Moyano, el gerente de la REM señaló que hay varias maneras de controlarla.

Pero recalcó que, lamentablemente, cuando la maleza llega a más de 50 cm no hay nada para hacer (como está ocurriendo en algunos campos en este momento).

“Se puede controlar sólo cuando la maleza tiene 10 cm como máximo”, expresó.

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El maíz tardío gana terreno, según estimaciones oficiales

diciembre 22, 2013 Deja un comentario

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Como viene ocurriendo en las últimas campañas, el maíz sembrado de forma tardía viene ganando cada vez más terreno. Y este año no es la excepción y los números lo ratifican, ya sea porque los productores lo tenían planificado (por el alto costo de los insumos para los de primera) o por las inclemencias del clima (falta de humedad en el suelo en el momento de la implantación de la gramínea).

El porcentaje sembrado hasta el 28 de noviembre (donde aproximada mente comienza la implantación del tardío) según el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca es menor en referencia al año anterior en las principales zonas productivas: en la 2012/13 se había sembrado un 62% mientras que en este ciclo se ha implantado un 48%.

En este sentido, las siembras de maíces en forma demorada en comparación con las tradicionales sembrados en fechas tempranas (septiembre/octubre) desplazan el momento más crítico (floración) hacia el momento del año donde el balance de lluvias y temperatura (golpes de calor) son menos desfavorables. Esto asegura una estabilidad del rendimiento más alta que los maíces de primera en años con riesgos climáticos.

Sin embargo, un dato importante para destacar es que la superficie de maíz en el país bajó un 7% durante la campaña 2013/14 en comparación al año pasado. Según la cartera agropecuaria, durante el ciclo 2012/13, el área alcanzó los 6,2 millones de hectáreas mientras que en esta campaña se estima que en total se llegará a las 5,7 millones de hectáreas.

Datos de cuatro provincias maiceras.

Córdoba: es la única provincia que según datos oficiales aumentó la superficie maicera. Según el Ministerio, esta campaña se sembrarán un total de 1.958.300 hectáreas. En cambio, en la 12/13, las hectáreas alcanzaron 1,8 millón.

Asimismo, el porcentaje de siembra sembrado hasta el 28 del mes pa- sado era de 30%, es decir 595.000 hectáreas, mientras que el ciclo pasado alcanzaba un 69%, en este caso, 1,3 millón de hectáreas.

“Las lluvias en las zonas de Marcos Juárez hacia el sur llegaron tarde”, señaló Pedro Vallone, técnico del Inta Marcos Juárez. En este sentido, el especialista destacó
que los productores decidieron guardarse la semilla o ir directamente a soja.

“Hace unas semana las lluvias fueron muy buenas y los perfiles para la siembra son muy buenos”, explicó.

Buenos Aires: esta provincia también sufrió la falta de agua al comienzo de la siembra de maíz, al principio de septiembre. Así es como bajó la superficie de la gramínea un 6% ya que en la presente campaña se sembró 1,5 millón de hectáreas y en la anterior, 1,6 millón de hectáreas.

Sin embargo, a medida que las precipitaciones dijeron presente, los productores se volcaron masivamente a la implantación. En este sentido, es como al 28 de noviembre, ya se había implantado el 95% de la superficie (1,4 millón de hectáreas). En cambio, durante el ciclo anterior los labores alcanzaban el 81% (1,3 millón de hectáreas).

Santa Fe: En esta provincia hubo una marcada baja de siembra del maíz. En el ciclo 2012/13 se sembraron 704.000 hectáreas y en éste, 557.000 hectáreas, esto significa una baja del 26%.

Y el maíz tardío aquí también ganó terreno: al 28/11 se habían implantado solamente un 36%, mientras que el año anterior era de un 70%.

Entre Ríos: en esta provincia del Litoral las labores de siembra hasta el 28/11 eran de un 68% de las 240.000 hectáreas que se estiman que se van a sembrar. Sin embargo, en la 12/13 el porcentaje era de 86% (248.000 hectáreas).

Caso productivo en Pergamino: Los maíces de segunda rinden de primera

Los maíces de segunda tuvieron picos de 10.330 kg/ha

Los maíces de segunda tuvieron picos de 10.330 kg/ha

Una de las virtudes de los productores es saber barajar y dar de nuevo. En este caso específico es el ejemplo de “La Angelita”, un fideicomiso que explota 300 hectáreas (entre propias y alquiladas) en la zona de Pergamino.

La virtud de la firma fue el cambio de fechas de los cultivos durante la rotación, dejando de lado el maíz sembrado en fechas tempranas para intensificar la agricultura y agregar un cultivo invernal (arveja) seguido de un maíz de segunda. Y esta modificación la ratifican los resultados: obtuvieron más de 100 qq/ha en la gramínea.

En este sentido, Héctor Michetti, asesor de este fideicomiso, explicó que esta intensificación de los suelos se debe a dos motivos: económico y técnico.

En primer lugar, destacó que le da liquidez a fin de año y, por el otro lado, le permite realizar una rotación sustentable. “Hoy por hoy, tras más de 40 años de agricultura en esta zona, los suelos están degradados, por lo que hay que agregar carbono para mantener los niveles de materia orgánica (MO) e incrementar los rindes”, expresó.

Continuando con esta explicación, el asesor señaló que querían incorporar gramíneas en la rotación a pesar de los costos de implantación y las irregularidades en el mercado, por lo que decidieron explotar la arveja para poder sembrar una gramínea estival (maíz) y además agregaron la cebada en invierno.

“Hoy la genética y la tecnología van en ascendencia, donde cada año los cultivos ganan 1,5% de rinde, por lo que los productores deben estar a la altura de la circunstancia. Pero tenemos problemas con los recursos”, indicó.

Siguiendo esta línea sobre los aspectos técnicos de intensificar la agricultura, Michetti retrotrajo los dichos de Rodolfo Gil, especialista en suelos del Inta Castelar, quien aseguró que no hay que dejar descansar al suelo. Así es como la firma decidió modificar la estrategia productiva cambiando el manejo agronómico.

Y agregó que al dejar afuera de la rotación a los maíces de primera e ir a los de segunda, estos últimos le dieron más estabilidad de rendimiento.

“En las gramíneas sembradas de forma tardía, generalmente el shock de altas temperaturas se dan en floración, específicamente en el mes de febrero, donde el riesgo es menor en comparación con los de primera, cuya momento crítico se da en diciembre”, sostuvo.

Y sintetizó: “La posibilidad de tener un fracaso es más alta en los de primera que en los de segunda”.

Con respecto al manejo en sí, Michetti destacó que la rotación ideal sería arveja/maíz de segunda, soja de primera y cebada/soja de segunda. Pero aclaró que en “la práctica”, la empresa difiere por problemas climáticos o económicos y alterna con arveja/maíz de segunda, soja de primera y luego vuelve a la oleaginosa.

“El año pasado, a la cebada y a la arveja les fue mal por las abundantes lluvias y se perdió gran parte de la producción”, expresó.

Sin embargo, Michetti aseguró con énfasis que la empresa nunca produce maíz de segunda detrás de cebada. “Esta secuencia de gramínea sobre gramínea me hace ruido por el balance nutricional y del agua”, dijo.

En este sentido, explicó que la cebada retiene mucho carbono y nitrógeno, y esto trae consecuencias negativas al maíz. Por otro lado, la cebada consume más agua que la arveja, alrededor de 400 mm vs una arveja que necesita 250 mm.

“Estos 100 mm de diferencia se traducen en una pérdida para el maíz de aproximadamente 1.000 / 1.500 kg de rinde”, indicó.

De todas maneras, sostuvo que hay muchos productores de la zona que hacen esta secuencia. Con respecto al manejo de cada cultivo, el asesor de “La Angelita” destacó que el cultivar de arveja que utilizaron la campaña pasada fue Viper (250 kg/ha) y que se siembra alrededor del 20 de julio.

“La nutrición es en base a 80 kg/ha de un arrancador (mezcla de nitrógeno, fósforo y azufre). Luego hicieron un tratamiento en prefloración, aplicaron insecticidas para controlar pulgón, y más tarde, en floración, realizaron otra aplicación. “En esta legumbre no agregamos nitrógeno porque inoculamos la semilla a la siembra”, expresó.

Para cosechar, Michetti destacó que en la cosecha se agregaron un desecante (gramoxone 2 litros/ha). Con este manejo obtuvieron 2.000 kg/ha, pero cabe destacar que las abundantes lluvias le jugaron una mala pasada no sólo a la arveja, sino a las legumbres y cereales de invierno en general.

En cuanto a la comercialización, informó que ellos vienen trabajando con Agricultores Federados Argentinos.

Héctor Michetti, asesor de "La Angelita", en un lote de arveja

Héctor Michetti, asesor de “La Angelita”, en un lote de arveja

En el caso del maíz de segunda, Michetti informó que utilizan híbridos que sean de ciclo intermedio, con rápida velocidad de secado. La fecha de siembra de la gramínea es a partir del 20 de noviembre hasta el 15 de diciembre.

“La fertilización de arranque que usamos es la de productor (como se dice normalmente), donde complementa los nutrientes que se extraen del suelo”, relató.

En general, es de 60 kg hasta 150 kg de arrancador, y después hace una fertilización nitrogenada con líquido (Solmix chorreado) en enero. Si no, la otra opción que utiliza es aplicar urea incorporada.

La campaña pasada, los rindes fueron más que auspiciosos: obtuvo un promedio de 95 qq/ha, con picos de 10.330 kg/ ha.

En el caso de la soja, utiliza dos grupos de madurez diferenciadas: variedades de grupo IV larga o V corta y III larga o IV corta.

“La fecha de siembra en los de primera son del 25 de octubre al 15 de noviembre y en fechas de segunda, después del 20 de noviembre (tras la cosecha de cebada)

También utilizan tecnología de punta: inoculación, promotores de crecimiento más 100 kg de fertilizante (mezcla de fósforo y azufre), pero los techos de rindes, aseguró Michetti, podrían ser más altos: obtiene 35 qq/ha en los de primera y 28 qq/ha en los de segunda.

“Con el manejo y los suelos tendríamos que estar por encima. En suelos no tan degradados, los rindes son más altos en promedio. Tenemos compactación del suelo, lo que genera limitantes a la productividad que tiran los rindes para abajo”, indicó.

En esta línea, volviendo a los suelos degradados, destacó que hay falencias en los análisis de suelo, ya que se realizan cada tres o cuatro años.

“Aquí deberíamos ajustar el manejo y hacerlos cada dos años, tanto físicos como químicos”, aclaró.

Pero señaló que hay veces que por problemas de costo no se pueden llevar a cabo. “Hay situaciones donde en lotes no hay problemas químicos (por ejemplo hay 20 ppm de fósforo), pero no hay respuestas de los cultivos.

Esto se debe a que las raíces no pueden crecer por los problemas de compactación”, sostuvo.

Por último, hablando del cuarto cultivo que entra en la rotación, la cebada, señaló que utilizan la variedad Scarlett y la siembran a partir del 20 al 30 de junio. “La nutrición es similar al trigo, se fertiliza de arranque y se refertiliza con Solmix en macollaje”, concluyó.

Con este rinde merecen un premio

La Asociación de Ingenieros Agrónomos de la zona Norte de la provincia de Buenos Aires (Aianba) realizó un concurso sobre los máximos rendimientos de maíz de segunda.
En este sentido, “La Angelita” obtuvo el primer premio con un rinde de 10.330 kg/ha en uno de los lotes inscriptos. El híbrido de maíz era un Nidera 882 MG, sembrado el 15 de diciembre a 52 cm, con 72.000 pl/ha, con 80 kg de arrancador a la siembra, y 180 kg/ha de Solmix 80/20 (nitrógeno + azufre).

“Se cosechó el primero de julio, con un rinde de 10.330 kg/ha y una humedad de 17,5%”, destacó Héctor Michetti.

El cultivo antecesor fue arveja, la variedad Viper (250 kg/ha), con fertilización del productor (mezcla física 80 kg/ha) sembrada el 20/7; el rendimiento fue de 2.000 kg/ha, luego de un invierno muy perjudicial por el exceso de lluvias.

Fertilizantes foliares en trigo: tecnología para mejorar calidad en el grano

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Uno de los principales problemas que viene atravesando el trigo fue la falta de precipitaciones durante el ciclo del cultivo, lo que ya se es- tima en pérdidas de rendimiento.

Pero ante las últimas lluvias, Fernando Mousegne, coordinador del Proyecto Agrícola, destacó que los cultivos pueden recuperarse, aun los que han sufrido algún estrés hídrico durante su desarrollo.

En este sentido, recalcó los beneficios de aplicar fertilizantes foliares durante este periodo del trigo para aumentar los rindes y mejorar la calidad del grano. Como característica principal de esta tecnología, el técnico del Inta de San Antonio de Areco aseguró que la aplicación se hace junto con la agregado de herbicidas o fungicidas (en cualquiera de los dos casos hay respuestas).

“Ahora sólo queda agregar los fertilizantes foliares junto con el agregado de fungicidas”, informó.

En este contexto, el técnico del Inta señaló que “esta tecnología cobra valor durante esta campaña ya que sirven no sólo para que el trigo reaccione mejor ante el estrés hídrico que sufrieron durante su desarrollo, sino que prepara al cultivo para esté en mejores condiciones cuando el clima se revierta”, indicó.

Mousegne estuvo realizando ensayos en el Inta durante varios años y si bien continúan estudiando las respuestas de rinde, señaló que “podríamos decir que van desde un 8% hasta un 15%. Sin embargo, hay que tener en cuenta que en todas las situaciones no aumentan de rendimiento”.

En este sentido aclaró que esta técnica no reemplaza la fertilización de suelo, sino que simplemente sirve para complementar una situación adversa. “La fertilización foliar es un golpe más pero no suplanta ni la fertilización nitrogenada, fosforada o azufrada necesaria para el cultivo de trigo”, recalcó.

En este sentido, señaló que la fertilización foliar es una técnica que en los últimos años empezó a avanzar entre los productores. “No está generalizada en el sistema productivo pero es un pequeño escalón más para mejorar el rendimiento, sobre todo los productores de punta”.

En cuanto al costo/beneficio, uno de los principales puntos para el productor, destacó que los productos foliares no tienen un alto valor, y al sumarle respuestas de rendimiento del cultivo que van desde entre un 8 a 15% de rendimiento, la relación es buena.

“Además la parte operativa se hace con otra aplicación de otro producto, como herbicidas y fungicidas”.

En este último punto se explayó el técnico del Inta de San Antonio de Areco. En la época de macollaje, por ejemplo, el productor realiza la aplicación de algún herbicida, junto con el fertilizante foliar mejorando el metabolismo de la planta permitiendo que la misma intercepte más radiación y, en consecuencia, generando más biomasa.

Y otro momento oportuno, según Mousegne, es cuando el cultivo está en floración y el productor comienza con las respectivas aplicaciones de fungicidas para controlar las enfermedades En este momento puede mejorar la fijación de números de granos o la calidad .

“Esto depende de la cantidad de nutrientes que tenga el fertilizante”, expresó.

Pero durante esta campaña, Mousegne señaló que los productores se atrasaron durante la aplicación de fuentes nitrogenadas en el suelo por falta de humedad.

En esta línea, los productores deben poner el foco en esta situación, y si las condiciones climáticas favorecen (días de sol) el productor podría pensar en la fertilización foliar.

Cebada: la relación entre la genética y el área

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La cebada es uno de los cultivos que más ha crecido en los últimos años. En la campaña 2010/11 el área sembrada era de 800.000, mientras que en la campaña pasada el área se duplicó, alcanzando 1,6 millón de hectáreas, según el Ministerio de Agricultura.

Sin embargo, este año, según la cartera agropecuaria, las hectáreas sembradas con el cereal alcanzarán 1,49 M, mientras que la Bolsa de Cereales de Buenos Aires estima un área menor, cercana a las 1,3 M de hectáreas.

En primer lugar, Jorge González Montaner, del Crea Mar y Sierras, señaló que ha disminuido la superficie en todos los lugares donde el año pasado fue un fracaso y no tenían historia con este cereal. “Bajó en Entre Ríos, y norte y oeste de Buenos Aires, como ejemplo”, indicó.

Asimismo, destacó que se mantuvo en la zona centro de Tandil y Azul, donde hay más historia con el cultivo y ha habido muy buenos resultados.

“En general hay zonas que se volvieron al trigo. Hubo reequilibrio (Necochea y Tres Arroyos). En la zona serrana no cambiaron tanto las proporciones”, afirmó. En cuanto al mal desempeño que tuvo la Scarlett el año pasado, Montaner destacó que todos los productores tratan de cambiar la variedad, pero indicó que no se puede cambiar de un año hacia el otro.

“La principal razón es que muchos tienen la semilla, y es la variedad que todos compran para forrajera, y sobre todo para maltería. Tenés las dos opciones”, sostuvo. En el resto de las variedades, informó, están atados a algún convenio particular. “Si elegís Andreia, eso va a Quilmes y no se pude vender a Cargill o Toepfer”, especificó como ejemplo.

En esta línea, Alejandro Vejrup, de Global Tecnos, aseguró que este año la variedad Scarlett seguirá siendo la que más se siembre, pero por debajo del 87% (fuente Mario Cattaneo, de SABMiller) que representó durante la última campaña.

“Esto es porque han ingresado nuevas variedades en las últimas campañas y además muchos productores buscan diversificar variedades de cebada”, relató.

En esta línea, en las últimas dos campañas ha sufrido por las condiciones adversas disminuyendo considerablemente los rindes y calidad.

“Con otros materiales se están obteniendo mejores resultados”, dijo.

En este sentido, destacó que hay otras ofertas varietales, como Andreia, Shakira, Explorer y Bambina, pero recalcó que es todo bajo contrato.

De todos modos, subrayó que Scarlett sigue siendo la más sembrada, porque ha funcionado muy bien, y también al ser la más usada en las últimas campañas es de la que más disponibilidad de semilla hay en el mercado.

“Es vendida por todos. Diría que es el ‘commoditie’ en lo que se refiere a semilla de cebada en Argentina”, afirmó.

Otro de los temas que abarcó Vejrup es la suba de los costos de laboreo. Informó que, en promedio, los costos aumentaron entre un 5 y 10%, destacando que lo que más aumentó fueron las labores, los herbicidas y la semilla.

“La siembra aumentó entre un 20 y 25% de la mano de la suba del gasoil. Van a aumentar los costos de la cosecha y los fletes un porcentaje similar a la siembra”, sostuvo.

Asimismo, destacó que tanto la Urea como el PDA bajaron entre un 10 y 15% respecto del año pasado.

El precio acá y allá. Vejrup indicó que los valores forward de la cebada cervecera para exportación rondan los 190 y 210 u$s/t, dependiendo el puerto y el mes de entrega. El forward de la forrajera cotiza 165 u$s/t. Mientras que la cebada en el MATba cotiza a 176 u$s/t.

“Si el puerto de destino es Necochea, la diferencia entre el futuro y el forward hace interesante vender a través del MATba”, dijo.

Si bien a nivel mundial, destacó, habrá más producción en los principales países exportadores que el año pasado.

“Es interesante ver que los saldos exportables no aumentan en dichos países, con lo cual no pareciera que vaya a haber una oferta desbocada”, afirmó.

Según el último informe del Usda, para la campaña 2013/14 la producción mundial de cebada alcanzará las 138 M de toneladas, ubicándose 8,1 M de toneladas por encima del año pasado.

“El ritmo de las cotizaciones de cebada a nivel mundial seguirá muy de cerca los movimientos de precios del maíz y del trigo debido a que más del 75% de la cebada del mundo es forrajera”, sostuvo.

Sin embargo, Vejrup, en el último informe que realizó, destacó que no hay que dejar de lado los fundamentos propios del cultivo y los bajos stocks mundiales de la mayoría de los forrajeros, ya que cualquier problema climático puede generar que los stocks no se recuperen al nivel que hoy indica el Usda.

El sorgo, con viento a favor

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Con una producción que supera el 10% con respecto a la campaña pasada, y un precio razonable, sumado a un área sembrada de 1,1 M de hectáreas, y una producción que llega hasta el momento a 3,2 M de toneladas, se podría decir que el sorgo está teniendo un buen año.

Para dar un panorama general, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires señaló que se sembraron 1,1 M de hectáreas, y la producción alcanza hasta el momento 3,2 M de toneladas.

Sin embargo, desde el organismo estiman que la producción alcanzará los 4,5 M de toneladas. El mismo volumen que estima el Ministerio de Agricultura. Esto significa un 10% más con respecto al año pasado, donde se sembró la misma cantidad de hectáreas, pero el rendimiento fue menor, alcanzando 4,1 M de toneladas.

Para ir al detalle, Patricio Tobin, socio fundador y gerente de Semillas Tobin, expresó que el sorgo está teniendo un buen año. “Hubo un período llovedor en la primera etapa del cultivo y luego prosiguió un tiempo de sequía, dependiendo la zona”, indicó.

En esta línea, especificó que en la zona de Salto (Buenos Aires) y alrededores hubo buenos rendimientos. “Se complicó en los casos en que los productores sembraron tarde por exceso de agua”, indicó.

En cuanto a rindes, Tobin expresó que en la zona de Salto y alrededores fueron de, aproximadamente, 90 qq/ ha. En el oeste de Córdoba, los rendimientos varían entre 70 y 90 qq/ha. Más al norte, el rinde baja y también en La Pampa y oeste de Buenos Aires.

“El que hizo bien las cosas tuvo muy buenos resultados”, subrayó. En este sentido, informó que el cultivo está creciendo en zonas donde empieza a ser una limitante importante el estrés hídrico.

“La estabilidad que da el sorgo en estos ambientes no la da el maíz”, aseguró.

Cuestión de precios. Gustavo López, director de Agritrend, subrayó las diferencias de precios entre el maíz y el sorgo.

En primer lugar, el analista resaltó que este año ya se han exportado 1, 2 M de toneladas de sorgo, y estimó que los envíos alcanzarán entre 2,5 y 3 M de toneladas. “El sorgo se viene manteniendo en torno de los 165 dólares”, sostuvo.

En referencia al maíz, López destacó que el precio de la gramínea está muy fluctuante, dependiendo mucho si es ultradisponible o más lejano (julio-agosto).

“Se están cubriendo los últimos embarques de los últimos ROEs. Hay maíces que pueden pasar coyunturalmente los 200 dólares, y hoy el sorgo disponible es de 165 dólares,marcando un diferencial de 35 dólares”, señaló.

Para aportar más datos, el presidente de Agritrend destacó que el precio del maíz de julio en adelante se cae por una cuestión de competencia con la mercadería brasileña. “El valor del sorgo se mantiene y el maíz en julio está 185 dólares. El diferencial se achica a 20 dólares”, destacó.

Otro dato para tener en cuenta es que el mercado del sorgo no tiene las restricciones que sí tiene el del maíz. “Es un mercado más dinámico”, relató.

Con respecto al diferencial del precio en favor al sorgo en los dos últimos años, López señaló que fue coyuntural porque no hubo una cosecha buena de maíz, y el mercado estaba presionado por los precios internacionales. “El sorgo se podía vender básicamente a dos destinos: Japón y Colombia (que apareció fuertemente en el último tiempo), que pagaban un sobreprecio porque no podían comprar maíz.

Con respecto a la cosecha nueva, resaltó que no hay cambios muy significativos en el área. Puede haber una requeña reducción del maíz por el precio diferencial. “Hay una incertidumbre grande con respecto al clima, ya que está lloviendo mucho en Estados Unidos. Si ellos tienen una buena producción forrajera, el precio va a caer”, afirmó.

En esta línea, López expresó que el precio del maíz ya está en 160 u$s/t para abril de 2014, y no hay cotización del sorgo, pero calcula que estará en 145 u$s/t. “Se espera una producción mundial de maíz muy fuerte impulsada por EE.UU. El año pasado tuvo una seca enorme, y el maíz se disparó y arrastró a todos los productos ya que todos tienen un alto grado de sustitución”, finalizó.

Soja sobre soja: una realidad que se busca mejorar

2013-02-22 12.17.23 copia

La realidad del sistema de producción en la Argentina indica que gran parte de la superficie se le dedica a la soja. Pero en los últimos años se viene dando un fenómeno que preocupa: sistemas de producción basados en soja sobre soja. Si bien desde los técnicos hasta las distintas asociaciones desalientan esta práctica, hoy aceptan la realidad (casi el 60% del total se hace soja sobre soja) y dan recomendaciones para que el daño sea lo menos grave posible.

“El concepto es que desde el punto de vista de los sistemas de producción, la decisión de qué cultivo va a participar en cada empresa es una decisión que incluye factores de ambientes, culturales, políticos y económicos y hoy en este contexto es muy frecuente el monocultivo de soja”, señaló Martín Díaz Zorita (Conicet, DZD Agro-Novozymes).

En esta línea, el investigador destacó que desde el punto de vista agronómico no es una recomendación, pero desde el punto de vista empresarial, es una de las opciones.

“La práctica soja sobre soja existe y lo que hay que hacer es dar la mejor respuesta”, resaltó. En cuanto a las características de estos sistemas productivos, Díaz Zorita destacó que hay limitaciones en los rendimientos entre un 7 y 10% menos que los sistemas de rotación.

“Son cultivos que requieren ajustes de dosis de fertilización, normalmente entre un 10 y 20% en base a fósforo, porque cambia en la forma en que el fósforo es absorbido por las raíces”.

Además, tiene una presión de enfermedades mayor por el mantenimiento de los rastrojos. “Por lo que requiere que haya un uso eficiente de fungicidas, rotación de moléculas, aplicación de tratamiento de semillas, uso preventivo de foliares, y elecciones de adecuadas variedades”.

Para ser más específico, Díaz Zorita indicó que se deroga rentabilidad del cultivo por menos rendimiento y mayor uso de insumos. En esta línea se sumó María Fernanda González Sanjuan, gerente ejecutiva de Fertilizar Asociación Civil, quien destacó que es una práctica que se generalizó en todo el país.

“Aceptamos la realidad productiva pero no alentamos que los productores continúen con este sistema”. Además señaló que no sólo el monocultivo de soja es perjudicial para el suelo, sino la secuencia de monocultivo.

Ensayos en 9 de Julio. Luis Ventimiglia, técnico del Inta de dicha ciudad, realizó estas últimas tres campañas ensayos sobre la importancia del fósforo en monocultivos de soja.

“El objetivo es ver qué sucede a través del tiempo en una práctica de monocultura sojera, ya que está generalizado”.

El ensayo constó de cinco tratamientos: el primero es el testigo(nunca recibió fósforo); el segundo fue la aplicación al voleo en cobertura total de 140 kg de superfosfato triple de calcio (SPT)en el invierno (junio/julio); el tercero implicó la adición de un arrancador (sería lo que hacen muchos productores) con 40 kg de SPT de calcio en la línea de siembra.

“El cuarto tratamiento es la aplicación dividida de 100 kilos de SPT de calcio en el invierno y 40 kg a la línea (cambió la forma de aplicación)”, aseguró. Y el quinto, consistió en 140 kilos al voleo en cobertura total, pero cambia el momento de la siembra.

Para contextualizar el ensayo, Ventimiglia indicó que el nivel de fósforo en los primeros 20 cm era de 6,1 ppm. Además aclaró que los suelos partieron con buena rotación y vienen desde más de 20 años con SD .

“También mantuvimos el cultivo libre de malezas, de insectos y plagas”. Para ir a los resultados del ensayo, los valores promedios de rendimientos marcaron un aumento en estos 3 años. “La primera campaña fue buena desde el punto de vista climático. La segunda en 2011/12 fue la más floja (problemas de lluvia) y la que terminó fue muy buena”.

En lo que respecta a incrementos de rindes promedios/año para los tratamientos con dosis máxima (140 kg) hubo aumentos de 1.700 y 1.900 kg extra de soja en referencia al testigo. En el tratamiento con solo arrancador hubo 1.000 kg de incremento de rindes.

“Se vieron diferencias menores en el segundo año y diferencias grandes en el tercer año. Hay más de 3.000 kilos entre tratamientos con máxima fertilización y testigo”. Esto significa, destacó Ventimiglia, lograr una mayor rentabilidad, pero agregó que hay que ver otro componente que es ver qué sucede con el fósforo en el suelo.

“En el promedio de los tres años tenemos incrementos en el contenido para los tratamientos de mayor dosis de fertilizantes en torno a 1,9 ppm. En realidad, hasta hace unos días (de los dos años anteriores) estábamos en más de dos. Sin embargo, en esta última campaña por los altos rindes (más de 60 qq/ha) el promedio nos bajó a 1,9 ppm”.

Para destacar, el técnico del Inta informó que para elevar una parte por millón de fósforo en el suelo necesitamos en promedio 30 kg de SPT de calcio.

“Para cuantificar ese 1,9 ppm, son 57 kg de SPT de calcio y hoy el fertilizante cuesta 610 dólares/tonelada, tendría un costo de 3,23 pesos/kilo de producto comercial. Si a eso se lo suma la producción extra que tuve sobre el testigo (descontando los costos), los ingresos de esos tratamientos son de $/ha 3.000, con respecto al testigo”.

“El arrancador no llega a cubrir las necesidades que el cultivo necesita. Tiene una extracción extra del cultivo del suelo. Solamente considerando la producción de 1.000 kg, nos da un margen de la práctica de 1.600 pesos. Hay una diferencia del 100%”.

En este sentido, indicó que se paga el costo del fertilizante, deja un margen bruto positivo y queda un residual para mejorar el nivel de fósforo en el suelo”. Por otra parte, el ensayista está analizando otro componente como el contenido de fósforo en el grano.

“La relación es directa, el testigo tiene niveles bajos, no llegan a 0,3% mientras que los tratamientos fertilizados están en 0,4%”. En esta línea hay más producción y un grano con un mejor nivel de fósforo.

“Hoy se está empezando a considerar y los compradores están reclamando una mejor dotación de este nutriente como el de nitrógeno”. Por último, Ventimiglia destacó que queda un margen negativo de carbono. “Desde el punto de vista químico podemos neutralizar y mejorar el contenido de fósforo, pero desde el punto de vista de contenido de MO la monocultura no es lo más adecuado”.

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