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La tecnología, clave en el negocio del tomate

se producen 1 millón de toneladas en el país

 

El tomate es una de las hortalizas que más se consume en la mesa de los argentinos, ya sea fresco o industrializado (como tomate natural y puré).

Según fuentes del sector, se estima que se siembran 16.000 hectáreas/año con una producción total de 1 millón de toneladas, donde 10.000 hectáreas corresponden a tomate fresco tipo redondo, perita y cherry para consumo interno, y las 6.000 restantes son tomates peritas destinados para la industria.

Si bien las hectáreas bajaron durante los últimos 4 años, pasando de 20.000 ha totales (industria más fresco) a 16.000 en el 2011, la producción se viene manteniendo en el mismo nivel debido a que año tras año mejora la tecnología de producción, lográndose mayores rendimientos por hectárea.

En este contexto, se desarrollaron las I JornadasNacionales de Tomate Fresco en la Estación Experimental de Gorina, donde diferentes especialistas disertaron ante más de 200 personas que asistieron durante los 3 días.

Néstor Mezquiriz, director de la Estación Experimental de Gorina, informó que La Plata es una de las zonas hortícolas más importantes del país, donde hay 3.000 hectáreas bajo plástico, y el tomate es la hortaliza más destacada.

“Esta jornada sirve para conocer cómo avanzar en la producción a través de un buen manejo y las tecnologías con que el productor puede contar”, resaltó. Además, en la jornada se basaron en los problemas de comercialización que se vienen dando en los últimos tiempos.

El director de la Estación Experimental de Gorina destacó que la tecnología en el tomate desde la década del 90 hasta la época ha sido fundamental para aumentar la producción. Uno de los avances fue el riego a goteo, resultando fundamental para producir en invernáculos.

“En ese momento era una novedad el riego a goteo, ya que en los invernáculos, al ser techados, se prescinde de las lluvias”, sostuvo.

Otra tecnología fue el tomate larga vida, consiguiendo rendimientos muy por encima de las producciones anteriores. También esta tecnología tiene la ventaja de que la hortaliza dura 2 meses después de cosecha, beneficiando a los productores de las zonas cercanas al Mercado Central, ya que pueden esperar a vender los cajones a un mejor precio, y a los productores de zonas lejanas, debido a que puedan comercializar la hortaliza en los principales mercados.

“Y la otra aparición que modificó la forma de producir fueron los tomates híbridos”, sentenció.

Otro de los exponentes de la jornada fue Claudio Baron, jefe de la División Calidad del Mercado Central, quien destacó que el manejo de la producción del país está en las mismas condiciones que los principales países productores de tomate, como Estados Unidos y la Unión Europea.

“Control integrado de plagas para la disminución de agroquímicos en los invernáculos, riego por goteo, fertilización, cultivos en sustratos, injertos para cubrir las enfermedades a nivel de raíces”, señaló Baron refiriéndose a las tecnologías que el productor ha integrado en su manejo.

De esta manera, Baron destacó que durante los últimos años se ha llegado a producir 1 millón de toneladas, donde 650.000 toneladas son de tomate fresco y 350.000 toneladas son para industria, en una superficie de 16.000 hectáreas, donde 10.000 pertenecen al tomate fresco producido en invernaderos y el resto las producen las empresas a cielo abierto para industrializar.

Las principales zonas productivas de tomate son Cuyo, con 310 mil toneladas; NOA, con 260 mil; el NEA, con 70 mil, y en La Plata, 5 mil. Sólo en esta última hay 3.000 hectáreas de invernaderos y más de 2.500 productores, en su mayoría pymes familiares (ver recuadro). Así el tomate es una de las hortalizas que más se consume en la Argentina.

Baron destacó que el consumo entre las hortalizas se sitúa en segundo término con 27,5 kg/persona/año (15 kg de tomate fresco más 12,5 kg de tomate procesado) después de la papa, que representa 48 kg/persona/año. Con respecto a la comercialización, hay varias maneras de vender el tomate fresco. El productor puede vender directamente de su campo a una persona que quiera embalarlo y venderlo. O si el productor es mediano o grande, puede embalarlo en su campo, generar sus propios cajones y llevarlos a los distintos mercados mayorista en los que se comercializa el tomate.

El principal mercado es el Mercado Central de Buenos Aires, donde en 2011 ingresaron 110 mil toneladas de tomate, cuyas principales zonas introductoras fueron: Buenos Aires con 39 mil toneladas, siendo el 35,7% originario del cinturón verde de Buenos Aires-La Plata y el 3,1% de Mar del Plata; Corrientes con 24 mil toneladas; Salta con 19 mil, seguidos por Jujuy y Mendoza.

“Hay tres tipos de tomate: redondo, perita y cherry, que se cosechan a mano, se embalan en los cajones y se venden”, destacó

Los precios mayoristas de referencia son los publicados por el Mercado Central y varían semana a semana de acuerdo con los ingresos que se registren en cada período. Las empresas que industrializan el tomate, ya sea para puré o tomate natural, son Molto, Sica, Canale, La Campagnola, entre otras, y están ubicadas en la región de Cuyo, Mendoza, San Juán y parte del Valle de Río Negro.

Cada firma tiene su propia producción a campo, donde cultivan su propia materia prima para abastecerse. El tomate para industria es el perita, de un tamaño no muy grande, para que entre dentro de la lata.

“Son tomates seleccionados para ser cosechados con máquinas, maduran todos al mismo tiempo, tienen altos contenidos de sólidos solubles, y de grados brix para ser más consistente la pasta cuando se realice el puré”, indicó Baron.

Estas producciones a campo son en extensiones más grandes que la producción en invernáculos. La exportación de tomate es mínima por parte de empresas con volumen suficiente para cubrir necesidades de clientes externos a países limítrofes, como Paraguay y Uruguay.

Inversiones para introducirse al mercado.

Para ingresar en la producción de tomate, la inversión que necesita un productor es muy importante, no por el costo de la semilla, sino por el alto valor del invernáculo y de la mano de obra.

“La infraestructura cuesta alrededor de $250.000/ha y hay que sumarle los insumos y la mano de obra”, resaltó Baron.

La semilla es el insumo más barato, ya que de cada semilla sale una planta. De la producción a campo, se obtiene 70 toneladas/ha y en invernáculos, 100 toneladas/ha. El precio del cajón de tomate (de 20 kg) varia entre $40 y $80 según la madurez, calidad y tamaño.

“El productor al final de la cosecha puede perder, empatar o ganar”, resumió. Mezquiriz agregó que se pueden hacer coberturas de madera, que son más económicas que las metálicas.

“Son inversiones altas, porque los plásticos duran 2 o 3 años y los tenés que cambiar. El productor de tomate tiene que reinvertir todo el tiempo para ir agrandando su estructura de producción”, informó el director.

De esta manera, el tomate es sabroso, nutritivo y con propiedades antioxidantes. Además, aportan fibra, minerales y vitaminas. Así es como los tomates son una de las hortalizas preferidas y cada vez más solicitadas por los argentinos. Se trata de uno de los cultivos hortícolas con mayor nivel de tecnología aplicada con el desafío de una producción sustentable sin contaminación y el desarrollo de tecnologías que minimicen

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Categorías:Economías regionales