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Caso productivo en Pergamino: Los maíces de segunda rinden de primera

Los maíces de segunda tuvieron picos de 10.330 kg/ha

Los maíces de segunda tuvieron picos de 10.330 kg/ha

Una de las virtudes de los productores es saber barajar y dar de nuevo. En este caso específico es el ejemplo de “La Angelita”, un fideicomiso que explota 300 hectáreas (entre propias y alquiladas) en la zona de Pergamino.

La virtud de la firma fue el cambio de fechas de los cultivos durante la rotación, dejando de lado el maíz sembrado en fechas tempranas para intensificar la agricultura y agregar un cultivo invernal (arveja) seguido de un maíz de segunda. Y esta modificación la ratifican los resultados: obtuvieron más de 100 qq/ha en la gramínea.

En este sentido, Héctor Michetti, asesor de este fideicomiso, explicó que esta intensificación de los suelos se debe a dos motivos: económico y técnico.

En primer lugar, destacó que le da liquidez a fin de año y, por el otro lado, le permite realizar una rotación sustentable. “Hoy por hoy, tras más de 40 años de agricultura en esta zona, los suelos están degradados, por lo que hay que agregar carbono para mantener los niveles de materia orgánica (MO) e incrementar los rindes”, expresó.

Continuando con esta explicación, el asesor señaló que querían incorporar gramíneas en la rotación a pesar de los costos de implantación y las irregularidades en el mercado, por lo que decidieron explotar la arveja para poder sembrar una gramínea estival (maíz) y además agregaron la cebada en invierno.

“Hoy la genética y la tecnología van en ascendencia, donde cada año los cultivos ganan 1,5% de rinde, por lo que los productores deben estar a la altura de la circunstancia. Pero tenemos problemas con los recursos”, indicó.

Siguiendo esta línea sobre los aspectos técnicos de intensificar la agricultura, Michetti retrotrajo los dichos de Rodolfo Gil, especialista en suelos del Inta Castelar, quien aseguró que no hay que dejar descansar al suelo. Así es como la firma decidió modificar la estrategia productiva cambiando el manejo agronómico.

Y agregó que al dejar afuera de la rotación a los maíces de primera e ir a los de segunda, estos últimos le dieron más estabilidad de rendimiento.

“En las gramíneas sembradas de forma tardía, generalmente el shock de altas temperaturas se dan en floración, específicamente en el mes de febrero, donde el riesgo es menor en comparación con los de primera, cuya momento crítico se da en diciembre”, sostuvo.

Y sintetizó: “La posibilidad de tener un fracaso es más alta en los de primera que en los de segunda”.

Con respecto al manejo en sí, Michetti destacó que la rotación ideal sería arveja/maíz de segunda, soja de primera y cebada/soja de segunda. Pero aclaró que en “la práctica”, la empresa difiere por problemas climáticos o económicos y alterna con arveja/maíz de segunda, soja de primera y luego vuelve a la oleaginosa.

“El año pasado, a la cebada y a la arveja les fue mal por las abundantes lluvias y se perdió gran parte de la producción”, expresó.

Sin embargo, Michetti aseguró con énfasis que la empresa nunca produce maíz de segunda detrás de cebada. “Esta secuencia de gramínea sobre gramínea me hace ruido por el balance nutricional y del agua”, dijo.

En este sentido, explicó que la cebada retiene mucho carbono y nitrógeno, y esto trae consecuencias negativas al maíz. Por otro lado, la cebada consume más agua que la arveja, alrededor de 400 mm vs una arveja que necesita 250 mm.

“Estos 100 mm de diferencia se traducen en una pérdida para el maíz de aproximadamente 1.000 / 1.500 kg de rinde”, indicó.

De todas maneras, sostuvo que hay muchos productores de la zona que hacen esta secuencia. Con respecto al manejo de cada cultivo, el asesor de “La Angelita” destacó que el cultivar de arveja que utilizaron la campaña pasada fue Viper (250 kg/ha) y que se siembra alrededor del 20 de julio.

“La nutrición es en base a 80 kg/ha de un arrancador (mezcla de nitrógeno, fósforo y azufre). Luego hicieron un tratamiento en prefloración, aplicaron insecticidas para controlar pulgón, y más tarde, en floración, realizaron otra aplicación. “En esta legumbre no agregamos nitrógeno porque inoculamos la semilla a la siembra”, expresó.

Para cosechar, Michetti destacó que en la cosecha se agregaron un desecante (gramoxone 2 litros/ha). Con este manejo obtuvieron 2.000 kg/ha, pero cabe destacar que las abundantes lluvias le jugaron una mala pasada no sólo a la arveja, sino a las legumbres y cereales de invierno en general.

En cuanto a la comercialización, informó que ellos vienen trabajando con Agricultores Federados Argentinos.

Héctor Michetti, asesor de "La Angelita", en un lote de arveja

Héctor Michetti, asesor de “La Angelita”, en un lote de arveja

En el caso del maíz de segunda, Michetti informó que utilizan híbridos que sean de ciclo intermedio, con rápida velocidad de secado. La fecha de siembra de la gramínea es a partir del 20 de noviembre hasta el 15 de diciembre.

“La fertilización de arranque que usamos es la de productor (como se dice normalmente), donde complementa los nutrientes que se extraen del suelo”, relató.

En general, es de 60 kg hasta 150 kg de arrancador, y después hace una fertilización nitrogenada con líquido (Solmix chorreado) en enero. Si no, la otra opción que utiliza es aplicar urea incorporada.

La campaña pasada, los rindes fueron más que auspiciosos: obtuvo un promedio de 95 qq/ha, con picos de 10.330 kg/ ha.

En el caso de la soja, utiliza dos grupos de madurez diferenciadas: variedades de grupo IV larga o V corta y III larga o IV corta.

“La fecha de siembra en los de primera son del 25 de octubre al 15 de noviembre y en fechas de segunda, después del 20 de noviembre (tras la cosecha de cebada)

También utilizan tecnología de punta: inoculación, promotores de crecimiento más 100 kg de fertilizante (mezcla de fósforo y azufre), pero los techos de rindes, aseguró Michetti, podrían ser más altos: obtiene 35 qq/ha en los de primera y 28 qq/ha en los de segunda.

“Con el manejo y los suelos tendríamos que estar por encima. En suelos no tan degradados, los rindes son más altos en promedio. Tenemos compactación del suelo, lo que genera limitantes a la productividad que tiran los rindes para abajo”, indicó.

En esta línea, volviendo a los suelos degradados, destacó que hay falencias en los análisis de suelo, ya que se realizan cada tres o cuatro años.

“Aquí deberíamos ajustar el manejo y hacerlos cada dos años, tanto físicos como químicos”, aclaró.

Pero señaló que hay veces que por problemas de costo no se pueden llevar a cabo. “Hay situaciones donde en lotes no hay problemas químicos (por ejemplo hay 20 ppm de fósforo), pero no hay respuestas de los cultivos.

Esto se debe a que las raíces no pueden crecer por los problemas de compactación”, sostuvo.

Por último, hablando del cuarto cultivo que entra en la rotación, la cebada, señaló que utilizan la variedad Scarlett y la siembran a partir del 20 al 30 de junio. “La nutrición es similar al trigo, se fertiliza de arranque y se refertiliza con Solmix en macollaje”, concluyó.

Con este rinde merecen un premio

La Asociación de Ingenieros Agrónomos de la zona Norte de la provincia de Buenos Aires (Aianba) realizó un concurso sobre los máximos rendimientos de maíz de segunda.
En este sentido, “La Angelita” obtuvo el primer premio con un rinde de 10.330 kg/ha en uno de los lotes inscriptos. El híbrido de maíz era un Nidera 882 MG, sembrado el 15 de diciembre a 52 cm, con 72.000 pl/ha, con 80 kg de arrancador a la siembra, y 180 kg/ha de Solmix 80/20 (nitrógeno + azufre).

“Se cosechó el primero de julio, con un rinde de 10.330 kg/ha y una humedad de 17,5%”, destacó Héctor Michetti.

El cultivo antecesor fue arveja, la variedad Viper (250 kg/ha), con fertilización del productor (mezcla física 80 kg/ha) sembrada el 20/7; el rendimiento fue de 2.000 kg/ha, luego de un invierno muy perjudicial por el exceso de lluvias.

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Cebada: la relación entre la genética y el área

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La cebada es uno de los cultivos que más ha crecido en los últimos años. En la campaña 2010/11 el área sembrada era de 800.000, mientras que en la campaña pasada el área se duplicó, alcanzando 1,6 millón de hectáreas, según el Ministerio de Agricultura.

Sin embargo, este año, según la cartera agropecuaria, las hectáreas sembradas con el cereal alcanzarán 1,49 M, mientras que la Bolsa de Cereales de Buenos Aires estima un área menor, cercana a las 1,3 M de hectáreas.

En primer lugar, Jorge González Montaner, del Crea Mar y Sierras, señaló que ha disminuido la superficie en todos los lugares donde el año pasado fue un fracaso y no tenían historia con este cereal. “Bajó en Entre Ríos, y norte y oeste de Buenos Aires, como ejemplo”, indicó.

Asimismo, destacó que se mantuvo en la zona centro de Tandil y Azul, donde hay más historia con el cultivo y ha habido muy buenos resultados.

“En general hay zonas que se volvieron al trigo. Hubo reequilibrio (Necochea y Tres Arroyos). En la zona serrana no cambiaron tanto las proporciones”, afirmó. En cuanto al mal desempeño que tuvo la Scarlett el año pasado, Montaner destacó que todos los productores tratan de cambiar la variedad, pero indicó que no se puede cambiar de un año hacia el otro.

“La principal razón es que muchos tienen la semilla, y es la variedad que todos compran para forrajera, y sobre todo para maltería. Tenés las dos opciones”, sostuvo. En el resto de las variedades, informó, están atados a algún convenio particular. “Si elegís Andreia, eso va a Quilmes y no se pude vender a Cargill o Toepfer”, especificó como ejemplo.

En esta línea, Alejandro Vejrup, de Global Tecnos, aseguró que este año la variedad Scarlett seguirá siendo la que más se siembre, pero por debajo del 87% (fuente Mario Cattaneo, de SABMiller) que representó durante la última campaña.

“Esto es porque han ingresado nuevas variedades en las últimas campañas y además muchos productores buscan diversificar variedades de cebada”, relató.

En esta línea, en las últimas dos campañas ha sufrido por las condiciones adversas disminuyendo considerablemente los rindes y calidad.

“Con otros materiales se están obteniendo mejores resultados”, dijo.

En este sentido, destacó que hay otras ofertas varietales, como Andreia, Shakira, Explorer y Bambina, pero recalcó que es todo bajo contrato.

De todos modos, subrayó que Scarlett sigue siendo la más sembrada, porque ha funcionado muy bien, y también al ser la más usada en las últimas campañas es de la que más disponibilidad de semilla hay en el mercado.

“Es vendida por todos. Diría que es el ‘commoditie’ en lo que se refiere a semilla de cebada en Argentina”, afirmó.

Otro de los temas que abarcó Vejrup es la suba de los costos de laboreo. Informó que, en promedio, los costos aumentaron entre un 5 y 10%, destacando que lo que más aumentó fueron las labores, los herbicidas y la semilla.

“La siembra aumentó entre un 20 y 25% de la mano de la suba del gasoil. Van a aumentar los costos de la cosecha y los fletes un porcentaje similar a la siembra”, sostuvo.

Asimismo, destacó que tanto la Urea como el PDA bajaron entre un 10 y 15% respecto del año pasado.

El precio acá y allá. Vejrup indicó que los valores forward de la cebada cervecera para exportación rondan los 190 y 210 u$s/t, dependiendo el puerto y el mes de entrega. El forward de la forrajera cotiza 165 u$s/t. Mientras que la cebada en el MATba cotiza a 176 u$s/t.

“Si el puerto de destino es Necochea, la diferencia entre el futuro y el forward hace interesante vender a través del MATba”, dijo.

Si bien a nivel mundial, destacó, habrá más producción en los principales países exportadores que el año pasado.

“Es interesante ver que los saldos exportables no aumentan en dichos países, con lo cual no pareciera que vaya a haber una oferta desbocada”, afirmó.

Según el último informe del Usda, para la campaña 2013/14 la producción mundial de cebada alcanzará las 138 M de toneladas, ubicándose 8,1 M de toneladas por encima del año pasado.

“El ritmo de las cotizaciones de cebada a nivel mundial seguirá muy de cerca los movimientos de precios del maíz y del trigo debido a que más del 75% de la cebada del mundo es forrajera”, sostuvo.

Sin embargo, Vejrup, en el último informe que realizó, destacó que no hay que dejar de lado los fundamentos propios del cultivo y los bajos stocks mundiales de la mayoría de los forrajeros, ya que cualquier problema climático puede generar que los stocks no se recuperen al nivel que hoy indica el Usda.

El sorgo, con viento a favor

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Con una producción que supera el 10% con respecto a la campaña pasada, y un precio razonable, sumado a un área sembrada de 1,1 M de hectáreas, y una producción que llega hasta el momento a 3,2 M de toneladas, se podría decir que el sorgo está teniendo un buen año.

Para dar un panorama general, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires señaló que se sembraron 1,1 M de hectáreas, y la producción alcanza hasta el momento 3,2 M de toneladas.

Sin embargo, desde el organismo estiman que la producción alcanzará los 4,5 M de toneladas. El mismo volumen que estima el Ministerio de Agricultura. Esto significa un 10% más con respecto al año pasado, donde se sembró la misma cantidad de hectáreas, pero el rendimiento fue menor, alcanzando 4,1 M de toneladas.

Para ir al detalle, Patricio Tobin, socio fundador y gerente de Semillas Tobin, expresó que el sorgo está teniendo un buen año. “Hubo un período llovedor en la primera etapa del cultivo y luego prosiguió un tiempo de sequía, dependiendo la zona”, indicó.

En esta línea, especificó que en la zona de Salto (Buenos Aires) y alrededores hubo buenos rendimientos. “Se complicó en los casos en que los productores sembraron tarde por exceso de agua”, indicó.

En cuanto a rindes, Tobin expresó que en la zona de Salto y alrededores fueron de, aproximadamente, 90 qq/ ha. En el oeste de Córdoba, los rendimientos varían entre 70 y 90 qq/ha. Más al norte, el rinde baja y también en La Pampa y oeste de Buenos Aires.

“El que hizo bien las cosas tuvo muy buenos resultados”, subrayó. En este sentido, informó que el cultivo está creciendo en zonas donde empieza a ser una limitante importante el estrés hídrico.

“La estabilidad que da el sorgo en estos ambientes no la da el maíz”, aseguró.

Cuestión de precios. Gustavo López, director de Agritrend, subrayó las diferencias de precios entre el maíz y el sorgo.

En primer lugar, el analista resaltó que este año ya se han exportado 1, 2 M de toneladas de sorgo, y estimó que los envíos alcanzarán entre 2,5 y 3 M de toneladas. “El sorgo se viene manteniendo en torno de los 165 dólares”, sostuvo.

En referencia al maíz, López destacó que el precio de la gramínea está muy fluctuante, dependiendo mucho si es ultradisponible o más lejano (julio-agosto).

“Se están cubriendo los últimos embarques de los últimos ROEs. Hay maíces que pueden pasar coyunturalmente los 200 dólares, y hoy el sorgo disponible es de 165 dólares,marcando un diferencial de 35 dólares”, señaló.

Para aportar más datos, el presidente de Agritrend destacó que el precio del maíz de julio en adelante se cae por una cuestión de competencia con la mercadería brasileña. “El valor del sorgo se mantiene y el maíz en julio está 185 dólares. El diferencial se achica a 20 dólares”, destacó.

Otro dato para tener en cuenta es que el mercado del sorgo no tiene las restricciones que sí tiene el del maíz. “Es un mercado más dinámico”, relató.

Con respecto al diferencial del precio en favor al sorgo en los dos últimos años, López señaló que fue coyuntural porque no hubo una cosecha buena de maíz, y el mercado estaba presionado por los precios internacionales. “El sorgo se podía vender básicamente a dos destinos: Japón y Colombia (que apareció fuertemente en el último tiempo), que pagaban un sobreprecio porque no podían comprar maíz.

Con respecto a la cosecha nueva, resaltó que no hay cambios muy significativos en el área. Puede haber una requeña reducción del maíz por el precio diferencial. “Hay una incertidumbre grande con respecto al clima, ya que está lloviendo mucho en Estados Unidos. Si ellos tienen una buena producción forrajera, el precio va a caer”, afirmó.

En esta línea, López expresó que el precio del maíz ya está en 160 u$s/t para abril de 2014, y no hay cotización del sorgo, pero calcula que estará en 145 u$s/t. “Se espera una producción mundial de maíz muy fuerte impulsada por EE.UU. El año pasado tuvo una seca enorme, y el maíz se disparó y arrastró a todos los productos ya que todos tienen un alto grado de sustitución”, finalizó.

Cebada: se retrasa el recambio varietal

Juan Carlos Petoyan, técnico de Syngenta

Juan Carlos Petoyan, técnico de Syngenta

Las abundantes lluvias no sólo retrasaron la siembra de los cultivos gruesos, sino que afectaron notoriamente a los cultivos de fina, especialmente a la cebada. Esto hizo que los rendimientos y la calidad caigan abruptamente por lo que los productores no obtuvieron los resultados esperados.

En este sentido, la variedad que más se utiliza en el país es la Scarlett (95% de la superficie). Ésta sufrió muchos problemas ante las condiciones ambientales adversas.

“Sabíamos de los problemas de vuelco de esta variedad, pero nunca los había manifestado tan agresivamente como este año”, detalló Pablo Bressa, asesor de los Crea General Arenales y Arroyo de los Huesos.

Para contextualizar este aumento, el área de cebada pasó de 800 mil hectáreas en la campaña 2010/11, a 1,160 M en el 2011/12, y en la actual, la superficie llegó a 1,6 M de hectáreas, según datos del Ministerio de Agricultura.

Este crecimiento abrupto (sobre todo por los problemas de comercialización del trigo) dejó en evidencia la poca oferta varietal en el mercado. “Es muy peligroso poner todas las fichas en un solo cultivar”, indicó.

En el Registro Nacional de la Propiedad de Cultivares de Nuevas Variedades Vegetales en los últimos dos años se registraron solamente cinco: Andreia en el 2011, por Cervecería y Maltería Quilmes. Continuando en el mismo año, C 61 fue registrada por Molson Coors Brewing Company, Maltería Pampa inscribió MP2122, y Cargill, la variedad Prestige.

Y en el 2012, Explorer (de origen francés) fue anotada por Nidera fue la única variedad. “Scarlett es la más utilizada, con el casi 95% de la superficie total”, destacó Bressa. Esta variedad fue registrada por Cargill en 1999.

“Hay otras variedades en el mercado que se destacan, como Skakira (inscripta en el 2007 por Cervecería y Maltería Quilmes) y Andreia, pero estas son de menor calidad que la Scarlett”, sostuvo. En estos últimos años, informó Bressa, crecieron variedades nuevas, y en esta campaña se han asentado, pero recalcó que hay que continuar experimentándolas.

“Este año fue atípico. No es tiempo de sacar conclusiones varietales y tomar decisiones”, indicó. En esta sentido, y ante la masividad de los productores de comenzar a probar otras variedades por la baja productividad de la Scarlett, el técnico de los Crea destacó que “la gente abrió el ojo con las variedades que se venían probando”. ”

Todas las variedades tuvieron problemas este año”, afirmó. Además, las malterías no la estaban ofreciendo en el mercado.

Con respecto a los rendimientos y calidad del cereal, Bressa informó que en el norte de Buenos Aires el promedio de la trilla fue de alrededor de 30 qq/ ha, con calidades prácticamente forrajeras en su totalidad. “En Azul, el promedio será de 40 qq/ ha, en su totalidad cervecera, y en la zona costera (clima más seco)) el rendimiento fue de 50 qq/ha”, sostuvo.

En cuanto a las enfermedades que padecieron las diferentes variedades de cebada, Juan Carlos Petoyan, integrante del Servicio Técnico de Syngenta en el sur de la provincia de Buenos Aires, destacó que prevaleció escaldadura, mancha en red, y hacia el final del ciclo, ramularis.

“La limitante fue el ambiente muy propicio para las enfermedades, que le pusieron un techo de rendimiento a la cebada”, indicó. Y coincidió con Bressa que no fue solamente la variedad Sacrlett que sufrió problemas.

“Skakira y Andreida, dons de las nuevas variedades que han progresado en el mercado, tuvieron problemas sanitarios “, afirmó. Además remarcó que uno de los problemas del cereal fue la gran pudrición de los sistemas radiculares y lavado de nutrientes”.

Afirmando la gran calidad de Scarlett a pesar de esta mala campaña, destacó que es necesario un recambio de variedades para que la producción no caiga solamente en un cultivar.

A lo ajeno, tambien hay que cuidarlo

Manuel Zinny, gerente de producción de La Cesira Agro

Manuel Zinny, gerente de producción de La Cesira Agro

En la actualidad, aumentar la producción de una manera sustentable es una de las premisas que se viene pregonando en la actividad agropecuaria.

Es así como muchas empresas/ productores comenzaron a certificar sus campos bajo el programa de Agricultura Certificada (AC) lanzado por la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid) para ordenar todos los procesos a través del Sistema de Gestión de Calidad (SGC), mejorar la gestión empresarial y optimizar la eficiencia en el uso de los recursos con el objetivo de diferenciarse, en un mercado competitivo.

Un caso testigo es el de La Cesira Agro, socia de Aapresid e integrante de la regional Río Cuarto, quien tiene 800 hectáreas en proceso de certificación donde las primeras 250 hectáreas tienen su auditoría para fines de marzo de este año. ”

La idea es poder certificar todas las hectáreas trabajadas. Parece una utopía pero nada es imposible”, destacó Manuel Zinny, gerente de producción de la empresa que nació en 1999.

Pero lo interesante de esta firma es que está certificando en campos de terceros, una práctica no muy usual en este contexto del agro.

Para ir por orden, La Cesira Agro trabaja 25.000 hectáreas repartidas en tres módulos, en el oeste de San Luis, en el sur de Córdoba y en el Chaco.

Para este año, estima que producirá alrededor de 100 mil toneladas de granos. “La producción se realiza íntegramente en campos de tercero”, detalló.

Al destacar los motivos de la empresa sobre el comienzo de insertarse en el sistema de Gestión de Calidad de los procesos productivos en Siembra Directa, Zinny relató que son socios de Aapresid e integrante de la regional Río Cuarto y los miembros regionales son socios con un grado de compromiso mayor hacia la institución.

“A decir verdad la decisión de implementar AC fue consecuencia de sentir nuestro deber de replicar las acciones de la entidad en nuestra zona de influencia”, sostuvo.

Pero Zinny destacó que no fue solamente por este motivo, sino que cuando comenzaron el proceso de certificación, se encontraron con importantes beneficios.

“Creemos que vamos a poder capitalizar todos estos réditos”, especificó. En esta línea, el gerente de producción describió que las ventajas del programa se basan en el ordenamiento de todos los procesos de la empresa a través del SGC (Sistema de Gestión de Calidad) y la mejora de los parámetros productivos (aplicación del manual de Buenas Prácticas Agrícolas).

“Esto hace la diferencia de nuestra empresa en un mercado muy competitivo y con dificultad para el financiamiento”.

Pero agregó que entre otros beneficios, se pone más atención a la cuestión de minimizar el impacto de la agricultura sobre el medio ambiente. “Hace que la empresa esté preparada ante un escenario de mercados diferenciados para productos o procesos certificados”, especificó. Pero lo más interesante de esta empresa es que está en proceso de certificar campos de terceros.

“No es una práctica habitual, son contadas las personas/empresas que han certificado en campos alquilados. El programa AC tenía como requisito que el campo se arriende a tres años, hoy ese requisito se esta revisando y se aceptaría contrato anual con renovación”.

En este sentido, La Cesira apunta a contratos de largo plazo donde según Zinny, se puede capitalizar la diferenciación. En esta línea, el pago de los campos alquilados es a quintales y a porcentaje.

“Los contratos accidentales (un año) como los contratos de arrandemiento (3 años) son en quintales y las aparcerias (3 años) es a porcentaje”.

Por su parte, esta certificación no sólo es beneficiosa para la empresa. “En nuestro caso los dueños del campo se mostraron muy interesados en que su campo sea certificado por un arrendador. Teníamos contrato accidental con ellos y lo cambiamos a arrendamiento”, detalló. Con respecto al futuro de la empresa, Zinny indicó que la idea es seguir creciendo pero en forma ordenada y priorizando aquellas oportunidades de mayor rentabilidad “ya que el negocio está muy fino”.

“Un desafío que quisiéramos encarar es el de certificar el 100% de la superficie trabajada. Parece una utopía pero nada es imposible”.

Además como dato, Zinny destacó que Aapresid puso en marcha un proyecto (ACR8) donde 8 regionales van a certificar campos con AC y RTRS (Asociación Internacional de Soja Responsable) homologadas a partir de un subsidio del gobierno de Holanda.

 

Cómo es la producción. La Cesira trabaja en campos arrendados 25.000 hectáreas en el oeste de San Luis, sur de Córdoba y Chaco. Para ir más en detalle, la empresa siembra en San Luis un 50% de maíz y 50% de soja de primera; en Córdoba implanta un 60% de soja de primera y un 40% de maíz y en Chaco, 50% de girasol/ maíz de segunda y el otro porcentaje restante, hace soja de primera.

Zinny detalló que en la primera localidad, el maíz es sembrado a principios de diciembre y se basan en la variedad DK 700, AW 190 y DM 2741. “La fertilización es con fósforo y nitrógeno a la siembra”.

En cambio, la soja es sembrada a partir del 15 de noviembre y utilizan la variedad A 5009 RG y DM 5,1. “Aquí es muy importante la inoculación de la oleaginosa y además la fertilizamos con azufre”, recalcó.

En Córdoba, el maíz tiene dos fechas de siembra. La mitad se implanta en septiembre y el restante, en el mes de diciembre. Utiliza los cultivares DK 747 y DK 692, mientras que la soja de primera comienza a sembrarse desde el 25 de octubre al 20 de noviembre las variedades A 5009 y DM 4670.

Con respecto al agregado de nutrientes en esta zona en particular, el gerente de producción de La Cesira Agro informó que la gramínea es fertilizada con fósforo y nitrógeno y la oleaginosa dependiendo de los casos, pero en general le agregan azufre y fósforo.

Por último, en Chaco comienzan la producción de girasol en julio y agosto y trabajan con el cultivar DK 4045 y luego siguen con el maíz de segunda en enero. Utilizan el híbrido DM 3820. “En soja empezamos a sembrar el 10 de diciembre en adelante y la variedad que usamos es DM 5.9, DM 6.2, DM 7.0 y Munasqua”

Zinny destacó que en esa zona no se fertiliza. “En todos los casos tratamos de llegar a un punto de equilibrio entre la necesidad de fertilizar y la factibilidad del negocio”, declaró.

Así con todo este manejo, los rindes promedio que son en el oeste, 50 qq/ha en el maíz de primera y 18 qq/ha en la soja de primera. En el centro los rendimientos del maíz de primera son de 85 qq/ha y 28 qq/ha de soja. Y por último, en el norte la media es de 25 qq/ha de soja de primera, 18 qq/ha de girasol y 35 qq/ ha de maíz de segunda y la soja de segunda.

Maíz: atención con la chinche de los cuernos

Cuando se pronosticaba una buena cosecha de maíz para la campaña 2012/13, durante el transcurso de la misma se presentaron diferentes adversidades.

Algunos productores pudieron sembrar el maíz temprano antes de que se dieran las abundantes precipitaciones. En cambio, otros tendrán que ir al maíz tardío. Pero ahora, en los maíces tempranos se están detectando diferentes problemas provocados por la chinche de los cuernos.

Así lo expresó Florencia Del Valle, de Ventas de Pioneer. “Estas últimas campañas empezamos a ver un importante daño de chinche de los cuernos (Dichelops furcatus) en maíz, especialmente en el sur de Córdoba, y estos últimos dos años se potenció y avanzó también hacia el sur de Santa Fe y noroeste de Buenos Aires”.

Y en esta campaña, indicó, se multiplicaron las consultas de los productores: “Hemos encontrando algunos lotes hasta con 85-90% de plantas con daño de chinche”.

La soja ha contribuido con el crecimiento de estos insectos, ya que es uno de sus cultivos favoritos. Según señaló Del Valle, durante los primeros estadios del maíz, las chinches se alimentan succionando la savia de la planta en la base del tallo, y para facilitar la penetración del estilete inyecta saliva tóxica.

“Las plantas entre emergencia y aproximadamente V4-V5 son más susceptibles al daño de chinche. Por este motivo, es un gran problema en las etapas tempranas del maíz”, relató.

Entre las consecuencias del ataque, señaló que, después del daño, las hojas que crecen y se despliegan presentan los típicos agujeros ovalados con un halo amarillo.

“Puede provocar debilitamiento de las hojas nuevas y retraso en el crecimiento, según la intensidad. También se puede dar pérdida de dominancia apical y aparición de macollos. Son plantas que quedan dominadas, atrofiadas, que pueden resultar en plantas improductivas y en casos extremos provocar la muerte de la misma”, explicó.

Y agregó que en la parte interna de las plantas afectadas pueden aparecer también manchas necrosadas.

En esta línea, Del Valle informó que la siembra temprana de maíz (principio a mediados de septiembre) favorece los ataques más intensos, debido a que las chinches salen de las malezas fumigadas y se encuentran con plantas de maíz emergiendo y, por lo tanto, con excelentes condiciones para alimentarse.

“Esto se potenció también esta campaña con el retraso en general que estamos teniendo en la siembra de soja, asociado a las ventanas tan chicas entre lluvia y lluvia”, destacó.

En este sentido, aconsejó que es muy importante que el productor sepa la historia del lote donde va a sembrar maíz.

“Si el año anterior tuvo ataque de chinches, recomendamos que, previo a la siembra, haga un monitoreo del lote para ver la población en el rastrojo, y en función de eso tome la decisión más adecuada”, sostuvo.

Si la misma es aplicar algún insecticida para su control, ejemplificó, la mezcla de herbicida con insecticida en el barbecho es una alternativa válida.

“La más conveniente es la aplicación de insecticida al momento de la siembra o al inicio de la emergencia de las plantas”, afirmó.

También hay que tener en cuenta el momento del día en el cual se va a hacer la aplicación, y el producto a usar, ya que las chinches están debajo del rastrojo.

Florencia Del Valle

En busca de la excelencia productiva

De izq a der: Cevasco, Toya, Ardura y Macagno

En una era del agro donde se busca una mayor eficiencia en la producción, la clave está en el permanente enlace entre las tareas productivas y la información. Esta es la consigna de varias empresas, y El Progreso de Rawson, tampoco se queda atrás.

Infocampo llegó hasta el campo “San Juan”, justamente en la localidad de Rawson (partido de Chacabuco) para conocer más a fondo a la empresa, que desde que comenzó, hace 20 años, viene buscando la excelencia en la producción.

La empresa (pyme familiar) se dedica tanto a la agricultura como a la ganadería. Entre propias y alquiladas, maneja alrededor de 4.500 hectáreas. Además cuenta con plantas de silos con una capacidad de 5.000 toneladas, equipos propios y una red de contratistas y transportistas tercerizados locales. En la firma trabajan de forma permanente unas 19 personas.

“La empresa es un emprendimiento familiar, donde, junto a mi esposa, creamos la empresa ”, aseguró Horacio Cevasco, titular de la firma.

La compañía siempre fue mixta, pero al principio era más ganadera. Sin embargo, en la actualidad esta premisa se fue transformando.

Entre las características principales de El Progreso de Rawson, se destaca el sistema de gestión: cinco años atrás certificó el campo con la ISO 9001/2008. Este año lo certificó bajo el programa Agricultura Certificada de Aapresid y están en proceso de la certificación con la RTRS (Mesa Redonda de Soja Sustentable).

“Éstas se dieron naturalmente, fue como un coronario de todo el proceso. No se buscó en un principio”, sostuvo Cevasco. Al principio, nació para tener un sistema de gestión y ser lo más profesional posible, donde los flujos de información condicieran con los flujos reales del establecimiento permitiendo tener información fidedigna para la toma de decisiones.

“La Iso 9001 te permite que seas auditable por terceros. A nosotros, al brindar servicios, nos da un valor diferencial”, sostuvo.

Agricultura Certificada, añadió, no es más que un protocolo en el que, ya teniendo un sistema de calidad armado, no fue difícil incorporar los aspectos relacionados con la sustentabilidad, cuidados del suelo, y todas las premisas que divulga Aapresid de las cuales son socios.

“No nos referimos solamente a la sostenibilidad desde el punto de vista agronómico y a la conservación del capital tierra, sino que hablamos ya de un ambiente de trabajo, relación del establecimiento con el entorno y la comunidad donde está inserta, y a la económica”, dijo.

Y por último, indicó que en uno o dos meses obtendrán un protocolo internacional denominado RTRS (Mesa Redonda de Soja Sustentable): “Esta certificación abarca el manejo responsable de agroquímicos, el respeto por la legislación laboral internacional, entre otros aspectos”.

Según Cevasco, todas estas certificaciones y protocolos que sumó hubiese sido imposible sin el capital humano. “La principal limitante para desarrollarnos y crecer son los recursos humanos, por lo que realizamos distintas capacitaciones a lo largo del año”, señaló.

Es un plan anual que incluye actualizaciones en seguridad e higiene y también en los temas específicos de cada actividad. Son cuatro o cinco jornadas seguras más otras que nacen por iniciativa propia de la gente. Se capacitan tanto los que trabajan acá como los que realizan los distintos servicios tercerizados.

“Las limitantes productivas son mayores a medida que crece la tecnología”, indicó. Por este motivo, el titular de la firma remarcó que hay que invertir recursos para formarlos.

“Contratamos consultoras específicas con profesionales. Las mismas sirven como ámbito de reunión de camaradería y conocimiento personal de todos los integrantes” afirmó.

Horacio Cevasco en el galpón de agroquímicos

 

Cómo es es manejo en el Progreso de Rawson

En cuanto al manejo del establecimiento, la agricultura es la principal actividad de la empresa. Pero además suma 1.700 vientres donde hace ciclo completo (50% de las cabezas las vende durante la zafra en 180 kilos).

En agricultura, la firma se basa en el manejo del sistema y no en el cultivo o el negocio puntual, donde viene con siembra directa desde hace años, fertilizan en base al sistema y luego refertilizan cada cultivo dependiendo de los análisis de suelo pertinentes, y manejan la rotación clásica (33% entre trigo/soja de segunda, 33%maíz y 33% de soja de primera).

Este año agregaron cebada, no bajando la cantidad de hectáreas de fina, sino para intensificar la actividad agrícola. Este manejo hizo que a lo largo de los años fueran mejorando el aprovechamiento del agua útil y se mantuvieran las condiciones físicas del suelo.

“En años como el que pasó, a pesar de que no se llegó a una sequía importante como la de 2008, hubo deficiencias considerables en momentos clave del cultivo, pero los resultados finales no fueron tan malos”, sostuvo.

Los rendimientos de la campaña pasada oscilaron en promedio entre 75 qq/ha de maíz, 33 qq/ha de soja de primera, 28 qq/ha de segunda y 50 qq/ha de trigo.

Pero remarcaron que en el campo San Juan, donde se viene con rotaciones de 33% y siembra directa durante 15 años, se expresó todo el potencial, donde la soja de primera fue de 40 qq/ha, 87 qq/ha de maíz y 30 qq/ha de soja de segunda.

“En campos de terceros, los resultados fueron menores, nosotros mismos notamos las diferencias. No tuvimos que compararnos con los vecinos”, especificó.

 

La alimentación del ganado se basa en pasturas naturales y silos de cebada y maíz

En cuanto al alquiler de los campos, luego del 2008 (sequía de por medio) cambiaron la política de alquiler. “Se perdió mucho capital de trabajo y decidimos cambiar la estrategia seduciendo a los propietarios de otra forma, ofreciéndole algo distinto”, indicó.

Así pasaron de un alquiler a un contrato yendo a resultado de la producción, garantizándole un manejo sustentable del campo.

“El alquiler es como un cepo que te obliga a ir al mejor negocio del momento. Todavía esa cultura prevalece y con el tiempo esperamos que cambie”,indicó.

No obstante, Alejandro Macagno, gerente de Producción de la firma, afirmó que le demostraron que se estaba degradando el suelo porque no quedaba otra que hacer soja sobre soja.

“De esta manera se comparte el negocio y a su vez le hacemos rotación, lo que significa que se lo cuidamos”, relató.

Este cuidado de los campos alquilados les genera un costo extra porque moviliza más capital de trabajo, pero Cevasco aseguró que es una relación ganar-ganar.

Con respecto a cada cultivo, el titular de El Progreso de Rawson destacó que este año están dadas las condiciones para la siembra de maíz, tanto de precio como climáticas, pero resaltó que los productores no se vuelcan masivamente por las restricciones comerciales.

En este cultivo dividen los ambientes de menor productividad (tardíos) y de mayor productividad (primera). Los híbridos que siembran son de Dekalb y Don Mario.

La fertilización que utilizan es a base del sistema independientemente del cultivo. Pero también hacen un análisis de suelo y agregan en cada uno dependiendo de cada resultado.

“Agregamos fósforo en el barbecho y luego en plena siembra de maíz”, enfatizó Macagno. La firma en este momento se encuentra sembrando maíz, luego continúa con los maíces tardíos y hace un año comenzó con maíces de segunda (después de cebada). En total fueron 50 hectáreas.

“Hicimos cebada el año pasado para silaje y luego maíz también con el mismo fin. Este año plantamos cebada para cosechar y luego vamos a probar maíz también para trillar”, resaltó.

Con respecto al manejo del trigo, siembran materiales de Biointa y de Nidera e implantan un 70% de variedades de ciclo intermedio y 30% de cortos.

“Se apuesta más al rendimiento que a la calidad”, resaltó.

Luego agregó que las enfermedades están latentes, pero aún no explotó nada. La mancha amarilla prevalece en el trigo con bastante incidencia, pero no con gran severidad. Además están fumigando para la roya, donde afirmaron que es más protección que curativo, usando productos de alta residualidad.

“Con lo que vale el trigo hoy en día, hay que hacer estos cuidados”, sostuvo. Además agregan nitrógeno y azufre.

Asimismo, el tema de comercialización no ha sido un tema que los haya afectado.

“Estamos en una zona geográfica con una abanico importante de compradores como Chacabuco y Chivilcoy que es un cluster molinero. Podemos ubicar toda la producción”, señaló.

El otro cultivo invernal que produce es la cebada forrajera que tiene doble propósito: para la alimentación de la hacienda y para agregar más cultivos a la rotación, donde en tres años ubica cinco cultivos. La variedad que utilizan es Scarlett.

En cuanto a la ganadería, hacen cría, y una parte de la producción (50%) se vende en la zafra con 180 kilos aproximadamente; la otra se engorda en corrales. En total tienen 1.700 vientres. La alimentación es a base de pastos naturales, donde manejan un sistema intensivo rotativo de parcelas de no más de cuatro hectáreas y rodeos de 200 animales cada uno.

“Esta muy concentrado, estamos en el orden de 1,7 EV/ha”, sostuvo Macagno. También el silo es fundamental, tanto el de cebada como el de maíz. Los mismos son de autoconsumo.

La empresa comercializa los animales con 330 kilos y trabaja con matarifes locales y algunos frigoríficos locales En el manejo, la vaquillona de 15 meses se insemina (la única categoría); el resto es con servicio natural.

En estos momentos se encuentran sembrando el maíz de primera