Roya común y tizón foliar: dos enfermedades para tener en cuenta en el maíz

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El maíz es uno de los cultivos que en la campaña 2013/14 aumentarían. Y como es sabido, es uno de los cultivos más caros de producir.

Por eso, maximizar los rindes es clave para los productores. En este sentido, Lucrecia Couretot, fitopatóloga del Inta Pergamino, destacó dos enfermedades típicas del maíz y su manejo respectivo.

“Las principales enfermedades foliares del maíz en la zona núcleo son la roya común (Puccinia sorghi) y el tizón foliar (Exserohilum turcicum) que se presentan todos los años con diferentes niveles de severidad según las condiciones climáticas, el material genético sembrado y los biotipos de los patógenos presentes”, afirmó.

En esta línea, para el control de la roya común, Couretot destacó que el uso de híbridos resistentes es una de las principales herramientas, pero aseguró que algunos híbridos que se destacan por su potencial de rendimiento y son susceptibles a esta enfermedad, la aplicación de fungicidas foliares se transforma en una alternativa válida para reducir las pérdidas de rendimiento causadas por esta enfermedad.

“El control óptimo sería en los estadíos V8-V10 en hojas que rodean la espiga. Cuando las condiciones climáticas son predisponentes, la disminución del área foliar verde genera madurez anticipada y menor peso de los granos”, indicó.

Couretot destacó que en la campaña 2011/12, en la fecha de siembra de octubre se determinaron respuestas positivas en rendimiento con aplicaciones de fungicidas para el control de híbridos susceptibles.

En siembras tardías, informó, en la campaña 2010/11 en la EEA Pergamino, el 50% de los híbridos presentaron valores inferiores al 5% de severidad de roya y el 47% de los híbridos alcanzaron valores entre 5-10%.

Asimismo, en la campaña 2011/12 en Colón (Prov. de Bs. As.), para maíces sembrados en setiembre, el 57% de los híbridos no superaba el 5% de severidad. Mientras que en el mismo sitio en las campaña 2009/10 y 10/11, los máximos valores de severidad de roya común fueron de 25 y 20%, respectivamente.

Por otra parte, el tizón foliar causado por Exserohilum turcicum es una enfermedad foliar que se destacada por su alta prevalencia e intensidad en las últimas campañas en maíces de siembra tardía (diciembre/enero).

“Las condiciones predisponentes para este hongo son temperaturas entre 17 y 27°C. El tiempo de mojado foliar que requiere para infectar al hospedante es térmicamente dependiente. A 25°C, una hora de mojado foliar es suficiente para causar la infección, y a esta temperatura sólo requiere 14 horas de mojado foliar para esporular”, declaró.

Para caracterizar esta enfermedad, la fitopatóloga indicó que las primeras lesiones se detectan en las hojas inferiores y son manchas aisladas de color pajizo que se van expandiendo y confluyendo con el tiempo.

“La enfermedad avanza desde hojas inferiores hacia las hojas superiores”, dijo.

Couretot remarcó que factores como el aumento de la superficie en siembra directa, los cambios y la ampliación de la fecha de siembra, lluvias intensas y frecuentes durante los meses de verano serían los principales factores que influyen en el incremento de esta enfermedad.

Para ejemplificar, durante la campaña 2009/10 en ensayos comparativos de rendimiento (ECR) y en lotes de producción de maíces de siembra tardía y de segunda los altos niveles de tizón permitieron caracterizar híbridos con diferente comportamiento.

“De los híbridos evaluados el 50% alcanzó niveles de severidad entre 45-60%, mientras que el otro 50% fueron bajos y moderados, entre 5 a 25%. En la campaña 2011/12 en maíces de siembra tardía el 78% de los cultivares presentaron severidades de tizón iguales o menores a 4% y el 22% de los materiales fue mayor al 4,1%”.

Ante esta enfermedad, la profesional relató que una de las principales herramientas para el manejo es la resistencia genética.

Asimismo, la aplicación de fungicidas foliares, especificó, es una herramienta para el control de esta enfermedad en híbridos susceptibles.

Pero destacó que los momentos óptimos de aplicación de fungicidas dependen de las condiciones ambientales, la intensidad de la enfermedad, el perfil sanitario y el estado del cultivo.

“Respuestas positivas en rendimiento, entre 8 y 25%, se han obtenido con aplicaciones en estadíos vegetativos y reproductivos con mezclas de triazoles y estrobilurinas”, sostuvo. De los híbridos evaluados el 50% alcanzó niveles de severidad entre 45- 60%, mientras que el otro 50% fueron bajos y moderados, entre 5 a 25%. “En la campaña 2011/12 en maíces de siembra tardía el 78% de los cultivares presentó severidades de tizón iguales o menores a 4% y el 22% de los materiales fueron mayores al 4,1%”, indicó.

Además, subrayó que en las últimas dos campañas se observaron, con distintos niveles de severidad, según híbridos, lesiones foliares de origen bacteriano y particularmente en esta última campaña

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Una manera de fertilizar los campos

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Una de las cualidades que se destaca en los productores es la incorporación de tecnología a sus campos para una producción sustentable.

Uno de ellos es Luis Urdangarín, un productor de Carlos Tejedor, al noroeste de la provincia de Buenos Aires, quien está invirtiendo en un biodigestor en su campo de 258 hectáreas, donde su actividad principal es el engorde a corral.

Al principio, relató, comenzó a ver que la fertilidad de los suelos disminuía considerablemente.

“En nuestros campos teníamos 20 ppm y en la actualidad nos encontramos con 7, 8 y en algunos casos alcanza hasta 10 ppm”, relató.

Así, destacó que comenzó a preocuparse (como todos los productores) por el estado de sus campos, ya que se está extrayendo más nutrientes de los que se repone.

“En una exposición me encontré con la empresa Biogás Argentina, donde me comentaron sobre el proyecto que comenzará a funcionar dentro de 3 o 4 meses”, explicó.

Además, señaló que a partir de este proyecto, también integrarán la comercialización de energía eléctrica: “Es otra de las patas que podemos explotar con el biodigestor”.

Pero para dar más precisiones de su manejo productivo, Urdangarín tiene dividido el campo en tercios, de los cuales un tercio son suelos buenos, el otro tercio regulares, y el último, malos.

“Esta zona no es buena para la actividad agrícola Es para hacerla complementaria a la ganadería. Muchas años vienen muy secos y otros muy húmedos. La campaña pasada tuvimos dos meses con inundación y, acto seguido, meses de sequía”, explicó.

En esta línea, subrayó que toda la producción granaria la transforma en carne. Los cultivos que produce son sorgo para pastoreo y para cosecha, maíz, y va rotando con cebada para hacer silos. Este año sembrará soja para diversificar la rotación.

“Tengo entre 600 y 700 animales encerrados o caminando en el campo”, relató. En este sentido, destacó que en los campos propios hace recría y realiza la terminación de los animales. En campos arrendados, indicó, tiene vacas de cría y también compra animales de invernada a productores de la zona.

“Hago ciclo completo en varios campos”, contó.

El año pasado comercializó alrededor de 700 animales a un promedio de 333 kilos. Con esta estructura, Urdangarín comenzó a invertir en un biodigestor para aprovechar los recursos disponibles en el campo.

Así, detalló que en una exposición se encontró con técnicos de Biogás Argentina, y luego de varias reuniones, le realizaron un proyecto para su campo.

“Me interesó al principio por la parte de fertilización de mi campo, pero también queremos explotar la parte de la generación de energía eléctrica”, sostuvo.

Así es como empezó a construir una platea de hormigón de 1.600 metros cuadrados para 500 animales (alrededor de 3 metros cuadrados por animal).

“Se hace un lavado periódico de los corrales para que el estiércol fluya a una cámara de carga, y una vez que está el estiércol en esa cámara de carga, se incorpora al biodigestor a través de una bomba. Allí, en la parte superior, que es anaeróbica (sin presencia de oxígeno), trabajan las bacterias, produciéndose la fermentación de toda la bosta”, indicó.

Esa fermentación genera un gas que se almacena en la parte superior. Mientras que en la parte inferior, con la fermentación del estiércol y el trabajo de las bacterias sale un fertilizante de muy buena calidad. La inversión total de este emprendimiento es alrededor de $1,3 millón contando la obra, la platea, los corrales, el digestor y el generador eléctrico.

En cuanto a la inversión, Urdangarín destacó que es muy importante, porque, según el productor, apuesta a actividades con mucho futuro, como la ganadería. Además señaló que por el lado de los fertilizantes es cada vez más caro y más escaso, al igual que para la energía.

Cebada: la relación entre la genética y el área

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La cebada es uno de los cultivos que más ha crecido en los últimos años. En la campaña 2010/11 el área sembrada era de 800.000, mientras que en la campaña pasada el área se duplicó, alcanzando 1,6 millón de hectáreas, según el Ministerio de Agricultura.

Sin embargo, este año, según la cartera agropecuaria, las hectáreas sembradas con el cereal alcanzarán 1,49 M, mientras que la Bolsa de Cereales de Buenos Aires estima un área menor, cercana a las 1,3 M de hectáreas.

En primer lugar, Jorge González Montaner, del Crea Mar y Sierras, señaló que ha disminuido la superficie en todos los lugares donde el año pasado fue un fracaso y no tenían historia con este cereal. “Bajó en Entre Ríos, y norte y oeste de Buenos Aires, como ejemplo”, indicó.

Asimismo, destacó que se mantuvo en la zona centro de Tandil y Azul, donde hay más historia con el cultivo y ha habido muy buenos resultados.

“En general hay zonas que se volvieron al trigo. Hubo reequilibrio (Necochea y Tres Arroyos). En la zona serrana no cambiaron tanto las proporciones”, afirmó. En cuanto al mal desempeño que tuvo la Scarlett el año pasado, Montaner destacó que todos los productores tratan de cambiar la variedad, pero indicó que no se puede cambiar de un año hacia el otro.

“La principal razón es que muchos tienen la semilla, y es la variedad que todos compran para forrajera, y sobre todo para maltería. Tenés las dos opciones”, sostuvo. En el resto de las variedades, informó, están atados a algún convenio particular. “Si elegís Andreia, eso va a Quilmes y no se pude vender a Cargill o Toepfer”, especificó como ejemplo.

En esta línea, Alejandro Vejrup, de Global Tecnos, aseguró que este año la variedad Scarlett seguirá siendo la que más se siembre, pero por debajo del 87% (fuente Mario Cattaneo, de SABMiller) que representó durante la última campaña.

“Esto es porque han ingresado nuevas variedades en las últimas campañas y además muchos productores buscan diversificar variedades de cebada”, relató.

En esta línea, en las últimas dos campañas ha sufrido por las condiciones adversas disminuyendo considerablemente los rindes y calidad.

“Con otros materiales se están obteniendo mejores resultados”, dijo.

En este sentido, destacó que hay otras ofertas varietales, como Andreia, Shakira, Explorer y Bambina, pero recalcó que es todo bajo contrato.

De todos modos, subrayó que Scarlett sigue siendo la más sembrada, porque ha funcionado muy bien, y también al ser la más usada en las últimas campañas es de la que más disponibilidad de semilla hay en el mercado.

“Es vendida por todos. Diría que es el ‘commoditie’ en lo que se refiere a semilla de cebada en Argentina”, afirmó.

Otro de los temas que abarcó Vejrup es la suba de los costos de laboreo. Informó que, en promedio, los costos aumentaron entre un 5 y 10%, destacando que lo que más aumentó fueron las labores, los herbicidas y la semilla.

“La siembra aumentó entre un 20 y 25% de la mano de la suba del gasoil. Van a aumentar los costos de la cosecha y los fletes un porcentaje similar a la siembra”, sostuvo.

Asimismo, destacó que tanto la Urea como el PDA bajaron entre un 10 y 15% respecto del año pasado.

El precio acá y allá. Vejrup indicó que los valores forward de la cebada cervecera para exportación rondan los 190 y 210 u$s/t, dependiendo el puerto y el mes de entrega. El forward de la forrajera cotiza 165 u$s/t. Mientras que la cebada en el MATba cotiza a 176 u$s/t.

“Si el puerto de destino es Necochea, la diferencia entre el futuro y el forward hace interesante vender a través del MATba”, dijo.

Si bien a nivel mundial, destacó, habrá más producción en los principales países exportadores que el año pasado.

“Es interesante ver que los saldos exportables no aumentan en dichos países, con lo cual no pareciera que vaya a haber una oferta desbocada”, afirmó.

Según el último informe del Usda, para la campaña 2013/14 la producción mundial de cebada alcanzará las 138 M de toneladas, ubicándose 8,1 M de toneladas por encima del año pasado.

“El ritmo de las cotizaciones de cebada a nivel mundial seguirá muy de cerca los movimientos de precios del maíz y del trigo debido a que más del 75% de la cebada del mundo es forrajera”, sostuvo.

Sin embargo, Vejrup, en el último informe que realizó, destacó que no hay que dejar de lado los fundamentos propios del cultivo y los bajos stocks mundiales de la mayoría de los forrajeros, ya que cualquier problema climático puede generar que los stocks no se recuperen al nivel que hoy indica el Usda.

El sorgo, con viento a favor

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Con una producción que supera el 10% con respecto a la campaña pasada, y un precio razonable, sumado a un área sembrada de 1,1 M de hectáreas, y una producción que llega hasta el momento a 3,2 M de toneladas, se podría decir que el sorgo está teniendo un buen año.

Para dar un panorama general, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires señaló que se sembraron 1,1 M de hectáreas, y la producción alcanza hasta el momento 3,2 M de toneladas.

Sin embargo, desde el organismo estiman que la producción alcanzará los 4,5 M de toneladas. El mismo volumen que estima el Ministerio de Agricultura. Esto significa un 10% más con respecto al año pasado, donde se sembró la misma cantidad de hectáreas, pero el rendimiento fue menor, alcanzando 4,1 M de toneladas.

Para ir al detalle, Patricio Tobin, socio fundador y gerente de Semillas Tobin, expresó que el sorgo está teniendo un buen año. “Hubo un período llovedor en la primera etapa del cultivo y luego prosiguió un tiempo de sequía, dependiendo la zona”, indicó.

En esta línea, especificó que en la zona de Salto (Buenos Aires) y alrededores hubo buenos rendimientos. “Se complicó en los casos en que los productores sembraron tarde por exceso de agua”, indicó.

En cuanto a rindes, Tobin expresó que en la zona de Salto y alrededores fueron de, aproximadamente, 90 qq/ ha. En el oeste de Córdoba, los rendimientos varían entre 70 y 90 qq/ha. Más al norte, el rinde baja y también en La Pampa y oeste de Buenos Aires.

“El que hizo bien las cosas tuvo muy buenos resultados”, subrayó. En este sentido, informó que el cultivo está creciendo en zonas donde empieza a ser una limitante importante el estrés hídrico.

“La estabilidad que da el sorgo en estos ambientes no la da el maíz”, aseguró.

Cuestión de precios. Gustavo López, director de Agritrend, subrayó las diferencias de precios entre el maíz y el sorgo.

En primer lugar, el analista resaltó que este año ya se han exportado 1, 2 M de toneladas de sorgo, y estimó que los envíos alcanzarán entre 2,5 y 3 M de toneladas. “El sorgo se viene manteniendo en torno de los 165 dólares”, sostuvo.

En referencia al maíz, López destacó que el precio de la gramínea está muy fluctuante, dependiendo mucho si es ultradisponible o más lejano (julio-agosto).

“Se están cubriendo los últimos embarques de los últimos ROEs. Hay maíces que pueden pasar coyunturalmente los 200 dólares, y hoy el sorgo disponible es de 165 dólares,marcando un diferencial de 35 dólares”, señaló.

Para aportar más datos, el presidente de Agritrend destacó que el precio del maíz de julio en adelante se cae por una cuestión de competencia con la mercadería brasileña. “El valor del sorgo se mantiene y el maíz en julio está 185 dólares. El diferencial se achica a 20 dólares”, destacó.

Otro dato para tener en cuenta es que el mercado del sorgo no tiene las restricciones que sí tiene el del maíz. “Es un mercado más dinámico”, relató.

Con respecto al diferencial del precio en favor al sorgo en los dos últimos años, López señaló que fue coyuntural porque no hubo una cosecha buena de maíz, y el mercado estaba presionado por los precios internacionales. “El sorgo se podía vender básicamente a dos destinos: Japón y Colombia (que apareció fuertemente en el último tiempo), que pagaban un sobreprecio porque no podían comprar maíz.

Con respecto a la cosecha nueva, resaltó que no hay cambios muy significativos en el área. Puede haber una requeña reducción del maíz por el precio diferencial. “Hay una incertidumbre grande con respecto al clima, ya que está lloviendo mucho en Estados Unidos. Si ellos tienen una buena producción forrajera, el precio va a caer”, afirmó.

En esta línea, López expresó que el precio del maíz ya está en 160 u$s/t para abril de 2014, y no hay cotización del sorgo, pero calcula que estará en 145 u$s/t. “Se espera una producción mundial de maíz muy fuerte impulsada por EE.UU. El año pasado tuvo una seca enorme, y el maíz se disparó y arrastró a todos los productos ya que todos tienen un alto grado de sustitución”, finalizó.

Se espera un crecimiento del 10% del área girasolera

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Uno de los cultivos que quiere volver a recuperar terreno es el girasol, a partir de nuevas tecnologías y los buenos precios que se vienen manteniendo en el mercado.

Según la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, en la campaña 2012/13 se sembraron 1,8 millón de hectáreas, 200.000 hectáreas menos de lo pensado, por los problemas de inundaciones en la provincia de Buenos Aires. Según la entidad, se cosecharon 3,3 millones de toneladas, y ya con el 90% del área trillada, el rinde promedio país es de 19 qq/ha. En este sentido, Archivaldo Salvador, director del Cultivo de Girasol para Latinoamérica Sur de Syngenta, destacó que el rinde medio de este año es un 20% más que la campaña anterior.

 “La foto del girasol en esta campaña fue positiva”, sostuvo. En esta línea, Salvador destacó que el margen bruto del cultivo fue positivo en las tres zonas de producción, tanto en el norte, el oeste de Buenos Aires y La Pampa, y en el sur de la provincia bonaerense.

 “Hoy el valor de pizarra está bien, cerca de 340 dólares por tonelada”, pero destacó que la rentabilidad del productor depende de su sistema de manejo, sobre todo del arrendamiento del campo y los insumos que aplica. “Luego de las lluvias, en el verano hubo una época de sequía que afectó tanto al maíz como a la soja. El girasol se salvó, y es uno de los cultivos que más rentabilidad le dio al productor”, afirmó. Por otra parte, estimó que en la campaña 2013/14 las hectáreas de girasol aumentaron un 10%.

 “En la campaña pasada se redujo el área, por los problemas que hubo al momento de la siembra por las abundantes lluvias. Este año hay una buena intención de siembra en Chaco y norte de Santa Fe, y esperamos que no se inunde en la provincia de Buenos Aires”, indicó.

 El director de Girasol para Latinoamérica Sur señaló que hoy el productor cuenta con la tecnología Clearfield (control de malezas) como girasoles de calidades especiales (alto oleico). Y esta combinación es una tecnología que viene creciendo en el país.

 “Hay siempre avances constantes de nuevos híbridos empujando los rindes hacia arriba, y se ven mejores prácticas agrícolas que hace el productor”, concluyó.

Soja sobre soja: una realidad que se busca mejorar

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La realidad del sistema de producción en la Argentina indica que gran parte de la superficie se le dedica a la soja. Pero en los últimos años se viene dando un fenómeno que preocupa: sistemas de producción basados en soja sobre soja. Si bien desde los técnicos hasta las distintas asociaciones desalientan esta práctica, hoy aceptan la realidad (casi el 60% del total se hace soja sobre soja) y dan recomendaciones para que el daño sea lo menos grave posible.

“El concepto es que desde el punto de vista de los sistemas de producción, la decisión de qué cultivo va a participar en cada empresa es una decisión que incluye factores de ambientes, culturales, políticos y económicos y hoy en este contexto es muy frecuente el monocultivo de soja”, señaló Martín Díaz Zorita (Conicet, DZD Agro-Novozymes).

En esta línea, el investigador destacó que desde el punto de vista agronómico no es una recomendación, pero desde el punto de vista empresarial, es una de las opciones.

“La práctica soja sobre soja existe y lo que hay que hacer es dar la mejor respuesta”, resaltó. En cuanto a las características de estos sistemas productivos, Díaz Zorita destacó que hay limitaciones en los rendimientos entre un 7 y 10% menos que los sistemas de rotación.

“Son cultivos que requieren ajustes de dosis de fertilización, normalmente entre un 10 y 20% en base a fósforo, porque cambia en la forma en que el fósforo es absorbido por las raíces”.

Además, tiene una presión de enfermedades mayor por el mantenimiento de los rastrojos. “Por lo que requiere que haya un uso eficiente de fungicidas, rotación de moléculas, aplicación de tratamiento de semillas, uso preventivo de foliares, y elecciones de adecuadas variedades”.

Para ser más específico, Díaz Zorita indicó que se deroga rentabilidad del cultivo por menos rendimiento y mayor uso de insumos. En esta línea se sumó María Fernanda González Sanjuan, gerente ejecutiva de Fertilizar Asociación Civil, quien destacó que es una práctica que se generalizó en todo el país.

“Aceptamos la realidad productiva pero no alentamos que los productores continúen con este sistema”. Además señaló que no sólo el monocultivo de soja es perjudicial para el suelo, sino la secuencia de monocultivo.

Ensayos en 9 de Julio. Luis Ventimiglia, técnico del Inta de dicha ciudad, realizó estas últimas tres campañas ensayos sobre la importancia del fósforo en monocultivos de soja.

“El objetivo es ver qué sucede a través del tiempo en una práctica de monocultura sojera, ya que está generalizado”.

El ensayo constó de cinco tratamientos: el primero es el testigo(nunca recibió fósforo); el segundo fue la aplicación al voleo en cobertura total de 140 kg de superfosfato triple de calcio (SPT)en el invierno (junio/julio); el tercero implicó la adición de un arrancador (sería lo que hacen muchos productores) con 40 kg de SPT de calcio en la línea de siembra.

“El cuarto tratamiento es la aplicación dividida de 100 kilos de SPT de calcio en el invierno y 40 kg a la línea (cambió la forma de aplicación)”, aseguró. Y el quinto, consistió en 140 kilos al voleo en cobertura total, pero cambia el momento de la siembra.

Para contextualizar el ensayo, Ventimiglia indicó que el nivel de fósforo en los primeros 20 cm era de 6,1 ppm. Además aclaró que los suelos partieron con buena rotación y vienen desde más de 20 años con SD .

“También mantuvimos el cultivo libre de malezas, de insectos y plagas”. Para ir a los resultados del ensayo, los valores promedios de rendimientos marcaron un aumento en estos 3 años. “La primera campaña fue buena desde el punto de vista climático. La segunda en 2011/12 fue la más floja (problemas de lluvia) y la que terminó fue muy buena”.

En lo que respecta a incrementos de rindes promedios/año para los tratamientos con dosis máxima (140 kg) hubo aumentos de 1.700 y 1.900 kg extra de soja en referencia al testigo. En el tratamiento con solo arrancador hubo 1.000 kg de incremento de rindes.

“Se vieron diferencias menores en el segundo año y diferencias grandes en el tercer año. Hay más de 3.000 kilos entre tratamientos con máxima fertilización y testigo”. Esto significa, destacó Ventimiglia, lograr una mayor rentabilidad, pero agregó que hay que ver otro componente que es ver qué sucede con el fósforo en el suelo.

“En el promedio de los tres años tenemos incrementos en el contenido para los tratamientos de mayor dosis de fertilizantes en torno a 1,9 ppm. En realidad, hasta hace unos días (de los dos años anteriores) estábamos en más de dos. Sin embargo, en esta última campaña por los altos rindes (más de 60 qq/ha) el promedio nos bajó a 1,9 ppm”.

Para destacar, el técnico del Inta informó que para elevar una parte por millón de fósforo en el suelo necesitamos en promedio 30 kg de SPT de calcio.

“Para cuantificar ese 1,9 ppm, son 57 kg de SPT de calcio y hoy el fertilizante cuesta 610 dólares/tonelada, tendría un costo de 3,23 pesos/kilo de producto comercial. Si a eso se lo suma la producción extra que tuve sobre el testigo (descontando los costos), los ingresos de esos tratamientos son de $/ha 3.000, con respecto al testigo”.

“El arrancador no llega a cubrir las necesidades que el cultivo necesita. Tiene una extracción extra del cultivo del suelo. Solamente considerando la producción de 1.000 kg, nos da un margen de la práctica de 1.600 pesos. Hay una diferencia del 100%”.

En este sentido, indicó que se paga el costo del fertilizante, deja un margen bruto positivo y queda un residual para mejorar el nivel de fósforo en el suelo”. Por otra parte, el ensayista está analizando otro componente como el contenido de fósforo en el grano.

“La relación es directa, el testigo tiene niveles bajos, no llegan a 0,3% mientras que los tratamientos fertilizados están en 0,4%”. En esta línea hay más producción y un grano con un mejor nivel de fósforo.

“Hoy se está empezando a considerar y los compradores están reclamando una mejor dotación de este nutriente como el de nitrógeno”. Por último, Ventimiglia destacó que queda un margen negativo de carbono. “Desde el punto de vista químico podemos neutralizar y mejorar el contenido de fósforo, pero desde el punto de vista de contenido de MO la monocultura no es lo más adecuado”.

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Cebada: se retrasa el recambio varietal

Juan Carlos Petoyan, técnico de Syngenta

Juan Carlos Petoyan, técnico de Syngenta

Las abundantes lluvias no sólo retrasaron la siembra de los cultivos gruesos, sino que afectaron notoriamente a los cultivos de fina, especialmente a la cebada. Esto hizo que los rendimientos y la calidad caigan abruptamente por lo que los productores no obtuvieron los resultados esperados.

En este sentido, la variedad que más se utiliza en el país es la Scarlett (95% de la superficie). Ésta sufrió muchos problemas ante las condiciones ambientales adversas.

“Sabíamos de los problemas de vuelco de esta variedad, pero nunca los había manifestado tan agresivamente como este año”, detalló Pablo Bressa, asesor de los Crea General Arenales y Arroyo de los Huesos.

Para contextualizar este aumento, el área de cebada pasó de 800 mil hectáreas en la campaña 2010/11, a 1,160 M en el 2011/12, y en la actual, la superficie llegó a 1,6 M de hectáreas, según datos del Ministerio de Agricultura.

Este crecimiento abrupto (sobre todo por los problemas de comercialización del trigo) dejó en evidencia la poca oferta varietal en el mercado. “Es muy peligroso poner todas las fichas en un solo cultivar”, indicó.

En el Registro Nacional de la Propiedad de Cultivares de Nuevas Variedades Vegetales en los últimos dos años se registraron solamente cinco: Andreia en el 2011, por Cervecería y Maltería Quilmes. Continuando en el mismo año, C 61 fue registrada por Molson Coors Brewing Company, Maltería Pampa inscribió MP2122, y Cargill, la variedad Prestige.

Y en el 2012, Explorer (de origen francés) fue anotada por Nidera fue la única variedad. “Scarlett es la más utilizada, con el casi 95% de la superficie total”, destacó Bressa. Esta variedad fue registrada por Cargill en 1999.

“Hay otras variedades en el mercado que se destacan, como Skakira (inscripta en el 2007 por Cervecería y Maltería Quilmes) y Andreia, pero estas son de menor calidad que la Scarlett”, sostuvo. En estos últimos años, informó Bressa, crecieron variedades nuevas, y en esta campaña se han asentado, pero recalcó que hay que continuar experimentándolas.

“Este año fue atípico. No es tiempo de sacar conclusiones varietales y tomar decisiones”, indicó. En esta sentido, y ante la masividad de los productores de comenzar a probar otras variedades por la baja productividad de la Scarlett, el técnico de los Crea destacó que “la gente abrió el ojo con las variedades que se venían probando”. ”

Todas las variedades tuvieron problemas este año”, afirmó. Además, las malterías no la estaban ofreciendo en el mercado.

Con respecto a los rendimientos y calidad del cereal, Bressa informó que en el norte de Buenos Aires el promedio de la trilla fue de alrededor de 30 qq/ ha, con calidades prácticamente forrajeras en su totalidad. “En Azul, el promedio será de 40 qq/ ha, en su totalidad cervecera, y en la zona costera (clima más seco)) el rendimiento fue de 50 qq/ha”, sostuvo.

En cuanto a las enfermedades que padecieron las diferentes variedades de cebada, Juan Carlos Petoyan, integrante del Servicio Técnico de Syngenta en el sur de la provincia de Buenos Aires, destacó que prevaleció escaldadura, mancha en red, y hacia el final del ciclo, ramularis.

“La limitante fue el ambiente muy propicio para las enfermedades, que le pusieron un techo de rendimiento a la cebada”, indicó. Y coincidió con Bressa que no fue solamente la variedad Sacrlett que sufrió problemas.

“Skakira y Andreida, dons de las nuevas variedades que han progresado en el mercado, tuvieron problemas sanitarios “, afirmó. Además remarcó que uno de los problemas del cereal fue la gran pudrición de los sistemas radiculares y lavado de nutrientes”.

Afirmando la gran calidad de Scarlett a pesar de esta mala campaña, destacó que es necesario un recambio de variedades para que la producción no caiga solamente en un cultivar.