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Una visita inesperada en los campos norteños

noviembre 11, 2013 Deja un comentario

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El sistema agronómico argentino está en alerta ante la posibilidad de que haya ingresado al país la oruga Helicoverpa armigera, una plaga que ataca los cultivos de soja, maíz y algodón, entre otros, y que presentaría resistencia a la tecnología Bt.

Esta plaga ya fue detectada oficialmente en Brasil y Paraguay. Por este motivo, Daniel Igarzábal, especialista en Protección Vegetal, y profesor de Protección Vegetal en la Facultad de Agronomía de la Universidad Católica de Córdoba, destacó que como cualquier problema nuevo hay que ir abriendo despacito el paraguas antes que llueva:

“Hay que tomar previsiones, aunque esto no significa que ‘carguemos las armas’ antes de tiempo. Primero hay que conocer muy bien el ‘blanco’ para poder establecer las estrategias de manejo”.

Tomando las riendas del especialista, Juan Carlos Morales, miembro de la Consultora Agropecuaria Rurais, de Tucumán, destacó que todavía no es posible afirmar la presencia de esta plaga en el país, ya que al tratarse de una plaga cuarentenaria hay protocolos que cumplir.

“Creo que pronto puede haber novedades al respecto, ya que en esta campaña de invierno en la zona NOA se observaron mariposas y orugas del tipo de Helicoverpa armigera. Las tareas de taxonomía están bastantes avanzadas y en el caso que la identificación sea positiva se informará al Sinavimo del Senasa, quienes anunciarán la presencia en el país”.

En este sentido, y para empezar a conocer mejor a esta oruga, Igarzábal explicó que las plagas cuarentenarias, extrañas a nuestro ambiente, pueden tener distinto tipo de adaptaciones. Sin embargo, hay antecedentes muy cercanos de esta oruga en Paraguay y Brasil.

Para Igarzábal es una plaga similar a Helicoverpa gelotopoeon ( la oruga bolillera) y a Heliothis zea (la oruga de la espiga del maíz).

“La traducción del nombre común en inglés es ‘oruga africana’, y aunque todavía no tiene un nombre común en nuestro territorio, si se expresa de la manera que lo hizo en Brasil vamos a tener que llamarle ‘la oruga brava’”, vaticinó el especialista.

Para tener un panorama más amplio, Igarzábal subrayó que lo primordial, de confirmarse oficialmente su presencia, es una red de monitoreo con trampas específicas de feromonas en todo el país, empezando por el norte, hasta al menos la zona central.

“Con esto tendremos un panorama más claro de las regiones colonizadas y una primera referencia sobre la presencia y abundancia de población en diferentes sitios del país”, explicó.

Para conocer los daños que causa esta oruga, Morales especificó que es polífaga y ataca más de 100 especies de plantas, entre cultivadas y silvestres.

“Está registrada en cultivos extensivos, hortícolas, frutales y florales. Alguna referencia menciona hasta 200 especies atacadas”, indicó.

Además tiene un elevado potencial reproductivo, donde cada mariposa puede llegar a poner entre 2.000 a 3.000 huevos.

“Tiene una gran capacidad de dispersión, los adultos son migrantes por naturaleza, llegando a desplazarse hasta 1.000 km. Y posee una alta capacidad de sobrevivencia, adaptándose a diferentes ambientes, climas y sistemas de cultivo”, expresó.

En este sentido, la oruga ataca prácticamente toda la parte aérea de una planta, pero muestra una gran preferencia por órganos con altos niveles de nitrógeno, que se correlacionan con puntos de crecimiento (brotes) y órganos reproductivos como botones florales, flores, frutos (bochas de algodón, mazorcas de maíz, vainas de soja, poroto, garbanzo, silicuas de colza, aquenios de girasol, granos de sorgo) frutos de tomate, pimiento, citrus, para sólo mencionar algunos.

Asimismo, uno de los temas que viene preocupando al sector es la resistencia de diferentes plagas a la tecnología Bt. En este sentido, el técnico destacó que es una especie que desarrolla resistencia a los insecticidas con facilidad.

“En el caso de las proteínas Bt, la información disponible muestra que tienen un control parcial (supresión) y solamente con un manejo adecuado de esta tecnología (refugios, destrucción de pupas en diapausa) se puede evitar la generación de resistencia a estas toxinas”.

Continuando con este línea, en este caso, Enrique Lobos, profesor de la Facultad de Agronomía y AgroIndustrias de la Universidad Nacional de Santiago del Estero, especificó que esta tecnología, en algodón, maíz y soja existentes en nuestro país, parece no tenerla como blanco susceptible.

“Es decir, existe la posibilidad de que dañe estos cultivos”, sintetizó.

Otro aspecto para destacar, según Lobos, que hace más grave el problema es que en los países donde está presente ya acusa resistencia a insecticidas fosforados, carbamatos y piretroides.

Por su parte, Igarzábal informó que Embrapa (institución de Brasil equiparable al Inta) ya sugiere umbrales de tratamiento para algodones Bt.

“Esto da la pauta que es una plaga que puede no ser bien controlada por eventos transgénicos, pero dependerá del tipo de material”, pero agregó que “aún no lo sabemos”.

En esta línea, señaló que se refuerza la posición técnica de que los cultivos Bt deben ser monitoreados de la misma manera que lo son los convencionales actualmente usados.

Cómo llegó este lepidóptero a Sudamérica.

Hace unos meses, consignó Enrique Lobos, Brasil se vio sorprendido por la noticia de la identificación de Helicoverpa armigera Hubner entre sus poblaciones, plagas de la soja, maíz y otros cultivos.

“Este lepidóptero fue responsable de millonarias pérdidas, por el daño producido en las últimas campañas agrícolas en ese país”.

Según informó, la plaga habría llegado en un cargamento de productos agrícolas desde algún continente oriental. (algunos dicen en un cargamento de flores que llegó a la Argentina y de aquí pasó a Brasil).

“Normalmente esta plaga esta presente en Australia, África, Asia y varios países europeos”, indicó. Asimismo, aseguró que en la segunda semana de octubre de este año, el Senasa paraguayo confirmó la presencia de Helicoverpa armigera en territorio guaraní, y advirtió que “se trata de una de las plagas más peligrosas en la producción agrícola”.

En cuanto a las pérdidas causadas por esta plaga, Igarzábal relató que sólo en Bahía (Brasil), se estima que en los dos últimos años en el cultivo de algodón, los costos de control se duplicaron (de u$s400 a 800) y entre las pérdidas de rendimiento y tratamientos extras, se perdieron más de u$s600 M en los cultivos de poroto, garbanzo, soja, maíz, algodón y otros.