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El maíz tardío gana terreno, según estimaciones oficiales

diciembre 22, 2013 Deja un comentario

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Como viene ocurriendo en las últimas campañas, el maíz sembrado de forma tardía viene ganando cada vez más terreno. Y este año no es la excepción y los números lo ratifican, ya sea porque los productores lo tenían planificado (por el alto costo de los insumos para los de primera) o por las inclemencias del clima (falta de humedad en el suelo en el momento de la implantación de la gramínea).

El porcentaje sembrado hasta el 28 de noviembre (donde aproximada mente comienza la implantación del tardío) según el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca es menor en referencia al año anterior en las principales zonas productivas: en la 2012/13 se había sembrado un 62% mientras que en este ciclo se ha implantado un 48%.

En este sentido, las siembras de maíces en forma demorada en comparación con las tradicionales sembrados en fechas tempranas (septiembre/octubre) desplazan el momento más crítico (floración) hacia el momento del año donde el balance de lluvias y temperatura (golpes de calor) son menos desfavorables. Esto asegura una estabilidad del rendimiento más alta que los maíces de primera en años con riesgos climáticos.

Sin embargo, un dato importante para destacar es que la superficie de maíz en el país bajó un 7% durante la campaña 2013/14 en comparación al año pasado. Según la cartera agropecuaria, durante el ciclo 2012/13, el área alcanzó los 6,2 millones de hectáreas mientras que en esta campaña se estima que en total se llegará a las 5,7 millones de hectáreas.

Datos de cuatro provincias maiceras.

Córdoba: es la única provincia que según datos oficiales aumentó la superficie maicera. Según el Ministerio, esta campaña se sembrarán un total de 1.958.300 hectáreas. En cambio, en la 12/13, las hectáreas alcanzaron 1,8 millón.

Asimismo, el porcentaje de siembra sembrado hasta el 28 del mes pa- sado era de 30%, es decir 595.000 hectáreas, mientras que el ciclo pasado alcanzaba un 69%, en este caso, 1,3 millón de hectáreas.

“Las lluvias en las zonas de Marcos Juárez hacia el sur llegaron tarde”, señaló Pedro Vallone, técnico del Inta Marcos Juárez. En este sentido, el especialista destacó
que los productores decidieron guardarse la semilla o ir directamente a soja.

“Hace unas semana las lluvias fueron muy buenas y los perfiles para la siembra son muy buenos”, explicó.

Buenos Aires: esta provincia también sufrió la falta de agua al comienzo de la siembra de maíz, al principio de septiembre. Así es como bajó la superficie de la gramínea un 6% ya que en la presente campaña se sembró 1,5 millón de hectáreas y en la anterior, 1,6 millón de hectáreas.

Sin embargo, a medida que las precipitaciones dijeron presente, los productores se volcaron masivamente a la implantación. En este sentido, es como al 28 de noviembre, ya se había implantado el 95% de la superficie (1,4 millón de hectáreas). En cambio, durante el ciclo anterior los labores alcanzaban el 81% (1,3 millón de hectáreas).

Santa Fe: En esta provincia hubo una marcada baja de siembra del maíz. En el ciclo 2012/13 se sembraron 704.000 hectáreas y en éste, 557.000 hectáreas, esto significa una baja del 26%.

Y el maíz tardío aquí también ganó terreno: al 28/11 se habían implantado solamente un 36%, mientras que el año anterior era de un 70%.

Entre Ríos: en esta provincia del Litoral las labores de siembra hasta el 28/11 eran de un 68% de las 240.000 hectáreas que se estiman que se van a sembrar. Sin embargo, en la 12/13 el porcentaje era de 86% (248.000 hectáreas).

Caso productivo en Pergamino: Los maíces de segunda rinden de primera

Los maíces de segunda tuvieron picos de 10.330 kg/ha

Los maíces de segunda tuvieron picos de 10.330 kg/ha

Una de las virtudes de los productores es saber barajar y dar de nuevo. En este caso específico es el ejemplo de “La Angelita”, un fideicomiso que explota 300 hectáreas (entre propias y alquiladas) en la zona de Pergamino.

La virtud de la firma fue el cambio de fechas de los cultivos durante la rotación, dejando de lado el maíz sembrado en fechas tempranas para intensificar la agricultura y agregar un cultivo invernal (arveja) seguido de un maíz de segunda. Y esta modificación la ratifican los resultados: obtuvieron más de 100 qq/ha en la gramínea.

En este sentido, Héctor Michetti, asesor de este fideicomiso, explicó que esta intensificación de los suelos se debe a dos motivos: económico y técnico.

En primer lugar, destacó que le da liquidez a fin de año y, por el otro lado, le permite realizar una rotación sustentable. “Hoy por hoy, tras más de 40 años de agricultura en esta zona, los suelos están degradados, por lo que hay que agregar carbono para mantener los niveles de materia orgánica (MO) e incrementar los rindes”, expresó.

Continuando con esta explicación, el asesor señaló que querían incorporar gramíneas en la rotación a pesar de los costos de implantación y las irregularidades en el mercado, por lo que decidieron explotar la arveja para poder sembrar una gramínea estival (maíz) y además agregaron la cebada en invierno.

“Hoy la genética y la tecnología van en ascendencia, donde cada año los cultivos ganan 1,5% de rinde, por lo que los productores deben estar a la altura de la circunstancia. Pero tenemos problemas con los recursos”, indicó.

Siguiendo esta línea sobre los aspectos técnicos de intensificar la agricultura, Michetti retrotrajo los dichos de Rodolfo Gil, especialista en suelos del Inta Castelar, quien aseguró que no hay que dejar descansar al suelo. Así es como la firma decidió modificar la estrategia productiva cambiando el manejo agronómico.

Y agregó que al dejar afuera de la rotación a los maíces de primera e ir a los de segunda, estos últimos le dieron más estabilidad de rendimiento.

“En las gramíneas sembradas de forma tardía, generalmente el shock de altas temperaturas se dan en floración, específicamente en el mes de febrero, donde el riesgo es menor en comparación con los de primera, cuya momento crítico se da en diciembre”, sostuvo.

Y sintetizó: “La posibilidad de tener un fracaso es más alta en los de primera que en los de segunda”.

Con respecto al manejo en sí, Michetti destacó que la rotación ideal sería arveja/maíz de segunda, soja de primera y cebada/soja de segunda. Pero aclaró que en “la práctica”, la empresa difiere por problemas climáticos o económicos y alterna con arveja/maíz de segunda, soja de primera y luego vuelve a la oleaginosa.

“El año pasado, a la cebada y a la arveja les fue mal por las abundantes lluvias y se perdió gran parte de la producción”, expresó.

Sin embargo, Michetti aseguró con énfasis que la empresa nunca produce maíz de segunda detrás de cebada. “Esta secuencia de gramínea sobre gramínea me hace ruido por el balance nutricional y del agua”, dijo.

En este sentido, explicó que la cebada retiene mucho carbono y nitrógeno, y esto trae consecuencias negativas al maíz. Por otro lado, la cebada consume más agua que la arveja, alrededor de 400 mm vs una arveja que necesita 250 mm.

“Estos 100 mm de diferencia se traducen en una pérdida para el maíz de aproximadamente 1.000 / 1.500 kg de rinde”, indicó.

De todas maneras, sostuvo que hay muchos productores de la zona que hacen esta secuencia. Con respecto al manejo de cada cultivo, el asesor de “La Angelita” destacó que el cultivar de arveja que utilizaron la campaña pasada fue Viper (250 kg/ha) y que se siembra alrededor del 20 de julio.

“La nutrición es en base a 80 kg/ha de un arrancador (mezcla de nitrógeno, fósforo y azufre). Luego hicieron un tratamiento en prefloración, aplicaron insecticidas para controlar pulgón, y más tarde, en floración, realizaron otra aplicación. “En esta legumbre no agregamos nitrógeno porque inoculamos la semilla a la siembra”, expresó.

Para cosechar, Michetti destacó que en la cosecha se agregaron un desecante (gramoxone 2 litros/ha). Con este manejo obtuvieron 2.000 kg/ha, pero cabe destacar que las abundantes lluvias le jugaron una mala pasada no sólo a la arveja, sino a las legumbres y cereales de invierno en general.

En cuanto a la comercialización, informó que ellos vienen trabajando con Agricultores Federados Argentinos.

Héctor Michetti, asesor de "La Angelita", en un lote de arveja

Héctor Michetti, asesor de “La Angelita”, en un lote de arveja

En el caso del maíz de segunda, Michetti informó que utilizan híbridos que sean de ciclo intermedio, con rápida velocidad de secado. La fecha de siembra de la gramínea es a partir del 20 de noviembre hasta el 15 de diciembre.

“La fertilización de arranque que usamos es la de productor (como se dice normalmente), donde complementa los nutrientes que se extraen del suelo”, relató.

En general, es de 60 kg hasta 150 kg de arrancador, y después hace una fertilización nitrogenada con líquido (Solmix chorreado) en enero. Si no, la otra opción que utiliza es aplicar urea incorporada.

La campaña pasada, los rindes fueron más que auspiciosos: obtuvo un promedio de 95 qq/ha, con picos de 10.330 kg/ ha.

En el caso de la soja, utiliza dos grupos de madurez diferenciadas: variedades de grupo IV larga o V corta y III larga o IV corta.

“La fecha de siembra en los de primera son del 25 de octubre al 15 de noviembre y en fechas de segunda, después del 20 de noviembre (tras la cosecha de cebada)

También utilizan tecnología de punta: inoculación, promotores de crecimiento más 100 kg de fertilizante (mezcla de fósforo y azufre), pero los techos de rindes, aseguró Michetti, podrían ser más altos: obtiene 35 qq/ha en los de primera y 28 qq/ha en los de segunda.

“Con el manejo y los suelos tendríamos que estar por encima. En suelos no tan degradados, los rindes son más altos en promedio. Tenemos compactación del suelo, lo que genera limitantes a la productividad que tiran los rindes para abajo”, indicó.

En esta línea, volviendo a los suelos degradados, destacó que hay falencias en los análisis de suelo, ya que se realizan cada tres o cuatro años.

“Aquí deberíamos ajustar el manejo y hacerlos cada dos años, tanto físicos como químicos”, aclaró.

Pero señaló que hay veces que por problemas de costo no se pueden llevar a cabo. “Hay situaciones donde en lotes no hay problemas químicos (por ejemplo hay 20 ppm de fósforo), pero no hay respuestas de los cultivos.

Esto se debe a que las raíces no pueden crecer por los problemas de compactación”, sostuvo.

Por último, hablando del cuarto cultivo que entra en la rotación, la cebada, señaló que utilizan la variedad Scarlett y la siembran a partir del 20 al 30 de junio. “La nutrición es similar al trigo, se fertiliza de arranque y se refertiliza con Solmix en macollaje”, concluyó.

Con este rinde merecen un premio

La Asociación de Ingenieros Agrónomos de la zona Norte de la provincia de Buenos Aires (Aianba) realizó un concurso sobre los máximos rendimientos de maíz de segunda.
En este sentido, “La Angelita” obtuvo el primer premio con un rinde de 10.330 kg/ha en uno de los lotes inscriptos. El híbrido de maíz era un Nidera 882 MG, sembrado el 15 de diciembre a 52 cm, con 72.000 pl/ha, con 80 kg de arrancador a la siembra, y 180 kg/ha de Solmix 80/20 (nitrógeno + azufre).

“Se cosechó el primero de julio, con un rinde de 10.330 kg/ha y una humedad de 17,5%”, destacó Héctor Michetti.

El cultivo antecesor fue arveja, la variedad Viper (250 kg/ha), con fertilización del productor (mezcla física 80 kg/ha) sembrada el 20/7; el rendimiento fue de 2.000 kg/ha, luego de un invierno muy perjudicial por el exceso de lluvias.

Maíz: mejor dividir la dosis de nitrógeno

Una nueva campaña maicera ya se largó, y una de las claves para aumentar los techos de rendimiento del cultivo es la fertilización.

En este sentido, tres técnicos detallaron la mejor estrategia para nutrir el maíz con fuentes nitrogenadas, tanto para los maíces de primera como los denominados tardíos.

En primer lugar, Mirta Toribio, del departamento Planeamiento y Márketing de Profertil, destacó que en general el criterio que debería seguir el productor para fertilizar con nitrogenados en función del régimen de precipitaciones es nutrir siempre con una buena condición de humedad del suelo, es decir sin excesos ni déficit hídrico.

“El nitrógeno es un nutriente muy móvil en el suelo; si aplicamos cuando hay excesos hídricos aumentan las pérdidas del nutriente por lavado y lixiviado. Y cuando falta agua se volatiliza y pasa a estado gaseoso y, por ende, también aumentan las pérdidas”.

En esta línea, la técnica aseguró que la situación ideal es que el suelo esté con un mínimo de 50% de agua útil.

Por otra parte, una de las claves para agregar los fertilizantes nitrogenados es el momento de la aplicación. En este sentido, Toribio señaló que la técnica de fertilización ideal es aportar el nutriente en el momento que la planta lo necesite.

“En función de esto se recomienda aportar una parte del fertilizante en el momento de la siembra y el resto de la dosis en estado de V6, momento en el que el cultivo comienza a elongar el tallo y sus necesidades nutricionales son muy fuertes”, expresó.

Toribio explicó que se calcula que desde la siembra a V6 el cultivo consume 2 kg/ ha/día, y desde V6 hasta polinización es el mayor consumo de nitrógeno, con 4 kg/ha/día. Y luego de la misma, el consumo es de 1 kg/ha/día y es por removilización de N desde el tallo a la espiga.

“Por eso, el productor debería contar con unos 60 kg de N/ha a la siembra y luego agregar la dosis necesaria según requerimientos (22 kg N/t grano producida) para alcanzar el potencial de cultivo. Además hay que tener en cuenta el N que aporta la materia orgánica en zonas con buen porcentaje de la misma”.

En este sentido, recalcó que el N es muy dependiente del agua y necesita de ella para tener respuesta.

“Por eso, en años neutros y con un manejo de números tan ajustados como éste, debemos ser eficientes con el uso del agua y los nutrientes. La mejor estrategia es la división de dosis siendo conservadores y lo más eficientes posibles con el uso de los insumos”, sentenció.

En este línea, Luis Ventimiglia, técnico del Inta 9 de Julio, también recomendó aplicar las fuentes nitrogenadas al menos en dos momentos: una parte a la siembra y otra entre V4 a V6 (4 a 6 hojas desarrolladas con lígula visible).

“Si se analiza desde el punto de vista de la fisiología de la planta, lo ideal sería aplicar N de forma paulatina a partir de que la misma va evolucionando”, explicó.

Pero aclaró que este proceso es difícil de llevarlo a cabo por varios motivos: “No tenemos la seguridad de que pueda incorporarse al suelo (cuando se aplica al voleo) y la planta lo pueda tomar en tiempo oportuno; tiene costos adicionales (por mayores aplicaciones) y el productor tiene otros tipos de trabajos que no puede descuidar, lo que limitaría este tipo de operatoria”.

Asimismo, Ventimiglia aseguró que es importante que cuando el productor refertilice, no aplique tarde (V7 o V8). “Si se trabaja el fertilizante en cobertura total sin incorporación y no hay lluvia, la planta no lo va a poder absorber a una tasa de captación máxima”, dijo.

En cuanto a la nutrición del maíz tardío, una alternativa de siembra que ha crecido en los últimos años, Toribio indicó que la estrategia es distinta porque el aporte por mineralización de la MO es mayor y se debería fertilizar con una dosis mas baja de N, buscando fuentes más eficientes.

“En general tienen una ciclo más corto impuesto por las condiciones meteorológicas que los gobierna. Por lo tanto el rendimiento es menor y como consecuencia, sus requerimientos nu- tricionales”, destacó Toribio.

Así las aplicaciones deberían ser en un solo momento (a la siembra o en V2 – V3) ya que el crecimiento del cultivo es muy rápido y son de ciclo más corto. “También hay que tener muy en cuenta la disponibilidad de agua para dichas aplicaciones”, indicó.

Por otra parte, Ventimiglia hizo hincapié en los restantes nutrientes necesarios para el maíz. “La fertilización fosforada es fundamental para que el productor luego pueda ser eficiente con los demás nutrientes”.

Así, aseguró que se puede aplicar en cobertura total al voleo, donde el sistema esté bien conformado y la física del suelo sea la correcta. “Una alternativa adecuada sería: trabajar con 80-90% del total de fertilizante fosforado al voleo y el 10 y 20% restante, agregarlo en la línea”, sostuvo.

Y agregó que en los casos que haya suelos compactados o con problemas de porosidad, la aplicación en la banda de siembra puede llegar a ser más efectiva.

Otro de los nutrientes necesarios es el azufre, que según el técnico de Inta de 9 de Julio viene día a día cobrando mayor importancia, porque se observan carencias en la mayoría de las zonas productivas. En este sentido, se puede aplicar en co- bertura total al igual que el nitrógeno.

“La diferencia es que este nutriente se lava menos, y principalmente no se volatiliza” Por último, señaló que hay que tener en cuenta y observar qué sucede con algunos micronutrientes, sobre todo con zinc y boro.

Fórmulas para fertilizar con N.

Daniel Miralles, docente e investigador de la Facultad de Agronomía de la UBA (Fauba), destacó que hay modelos de aplicación para agregar las fuentes nitrogenadas similares tanto para el maíz como para el trigo.

“El modelo más sencillo es el de balance. El productor tiene que saber cuánto el cultivo va a absorber de nitrógeno y cuánto tiene que ofrecerle, y luego le restan el N que ya contiene el suelo”, explicó.

Además, destacó, hay otros modelos más complejos, como es el Maicero. “Contempla la variabilidad interanual que hay en el maíz, ya sea el contenido de agua, enfermedades, etc., y con todos estos datos se puede tomar una decisión. Este sistema está diseñado por Crea, la Facultad de Agronomía y Profertil”.

Roya común y tizón foliar: dos enfermedades para tener en cuenta en el maíz

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El maíz es uno de los cultivos que en la campaña 2013/14 aumentarían. Y como es sabido, es uno de los cultivos más caros de producir.

Por eso, maximizar los rindes es clave para los productores. En este sentido, Lucrecia Couretot, fitopatóloga del Inta Pergamino, destacó dos enfermedades típicas del maíz y su manejo respectivo.

“Las principales enfermedades foliares del maíz en la zona núcleo son la roya común (Puccinia sorghi) y el tizón foliar (Exserohilum turcicum) que se presentan todos los años con diferentes niveles de severidad según las condiciones climáticas, el material genético sembrado y los biotipos de los patógenos presentes”, afirmó.

En esta línea, para el control de la roya común, Couretot destacó que el uso de híbridos resistentes es una de las principales herramientas, pero aseguró que algunos híbridos que se destacan por su potencial de rendimiento y son susceptibles a esta enfermedad, la aplicación de fungicidas foliares se transforma en una alternativa válida para reducir las pérdidas de rendimiento causadas por esta enfermedad.

“El control óptimo sería en los estadíos V8-V10 en hojas que rodean la espiga. Cuando las condiciones climáticas son predisponentes, la disminución del área foliar verde genera madurez anticipada y menor peso de los granos”, indicó.

Couretot destacó que en la campaña 2011/12, en la fecha de siembra de octubre se determinaron respuestas positivas en rendimiento con aplicaciones de fungicidas para el control de híbridos susceptibles.

En siembras tardías, informó, en la campaña 2010/11 en la EEA Pergamino, el 50% de los híbridos presentaron valores inferiores al 5% de severidad de roya y el 47% de los híbridos alcanzaron valores entre 5-10%.

Asimismo, en la campaña 2011/12 en Colón (Prov. de Bs. As.), para maíces sembrados en setiembre, el 57% de los híbridos no superaba el 5% de severidad. Mientras que en el mismo sitio en las campaña 2009/10 y 10/11, los máximos valores de severidad de roya común fueron de 25 y 20%, respectivamente.

Por otra parte, el tizón foliar causado por Exserohilum turcicum es una enfermedad foliar que se destacada por su alta prevalencia e intensidad en las últimas campañas en maíces de siembra tardía (diciembre/enero).

“Las condiciones predisponentes para este hongo son temperaturas entre 17 y 27°C. El tiempo de mojado foliar que requiere para infectar al hospedante es térmicamente dependiente. A 25°C, una hora de mojado foliar es suficiente para causar la infección, y a esta temperatura sólo requiere 14 horas de mojado foliar para esporular”, declaró.

Para caracterizar esta enfermedad, la fitopatóloga indicó que las primeras lesiones se detectan en las hojas inferiores y son manchas aisladas de color pajizo que se van expandiendo y confluyendo con el tiempo.

“La enfermedad avanza desde hojas inferiores hacia las hojas superiores”, dijo.

Couretot remarcó que factores como el aumento de la superficie en siembra directa, los cambios y la ampliación de la fecha de siembra, lluvias intensas y frecuentes durante los meses de verano serían los principales factores que influyen en el incremento de esta enfermedad.

Para ejemplificar, durante la campaña 2009/10 en ensayos comparativos de rendimiento (ECR) y en lotes de producción de maíces de siembra tardía y de segunda los altos niveles de tizón permitieron caracterizar híbridos con diferente comportamiento.

“De los híbridos evaluados el 50% alcanzó niveles de severidad entre 45-60%, mientras que el otro 50% fueron bajos y moderados, entre 5 a 25%. En la campaña 2011/12 en maíces de siembra tardía el 78% de los cultivares presentaron severidades de tizón iguales o menores a 4% y el 22% de los materiales fue mayor al 4,1%”.

Ante esta enfermedad, la profesional relató que una de las principales herramientas para el manejo es la resistencia genética.

Asimismo, la aplicación de fungicidas foliares, especificó, es una herramienta para el control de esta enfermedad en híbridos susceptibles.

Pero destacó que los momentos óptimos de aplicación de fungicidas dependen de las condiciones ambientales, la intensidad de la enfermedad, el perfil sanitario y el estado del cultivo.

“Respuestas positivas en rendimiento, entre 8 y 25%, se han obtenido con aplicaciones en estadíos vegetativos y reproductivos con mezclas de triazoles y estrobilurinas”, sostuvo. De los híbridos evaluados el 50% alcanzó niveles de severidad entre 45- 60%, mientras que el otro 50% fueron bajos y moderados, entre 5 a 25%. “En la campaña 2011/12 en maíces de siembra tardía el 78% de los cultivares presentó severidades de tizón iguales o menores a 4% y el 22% de los materiales fueron mayores al 4,1%”, indicó.

Además, subrayó que en las últimas dos campañas se observaron, con distintos niveles de severidad, según híbridos, lesiones foliares de origen bacteriano y particularmente en esta última campaña

El sorgo, con viento a favor

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Con una producción que supera el 10% con respecto a la campaña pasada, y un precio razonable, sumado a un área sembrada de 1,1 M de hectáreas, y una producción que llega hasta el momento a 3,2 M de toneladas, se podría decir que el sorgo está teniendo un buen año.

Para dar un panorama general, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires señaló que se sembraron 1,1 M de hectáreas, y la producción alcanza hasta el momento 3,2 M de toneladas.

Sin embargo, desde el organismo estiman que la producción alcanzará los 4,5 M de toneladas. El mismo volumen que estima el Ministerio de Agricultura. Esto significa un 10% más con respecto al año pasado, donde se sembró la misma cantidad de hectáreas, pero el rendimiento fue menor, alcanzando 4,1 M de toneladas.

Para ir al detalle, Patricio Tobin, socio fundador y gerente de Semillas Tobin, expresó que el sorgo está teniendo un buen año. “Hubo un período llovedor en la primera etapa del cultivo y luego prosiguió un tiempo de sequía, dependiendo la zona”, indicó.

En esta línea, especificó que en la zona de Salto (Buenos Aires) y alrededores hubo buenos rendimientos. “Se complicó en los casos en que los productores sembraron tarde por exceso de agua”, indicó.

En cuanto a rindes, Tobin expresó que en la zona de Salto y alrededores fueron de, aproximadamente, 90 qq/ ha. En el oeste de Córdoba, los rendimientos varían entre 70 y 90 qq/ha. Más al norte, el rinde baja y también en La Pampa y oeste de Buenos Aires.

“El que hizo bien las cosas tuvo muy buenos resultados”, subrayó. En este sentido, informó que el cultivo está creciendo en zonas donde empieza a ser una limitante importante el estrés hídrico.

“La estabilidad que da el sorgo en estos ambientes no la da el maíz”, aseguró.

Cuestión de precios. Gustavo López, director de Agritrend, subrayó las diferencias de precios entre el maíz y el sorgo.

En primer lugar, el analista resaltó que este año ya se han exportado 1, 2 M de toneladas de sorgo, y estimó que los envíos alcanzarán entre 2,5 y 3 M de toneladas. “El sorgo se viene manteniendo en torno de los 165 dólares”, sostuvo.

En referencia al maíz, López destacó que el precio de la gramínea está muy fluctuante, dependiendo mucho si es ultradisponible o más lejano (julio-agosto).

“Se están cubriendo los últimos embarques de los últimos ROEs. Hay maíces que pueden pasar coyunturalmente los 200 dólares, y hoy el sorgo disponible es de 165 dólares,marcando un diferencial de 35 dólares”, señaló.

Para aportar más datos, el presidente de Agritrend destacó que el precio del maíz de julio en adelante se cae por una cuestión de competencia con la mercadería brasileña. “El valor del sorgo se mantiene y el maíz en julio está 185 dólares. El diferencial se achica a 20 dólares”, destacó.

Otro dato para tener en cuenta es que el mercado del sorgo no tiene las restricciones que sí tiene el del maíz. “Es un mercado más dinámico”, relató.

Con respecto al diferencial del precio en favor al sorgo en los dos últimos años, López señaló que fue coyuntural porque no hubo una cosecha buena de maíz, y el mercado estaba presionado por los precios internacionales. “El sorgo se podía vender básicamente a dos destinos: Japón y Colombia (que apareció fuertemente en el último tiempo), que pagaban un sobreprecio porque no podían comprar maíz.

Con respecto a la cosecha nueva, resaltó que no hay cambios muy significativos en el área. Puede haber una requeña reducción del maíz por el precio diferencial. “Hay una incertidumbre grande con respecto al clima, ya que está lloviendo mucho en Estados Unidos. Si ellos tienen una buena producción forrajera, el precio va a caer”, afirmó.

En esta línea, López expresó que el precio del maíz ya está en 160 u$s/t para abril de 2014, y no hay cotización del sorgo, pero calcula que estará en 145 u$s/t. “Se espera una producción mundial de maíz muy fuerte impulsada por EE.UU. El año pasado tuvo una seca enorme, y el maíz se disparó y arrastró a todos los productos ya que todos tienen un alto grado de sustitución”, finalizó.

Maíz: atención con la chinche de los cuernos

Cuando se pronosticaba una buena cosecha de maíz para la campaña 2012/13, durante el transcurso de la misma se presentaron diferentes adversidades.

Algunos productores pudieron sembrar el maíz temprano antes de que se dieran las abundantes precipitaciones. En cambio, otros tendrán que ir al maíz tardío. Pero ahora, en los maíces tempranos se están detectando diferentes problemas provocados por la chinche de los cuernos.

Así lo expresó Florencia Del Valle, de Ventas de Pioneer. “Estas últimas campañas empezamos a ver un importante daño de chinche de los cuernos (Dichelops furcatus) en maíz, especialmente en el sur de Córdoba, y estos últimos dos años se potenció y avanzó también hacia el sur de Santa Fe y noroeste de Buenos Aires”.

Y en esta campaña, indicó, se multiplicaron las consultas de los productores: “Hemos encontrando algunos lotes hasta con 85-90% de plantas con daño de chinche”.

La soja ha contribuido con el crecimiento de estos insectos, ya que es uno de sus cultivos favoritos. Según señaló Del Valle, durante los primeros estadios del maíz, las chinches se alimentan succionando la savia de la planta en la base del tallo, y para facilitar la penetración del estilete inyecta saliva tóxica.

“Las plantas entre emergencia y aproximadamente V4-V5 son más susceptibles al daño de chinche. Por este motivo, es un gran problema en las etapas tempranas del maíz”, relató.

Entre las consecuencias del ataque, señaló que, después del daño, las hojas que crecen y se despliegan presentan los típicos agujeros ovalados con un halo amarillo.

“Puede provocar debilitamiento de las hojas nuevas y retraso en el crecimiento, según la intensidad. También se puede dar pérdida de dominancia apical y aparición de macollos. Son plantas que quedan dominadas, atrofiadas, que pueden resultar en plantas improductivas y en casos extremos provocar la muerte de la misma”, explicó.

Y agregó que en la parte interna de las plantas afectadas pueden aparecer también manchas necrosadas.

En esta línea, Del Valle informó que la siembra temprana de maíz (principio a mediados de septiembre) favorece los ataques más intensos, debido a que las chinches salen de las malezas fumigadas y se encuentran con plantas de maíz emergiendo y, por lo tanto, con excelentes condiciones para alimentarse.

“Esto se potenció también esta campaña con el retraso en general que estamos teniendo en la siembra de soja, asociado a las ventanas tan chicas entre lluvia y lluvia”, destacó.

En este sentido, aconsejó que es muy importante que el productor sepa la historia del lote donde va a sembrar maíz.

“Si el año anterior tuvo ataque de chinches, recomendamos que, previo a la siembra, haga un monitoreo del lote para ver la población en el rastrojo, y en función de eso tome la decisión más adecuada”, sostuvo.

Si la misma es aplicar algún insecticida para su control, ejemplificó, la mezcla de herbicida con insecticida en el barbecho es una alternativa válida.

“La más conveniente es la aplicación de insecticida al momento de la siembra o al inicio de la emergencia de las plantas”, afirmó.

También hay que tener en cuenta el momento del día en el cual se va a hacer la aplicación, y el producto a usar, ya que las chinches están debajo del rastrojo.

Florencia Del Valle

El maíz tardío vuelve a tomar protagonismo

Maiz encharcado cerca de Pergamino

El común denominador en las principales zonas productivas vienen siendo las abundantes lluvias durante el último mes. Por este motivo, la siembra de maíz, que comenzó a fines de agosto/principios de septiembre, viene retrasada.

En este sentido, los maíces tardíos comienzan a tomar protagonismo en los planteos agrícolas, algunos por decisión propia y otros, por descarte. En contraposición de lo que ocurrió el año pasado, donde la sequía hizo que los productores se deban volcar a este manejo, en este caso, las lluvias vienen complicando la implantación.

Además, muchas hectáreas sembradas están inundadas. Con este panorama, muchos productores se preguntan ahora cómo seguir. Por este motivo, se consultó a dos referentes para conocer sobre el manejo del maíz tardío.

Luis Bertoia, de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora (UNLZ) señaló que es una buena oportunidad para sembrar maíz por la acumulación de agua en los perfiles durante todo el ciclo previo y por el pronóstico de lluvias en los meses de enero/febrero. Igualmente, señaló que el éxito de los maíces tardíos depende de un buen barbecho, “porque te amortigua un poco el potencial daño de una sequía en enero”.

Así las perspectivas son mejores que el año pasado, donde recordó Bertoia que la falta de agua fue antes de la siembra, y además, luego no hubo precipitaciones.

“Un porcentaje importante del agua que utiliza el cultivo lo logra por la humedad acumulada en el suelo y no por la lluvia, incorporando entre el 30 y 50%. Luego, si sigue lloviendo, mejor”, señaló. C

on respecto a la fertilización, Bertoia destacó que en la siembra temprana la mineralización es mucho menor y el productor depende del fertilizante.

“Hay mucho pasaje de rastrojo a materia orgánica y no tanto a mineralización que libera nitrógeno. Y esto aumenta con el calor. En cambio, la siembra tardía tiene una disponibilidad de N mayor por la mineralización de la materia orgánica”, especificó.

En esta línea, el técnico explicó que para el maíz en general, independientemente de la siembra, la fertilización nitrogenada se hace de arranque a la siembra (no junto con la semilla) y después en V6 (la más importante) donde permite entrar con maquinaria normal sin romper la planta. “El nitrógeno dura poco en el suelo. Si lo aplicás todo a la siembra seguramente cuando más lo necesites no lo vas a tener disponible”, indicó.

Y agregó que como se viene presentando el clima con los perfiles cargados, una buena dosis de fertilización va a ser excelente para acompañar al rendimiento del cultivo. “En la aplicación en sexta o séptima hoja, todo el nutriente se utiliza para la producción de grano y no para el desarrollo vegetativo, cosa que es muy bueno porque el productor busca grano, salvo que sea para picado”.

Por su parte, Leonardo Galli, Márketing Comunicacional de Pioneer, estimó que en la presente campaña va a haber muchos planteos con maíz tardío, algunas ya planificadas, y otras debido a la imposibilidad de sembrar temprano por exceso hídrico al momento de la siembra, o por resiembras de lotes que se perdieron por anegamiento. “Lo que podemos considerar como positivo es que el cultivo estaría arrancando con el perfil de suelo cargado de humedad, lo que permitirá transitar mejor las altas temperaturas del verano”, aseguró.

El potencial de rendimiento, informó, al que se aspira con los maíces tardíos es algo menor que a los de siembras tempranas, básicamente porque las condiciones de radiación en que se desarrollará el cultivo son menores:

“Por un lado tenemos un mayor coeficiente de logro de plantas por sembrar con mayor temperatura de suelo, y por otro una población óptima, objetivo menor para alcanzar el potencial de rendimiento buscado”.

Esto lleva a sembrar menos semillas por hectárea, ajustando la densidad de siembra y priorizando tener plantas bien distribuidas, con cañas fuertes que soporten el cultivo en pie hasta el momento de cosecha.

En cuanto a la elección de los híbridos, Galli sostuvo que los cultivares a usar tienen que tener un buen comportamiento ante insectos como spodoptera y contar con un buen perfil sanitario que dé seguridad ante la presencia de E. Turcicum (tizón), roya y enfermedades de caña. “Si consideramos que las condiciones climáticas en otoño pueden seguir planteando un escenario de lluvias y excesos de humedad provocando demoras en la cosecha, contar con híbridos con buena caña será sumamente importante”, afirmó.

Por diferentes zonas.

Una de las regiones más complicadas es el centro de Buenos Aires. En la zona de Bolívar, Daniela Róbalo Santos, de la Cooperativa Agropecuaria de Bolívar Ltda., destacó que, en comparación con el año pasado, se sembró sólo un 5% por el exceso de agua. “No hay otra opción de ir a maíz tardío o a soja”, destacó.

En Carlos Tejedor, Dante Garciandia, de la Agronomía Campos Verdes, también informó que en esa región sólo se implantó un 5% del maíz y lo que no se pudo sembrar irá todo a maíz tardío.

En Bragado, el Ing. Agr. Juan Garelli destacó que se pudo sembrar el cultivo, pero las últimas lluvias complicaron la producción. “Hay muchos campos inundados por lo que habrá que resembrar o ir a tardío directamente”, especificó.

Otra zona que tomó protagonismo es en el sur de Córdoba. Jorge Arraigoni indicó que en la región se produce 50% de maíz de primera y 50% en diciembre. “Se pudo sembrar el 40% del maíz de primera, así que el resto irá a tardío”, sostuvo.

Y agregó que los lotes bajos ya sembrados están saturados de agua. “Los perfiles ya están al límite”, destacó.